Transcripción
Existen 6 pasos que facilitan la conformación de un proceso efectivo y capaz de determinar estrategias para elaborar un plan que alcance los objetivos deseados. Gracias a estos pasos, lograremos un mejor control sobre las acciones y el proceso al que se verá sometida la empresa.
El proceso abarca, básicamente, la planeación estratégica, la implementación y la evaluación. Aunque los cuatro primeros pasos describen la planeación que debe llevarse a cabo, la implementación y la evaluación también son importantes. Incluso, las mejores estrategias pueden fallar, si la administración no las implementa o evalúa de la mejor manera.
a. Identificar la misión, objetivos y estrategias de la organización
Identificar la misión es fundamental para saber cuál es el propósito de la organización. La misión obliga a los gerentes a identificar qué es lo que tiene que hacer una organización en el negocio.
Las empresas comerciales desarrollan muy bien sus misiones, ya que, con base a estas, es que se desarrollan sus objetivos y planes. Al desarrollar los objetivos, es importante no perderlos de vista, pues son la base para establecer si es preciso o no realizar modificaciones en un futuro.
Por ejemplo:
La misión de Avon es: “Ser la compañía que mejor entiende y satisface las necesidades de producto, servicio y autorrealización de la mujer, en un nivel global”.
La misión de Google es: “Organizar la información del mundo y hacerla accesible y útil, de manera universal”.
b. Realizar un análisis externo
¿Cómo pretender ser mejor que la competencia, sin saber qué es lo que hace la competencia?
No es posible ser mejor si no tenemos bien estudiado las características a las que debemos enfrentarnos. Las empresas exitosas analizan cada aspecto de su competencia, con el fin de mejorar su producto o servicio.
Los gerentes analizan todo su entorno, dígase, competencia, regulaciones legales, localización de la empresa, entre otros. Es por esto que saben los precios de su competencia, saben también qué regulaciones se deben respetar en cada país o en cada ciudad, cuáles son los costos de localización y qué tan accesible es la empresa, en el lugar donde se abre una sucursal.
Una vez hecho este análisis, las características de deben dividir en oportunidades y amenazas, con el fin de potencializarlas o minimizar el riesgo al enfrentarse a una amenaza.
c. Realizar un análisis interno
El análisis interno proporciona información importante acerca de los recursos y las capacidades específicas de la organización. Por una parte, los recursos de una empresa son sus activos. Estos pueden ser de diferentes tipos, entre ellos: financieros, tales como el recurso monetario; físicos, como el equipo de oficina, edificio, entre otros; humano e intangibles, como lo son los derechos de autor, patentes y software; etc. Dichos activos son utilizados para desarrollar, manufacturar y entregar los productos a sus clientes.
Por otra parte, las capacidades son las aptitudes y habilidades necesarias para realizar las tareas de un negocio, es decir, el “cómo” se deben hacer las cosas en la organización. Luego de analizar el entorno, el gerente debe señalar las fortalezas, es decir, las actividades que la empresa realiza bien, así como las debilidades, o sea, las actividades que la empresa debe mejorar, al no realizarlas como se debe.
En este punto, es posible realizar el análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas). Este análisis genera una visión global de lo que está sucediendo, tanto fuera como dentro de la organización. Es importante analizar e incluir, en la planeación, las maneras de convertir las debilidades de la empresa en fortalezas, al igual que transformar las amenazas en oportunidades.
Imagen 3.1.
d. Formulación de estrategias
Mientras los gerentes formulan estrategias, deben considerar las realidades del entorno externo, así como los recursos y capacidades disponibles, además del diseño de las estrategias que ayudarán a la organización a lograr sus objetivos. Existen 3 tipos principales de estrategias formuladas por los gerentes: corporativas, de negocio y funcionales.
e. Implementación de estrategias
Una vez se hayan formulado las estrategias, estas se deben implementar. No importa que tan bien haya planificado una organización sus estrategias, su desempeño se verá dañado, si las estrategias no se implementan de manera adecuada.
Por ejemplo, si la empresa genera ideas y estrategias definidas, responsables y con un alto nivel de exactitud; pero el departamento encargado no las comprende o no las ejecuta debidamente, existe una gran posibilidad de que estos esfuerzos sean en vano. La necesidad de tener un equipo que ejecute a la perfección la estrategia planeada es igual de importante que el equipo que la desarrolla.
f. Evaluación de resultados.
El paso final del proceso de la administración estratégica es la evaluación de resultados. En esta etapa, se debe comparar los resultados de las estrategias, con el plan establecido, verificando el cumplimiento de los objetivos específicos, o bien, haciendo cambios en el proceso estratégico.
Es importante ser crítico en el análisis del avance, ya que de este proceso depende el éxito de la organización. Por eso, debemos establecer mediciones y parámetros en los que se reflejen los resultados tal y como son. Dichas evaluaciones pueden contemplar interrogantes como: ¿qué tan efectivas han sido las estrategias para lograr el objetivo?, ¿qué ajustes se deben hacer? y ¿cómo puedo mejorar los resultados obtenidos?