Transcripción
Las empresas han estado utilizando el concepto de inteligencia empresarial (BI, por sus siglas en inglés, “Business Intelligence”) durante más de dos décadas. En los últimos años, las aplicaciones de inteligencia de negocios han sido remplazadas por las aplicaciones de inteligencia estratégica (SI, por sus siglas en inglés, “Strategic Intelligence”). Ambas aplicaciones están diseñadas en torno a la supervisión y vigilancia de las métricas de negocio. De acuerdo con Corine Cohen:
“El campo de la vigilancia general abarca nociones de reloj, la exploración, la inteligencia, la inteligencia competitiva, vigilancia, inteligencia empresarial, inteligencia económica y estratégica, etc.”
SI se define como un proceso formalizado de investigación y recolección, de manera que se procese la información y distribución de conocimientos útiles, para la gestión estratégica. Además de la función de información, los principales objetivos de la SI son: anticipar amenazas y oportunidades ambientales (función anticipatoria), ayudar en la toma de decisiones estratégicas, y mejorar la competitividad y rendimiento de la organización. Para esto, se requiere una estructura de red de la organización, así como los recursos humanos, técnicos y financieros.
Por lo tanto, se hace una distinción, entre el reloj estratégico y la SI. Esta última va más allá del reloj estratégico, mediante su proactividad y su mayor participación en el proceso de decisión estratégica. El reloj, por su parte, debe indicar los impactos de un evento detectado. Sin embargo, se convierte en la inteligencia, cuando se producen recomendaciones y proporciona instrucciones para el receptor (más aún, cuando estas se aplican).
Las aplicaciones de BI y SI nos han enseñado que la forma en como tratamos de manejar los proyectos de control debe cambiar. En un entorno de gestión de proyectos, BI estaría representada por las métricas y SI, por los indicadores clave de rendimiento (KPI o “Key Performance Indicators”). Estos últimos constituyen las métricas "estratégicas", las cuales nos proporcionan información crítica para la toma de decisiones informadas. Las métricas de BI simplemente monitorean las métricas de SI, mientras que las métricas KPI, o indicadores clave de rendimiento, proporcionan información sobre el futuro. Por lo tanto, no sólo los cambios presentes indican que las métricas pueden ser necesarias. Dado que, probablemente, los directores de proyectos de hoy y del futuro se convertirán más en gestores orientados a negocios, la relación entre las métricas BI y SI se volverán más importante.
Como se ha indicado en el párrafo anterior, parte de la función del administrador de proyectos es entender lo que son las métricas críticas. Es necesario identificarlas, medirlas, notificarlas y administrarlas, de tal manera que el proyecto sea visto, si es posible, como un éxito, por todas las partes interesadas. El término "métrica" es genérico, mientras que "KPI" es específico. Este sirve como señal de advertencia temprana, de manera que, si existe una condición desfavorable no tratada, el resultado podría ser pobre.
La definición correcta de las métricas KPI es la siguiente: son empresas en conjunto, entre el director del proyecto, el cliente y las partes interesadas, las cuales fungen con una necesidad, hasta llegar a un acuerdo entre las partes interesadas. Una de las claves para el éxito del proyecto es la gestión eficaz y oportuna de la información. Esto incluye al KPI, el cual nos brinda información para la toma de decisiones y para reducir la incertidumbre.
Llegar a un acuerdo entre las partes interesadas, en el KPI, es difícil. Si usted les proporciona a los grupos de interés cincuenta métricas para seleccionar, de alguna manera se justifica la necesidad de la mitad de ellos. Si les muestra 100 métricas, van a encontrar una razón por la cual todos los 100 deben ser reportados. La parte difícil es seleccionar de la biblioteca de métricas, aquellas medidas críticas que puedan funcionar como KPI. Durante años, las métricas y KPI fueron utilizadas principalmente como parte de las técnicas de inteligencia de negocios.