Como ya mencionamos, la mayoría de los aparatos electrónicos, por más inteligentes que sean, no pueden hacer grandes cosas por sí solas. Esto quiere decir que necesitan que les programemos funciones, por ejemplo, la alarma no sabría cuando sonar a menos que se lo programemos, al igual, no podrían nuestros teléfonos saber qué mensaje deseamos enviar, a menos que los escribamos o se los dictemos a nuestra petición. Así mismo las cámaras fotográficas y de video, mejoran sus capacidades constantemente. Sin embargo, sin importar los avances que tengamos en las cámaras, de nada nos sirve esto si no programamos funciones o no sabemos utilizarla. Recordemos que no es solo “mirar y presionar un botón”.
Nuestros ojos tienen maravillosas habilidades, la principal es ver y concentrarse en lo que más nos atrae, el punto de interés de las cosas. Además, pueden enfocar para ver mejor, al mismo tiempo, estos están ubicados en nuestra cabeza la cual es posible girar para ver desde otros ángulos e ignorar lo que no llama nuestra atención. Como antes dijimos, la cámara fotográfica, por más avanzada que sea, no puede escoger por sí sola cuál es el punto principal de interés, así como no puede girarse sola para apuntar hacia otros ángulos, ni enfocar lo que nosotros deseamos. La cámara no piensa para decirnos qué importa y qué no, normalmente sus parámetros de elección son muy generales, enfoca todo, lo que nos importa y lo que no. La fotografía pierde sentido cuando no hay un punto principal de interés y no se logra comunicar el mensaje deseado. De esto, no nos damos cuenta sino hasta que vemos la imagen final.
Debido a que la cámara no tiene todas las funcionalidades del ojo humano, los fotógrafos usan diferentes técnicas para agregar énfasis a sus imágenes, a fin de que el público pueda notarlo. En la siguiente imagen, vemos como solo una parte de los pétalos de la flor está enfocada, mientras que la otra parte de los pétalos y el resto de la flor se encuentra desenfocada, a la parte desenfocada, o borrosa de esta imagen, se le conoce comúnmente como “poca profundidad de campo”.
Figura 1.4. Imagen de flor con PDC
Nosotros ayudamos a la cámara con nuestro punto de vista, buscamos dónde encuadrar, esperamos que haya suficiente luz, escogemos cual es principal punto de interés, entre otras cosas, pues la cámara, por sí sola no puede cumplir todas estas funciones. Así que debemos entrenar nuestros ojos para buscar la mejor escena. Eso quiere decir, que no podemos utilizar la famosa excusa, “no podemos tomar buenas fotos debido a que no tenemos la mejor cámara del mundo”, esto no es cierto, ya que, en realidad, la cámara no hace al fotógrafo, sino el fotógrafo es quien le da vida a la cámara. A través de la práctica, cualquier fotógrafo podrá percatarse de esto.
Nuestros ojos son tan sofisticados que pueden discernir diferentes tonalidades de oscuridad y claridad, mientras que el sensor de una cámara no puede. Normalmente, el sensor de la cámara, el que se encarga de captar la imagen, oscurece más las partes oscuras, de igual forma que aclara más las partes claras, de acuerdo a como lo veamos con nuestros ojos. Entonces, la imagen resulta más contrastada de lo normal. Es importante tener presente que, nuestros ojos siempre verán de una manera diferente a como la cámara graba la imagen. Al recordar esto, anticiparemos el resultado de la imagen, pero como hemos dicho ya en repetidas veces, todo esto viene con la práctica.
Otra diferencia entre la cámara y los ojos, es que esta tiene solo un visor y no es tipo binocular, como sí lo es la vista del ser humano. Por esto, la cámara no fotografía desde dos puntos de vista, lo que quiere decir que no es tridimensional. Para saber cómo ve la cámara, solo debemos cerrar un ojo y ver únicamente con el otro.
Como hemos dicho, la cámara no tiene la capacidad de escoger por sí misma, cuál es el momento ideal para presionar el disparador, cuál es el punto de interés, cuando hay suficiente luz, entre otras, sino que somos nosotros quienes hacemos la mayoría del trabajo. Esto incluye la velocidad de reacción para tomar decisiones rápidas, tales como: un elemento que ha de aparecer, un evento a capturar, si habrá o no movimiento, si es un recuerdo importante o es solo una fotografía de aficionado, entre otras. Una vez que ha pasado la oportunidad de tomar una fotografía, esta no volverá.