Transcripción
Dependiendo de la mezcla concebida por el director, una interpretación puede tener un sonido más brillante, pesado, oscuro, majestuoso, rítmico o confuso; aunque se trate de la misma obra. Si un director no analiza adecuadamente las variables estudiadas o no sabe cómo hacerlo, el sonido final de una obra puede escapar a su control.
Otra forma de abordar el tema de la mezcla sonora es comparándola con la tarea de un ingeniero de mezcla. Este último se encarga de que todas las capas de una grabación tengan su justo lugar dentro de la mezcla. Esto incluye la manipulación de los parámetros que afectan el sonido de las capas y por lo tanto, la forma en como estas son percibidas por el oyente. Algunos de estos parámetros incluyen ecualización, reverberación, volumen, filtros para determinados rangos de frecuencias, entre otros.
Además de las variables como el lugar de la presentación, el tamaño y calidad de la orquesta, así como las condiciones climáticas de la presentación, otros factores pueden influir en las decisiones del director en cuanto a mezcla sonora. Entre estos factores se pueden mencionar diferentes gustos musicales del director, así como su formación y sensibilidad. Debido a estas variables, se producen versiones distintas de una obra, aunque esta haya sido interpretada miles de veces. Como ejemplo de esto, se recomienda escuchar la “Sinfonía número 7” de Ludwig van Beethoven, en las versiones de Herbert von Karajan y Gustavo Dudamel.
Audición Recomendada “Sinfonía n° 7” de Ludwig van Beethoven, versión de Herbert von Karajan
Audición Recomendada “Sinfonía n° 7” de Ludwig van Beethoven, versión de Gustavo Dudamel
Vale la pena señalar que el director debe considerar las indicaciones y dinámicas que el compositor ha establecido previamente en la obra. Aunque en ocasiones, el director puede tomarse ciertas licencias, en general, se recomienda atenerse a las indicaciones dadas. Esto, con la finalidad de captar lo más íntegramente posible la intención de éste.
El momento idóneo para ir desarrollando la mezcla sonora son los ensayos. Allí, el director puede escuchar el desarrollo de la obra, y hacer ciertos ajustes para lograr el sonido deseado. Por ejemplo, aunque las flautas lleven la melodía principal e indiquen una dinámica de forte, se les puede pedir tocar de una forma menos prominente, con el objetivo de obtener una sonoridad menos brillante y más mezclada con el resto de los instrumentos. En otro ejemplo, si un pasaje rítmico en staccato, de los contrabajos suena demasiado percutido, se le puede pedir a los ejecutantes que, sin disminuir la dinámica, guarden una distancia menor entre el arco y la cuerda antes de golpearla, ya que así se producirá un sonido por impacto menor y se logrará una reducción en el sonido del arco contra la cuerda, sin necesidad de alterar la dinámica del pasaje.
Estas indicaciones pueden darse verbalmente durante los ensayos, sin embargo, se recomienda hacer algún tipo de anotación en el score, a fin de recordarla. También, el director debe practicar con suficiente tiempo, la manera de realizar estas indicaciones frente a los músicos. Además, debe asegurarse de enseñar, durante los ensayos, la forma en que marcará con sus manos cada indicación dada, a nivel de mezcla. De esta forma, los músicos sabrán exactamente qué esperar en el concierto.
Para realizar una mezcla sonora eficaz, el director debe asegurarse de dominar todos los principios, antes mencionados, así como también de tener claro la clase de sonido que busca y no dejar todo a la experimentación.