Transcripción
¿Existe un nicho en el paradigma actual de
distribución en línea para archivos con calidad de CD o superior?
Afortunadamente, la respuesta es positiva,
gracias a las opciones ofrecidas por los discos ópticos de alta capacidad como
Blu-ray, e incluso algunos sitios web, como HDTracks.com, que satisfacen la
creciente demanda del mercado audiófilo, a través de la oferta de archivos de
alta resolución.
Figura 14.5. Blu-ray
Figura 14.6. HDtrax.com
¿Qué
es “hi-res”?
Se dice que un archivo es de alta
resolución, cuando su calidad es igual o superior a 96 kHz y 24 bits. Las
consideraciones para masterizar material a este nivel de calidad son las mismas
que para otros rangos, sin embargo, es importante considerar los requerimientos
de almacenamiento, así como las tasas de transferencia requeridas para que una
computadora pueda, tanto reproducir como procesar archivos de este tipo de
magnitud, lo cual es exigente en términos de RAM y potencia del procesador. En
la tabla se puede apreciar el detalle. Un minuto de audio estéreo a 96-24
consume casi 35 MB de espacio, lo cual no es excesivo, pero es el inicio de la
escalera. Por ejemplo, una canción en formatión 5.1, con una frecuencia de
muestreo de 192 kHz y resolución de 24 bits, consume 207.36 MB por minuto.
Figura 14.7. Almacenamiento en alta
resolución
Potencia
de procesamiento
Como se mencionó anteriormente, la potencia
de procesamiento requerida para trabajar en alta reolución, es bastante
exigente. Todo el equipo en la cadena de procesamiento digital debe ser capaz
de procesar audio a frecuencias de muestreo altas. No todos los equipos ofrecen
la posibilidad de procesar audio a 96 o
a 192 kHz.
Alta
resolución: ¿Es beneficiosa?
Todas estas exigencias generan un alto
costo en los equipos, por lo que algunos detractores defienden que es
innecesario trabajar a frecuencias de muestreo que excedan la frecuencia de Nyquist
para el espectro audible, e incluso afirman que emplear configuraciones
superiores a 48kHz no genera ningún beneficio perceptible.
El
experimento
Para confirmar todas las especulaciones a
favor y en contra de las frecuencias de muestreo de alta resolución, un grupo
de ingenieros implementaron un experimento contundente en 1996, el cual, a la
fecha, aún es polémico y polariza la comunidad ingenieril. El equipo estuvo
conformado por las siguientes personas:
● Rusty Scott y Ernst Parth,
encargados de diseñar el filtro y programar su código, respectivamente
● Matthew Xavier Mora desarrolló
el shell, y
● Bob Katz realizó las pruebas
El experimento consistió en tomar una
grabación a 96 kHz y filtrarla para identificar si la información ultrasónica
del archivo de audio generaba algún efecto audible en la señal. El filtro digital de Scott y Parth tenía dos
frecuencias de corte, una a 20 kHz y la otra a 40 kHz.
Figura 14.8. Diseño del
experimento
Su constitución incluyó las siguientes
especificaciones exageradas para garantizar un rendimiento transparente que
permitiera apreciar los resultados audibles las frecuencias filtradas:
● Doble precisión con dither a 24
bits
● Ondulación de paso de banda
inferior a .01 dB
● Fase lineal FIR con Tap 255
● Banda de transición a 2 kHz, y
● Atenuación tipo banda de tope,
con un desempeño superior a 110 dB
Tabla 14.5. Filtro
pasabajos para experimento de audio a alta resolución
La
prueba: 3 fases y una conclusión
La prueba auditiva consistió en tres fases
principales, durante las cuales diferentes sujetos escuchaban a ciegas para
comparar los efectos del filtro.
● En la primera se tomaba una
grabación orquestal grabada a 96 kHz y se filtraba con cada frecuencia de
corte, una versión a 20 kHz y la otra a 40 kHz. Posteriormente se escuchaba el
material y se comparaba mediante pruebas A/B. La conclusión fue, que no existe
diferencia audible entre el archivo filtrado a 20 kHz y el filtrado a 40 kHz.
● La segunda fase de la prueba
comparaba el archivo filtrado a 20 kHz con el archivo original a 96 kHz, y se
concluyó que tampoco existe una diferencia audible. Posteriormente, se empleó
material musical de diferentes tipos, y se llegó a la misma conclusión.
Inclusive, se realizaron pruebas exhaustivas para determinar si la imagen
estéreo sufría desplazamientos entre los canales L y R. La señal siempre
mantenía un centro mono perfecto después de ser filtrada.
● Finalmente, en la tercera
etapa, Katz recurrió a otro filtro, cuya ondulación de paso de banda se diseñó
para ofrecer una magnitud de 0.5dB, con el propósito específico de ensuciar un
poco la señal. Esta vez, la diferencia fue perceptible tanto por Katz, como por
otros ingenieros.
La conclusión del experimento fue casi
unánime: un filtro diseñado apropiadamente es totalmente inaudible, de manera
que cualquier modificación audible que se aprecie al emplear archivos de alta
resolución, se debe atribuir a los filtros de los convertidores ADDA del
sistema de masterización.
Reto
Emula el
experimento de alta resolución, importando varios archivos grabados a 96 kHz y
aplicando un filtro de corte a 20kHz, a fin de comparar el sonido con, y sin el
filtro.