La finalidad de todo arreglo instrumental es generar un
impacto emocional en el oyente. Para lograrlo, es necesario aplicar los
criterios técnicos y musicales correctos que permitirán crear el impacto
emocional necesario para el éxito del arreglo orquestal.
La creación de un arreglo orquestal utilizando un
enfoque estructurado de planificación puede proporcionar una guía más clara y
precisa para la obtención del resultado musical deseado. Sin embargo, es preciso
no olvidar un elemento vital en la creación del arreglo, quizá el más
importante: el flujo general y el contorno emocional de la obra. Después de
todo, un arreglo completo es más que la suma o ensamblaje de unas partes;
existe un componente emocional importante para producir en el oyente el efecto
deseado.
Además de la estructura del arreglo, es necesario
planificar también el flujo de la música a través de cada sección, lo que nos
permitirá construir el nivel emocional deseado a lo largo de todo el arreglo.
Durante la creación de la obra, el arreglista tiene en mente que debe existir
un punto máximo de impacto emocional, o clímax, y que debe construirlo
apropiadamente, proporcionado las secciones de tensión y relajación necesarias.
En una composición o arreglo musical, a menudo el
clímax se ubica en el punto más alto a nivel de dinámica, velocidad o registro.
Es la parte del arreglo hacia donde confluye todo el material temático. Por
este motivo, es necesario establecer su ubicación con criterio. Si se produce
demasiado pronto, la pieza terminará pareciendo demasiado larga y prolongada,
lo cual es un resultado no deseado. Generalmente, se busca que el clímax esté
al final de la obra, no al comienzo ni en el medio. También es recomendable
brindar algún espacio después del clímax a fin de terminar de consolidar el
impacto emocional producido. Es importante escuchar y examinar el arreglo a fin
de identificar si el clímax se está construyendo efectivamente, y si los
elementos presentes en el arreglo contribuyen satisfactoriamente a eso.
En cualquier caso, las piezas de duración extendida
pueden tener más de un clímax. Es posible crear varios clímax “menores”
mediante la construcción de secciones de tensión y relajación en varios puntos
del arreglo, antes de crear el clímax final y más intenso que lo anteriores.
Este proceso de crear momentos de tensión y relajación mantiene al oyente
interesado a lo largo de toda la pieza. Recordemos que si el nivel emocional se
mantiene constante, la pieza seguramente será percibida como aburrida.
La creación del flujo emocional del arreglo se puede
construir usando todas las técnicas musicales disponibles, incluyendo
instrumentación, textura, dinámica, entre otros. Existen algunas
convencionalidades, como construir tensión al incrementar la complejidad de la
instrumentación o incrementando el nivel dinámico; en contraste, la tensión se
libera al simplificar la textura y disminuir el volumen.
Keynotes
- Durante la creación de la obra, el arreglista tiene en mente que debe existir un punto máximo de impacto emocional, o clímax, y que debe construirlo apropiadamente, proporcionado las secciones de tensión y relajación necesarias.
- En una composición o arreglo musical, a menudo el clímax se ubica en el punto más alto a nivel de dinámica, velocidad o registro.
- La creación del flujo emocional del arreglo se puede construir usando todas las técnicas musicales disponibles, incluyendo instrumentación, textura, dinámica, entre otros.
Reto
Escucha tres arreglos instrumentales de tu preferencia y explica la
ubicación del clímax y la forma en que fue logrado según tu criterio.
Tiempo disponible: 30 minutos.
Conclusión
El arreglo orquestal con un clímax musical bien
construido y correctamente ubicado es capaz de generar un impacto emocional
perdurable en el oyente. Con práctica y disciplina, el arreglista adquirirá el
criterio necesario para dotar a su arreglo del flujo necesario para
constituirse como un trabajo musical de calidad profesional.