Transcripción
Al elegir un sistema de PA, ya sea para comprarlo, alquilarlo, utilizarlo o recomendarlo, tendremos que tomar en cuenta sus especificaciones y la manera en la que suena. Existen dos puntos de vista opuestos:
- Si el dispositivo o sistema suena bien, no importa cuáles sean sus especificaciones.
- Si las especificaciones del dispositivo o sistema son buenas, entonces debe sonar bien.
Ambos puntos de vista son extremos y debemos encontrar un balance entre ambos. Es ideal que un dispositivo suene bien y a la vez que cuente con buenas especificaciones.
Debemos tener en mente que todas las especificaciones técnicas del equipo de audio son descripciones o representaciones escritas o gráficas de un comportamiento físico. Las especificaciones no son el comportamiento en sí, por lo que las personas que eligen sus sistemas de PA o dispositivos de audio, basándose únicamente en las especificaciones, dejan de lado el comportamiento físico en sí, es decir, el sonido del equipo.
El criterio principal para elegir un sistema de PA debe ser el juicio personal de hasta qué punto el sistema o dispositivo se ajusta a nuestras necesidades, basándonos en criterios auditivos. En casos ideales, el sistema que suena mejor también presentará mejores especificaciones técnicas, aunque este no siempre es el caso.
Micrófonos calibrados vs Oídos
Muchas mediciones acústicas para ajustar sistemas de PA se llevan a cabo con micrófono calibrados. Estos se diferencian de los convencionales en que son calibrados, según un estándar, de tal manera que las irregularidades, en su respuesta de frecuencias, puedan ser compensadas por el resto de dispositivos en el kit de medición.
Figura 5.1. Micrófono calibrado
Debemos tener en mente que nuestros oídos funcionan muy diferente a estos micrófonos. En primer lugar, su “respuesta de frecuencias” es muy irregular. Somos más sensibles a rangos específicos de frecuencias, indicados en las curvas de Fletcher y Munson. Adicionalmente, escuchamos con dos oídos, no solo con uno. De esta manera, captamos las diferencias, en el tiempo de llegada del sonido, en cada oído. Esto nos permite ubicar las fuentes de sonido en el espacio.
Los micrófonos calibrados son útiles, pero debemos recordar que el criterio final para cualquier decisión deben ser nuestros oídos.
Oyentes promedio vs oyentes entrenados
Otro aspecto importante por tomar en cuenta es el entrenamiento auditivo requerido para poder evaluar apropiadamente los sistemas de sonido. Solamente porque un usuario inexperimentado no escuche la diferencia entre dos dispositivos o configuraciones, no significa que la diferencia no exista.
Sería absurdo tomar a una persona promedio en la calle, llevarla a la final de fútbol del mundial y esperar que sea capaz de ser el árbitro del partido, así como tomar las decisiones críticas que podrían afectar el resultado del juego. De igual manera, una persona promedio será incapaz de evaluar auditivamente un sistema de sonido.
Cuando un profesional experimentado afirma escuchar una diferencia entre dos dispositivos, dos sistemas o dos configuraciones, debemos tomar esto en cuenta e investigar, a fondo, cuál podría ser la causa, hasta alcanzar el sonido deseado. Si no somos capaces de escuchar la diferencia, ni detectarla, por medio de mediciones, probablemente, no estemos llevando a cabo las mediciones apropiadas.
Ahora bien, también debemos tener claro qué tipo de sonido se espera. Por ejemplo, si la persona espera un sonido con muchos bajos y altos, un dispositivo con respuesta de frecuencias plana podría parecerle “medioso”, sin cuerpo ni brillo.