¿Cómo ser exitoso en tus estudios?
Published On Oct-30-2017
¿Cómo ser exitoso en tus estudios?
Algunos estudiantes inician sus estudios en VonKelemen y deciden no continuar, a menudo a pesar de contar con todos los requerimientos e incluso una beca de estudios.
En su libro “Pensar en Grande”, David Schwartz llama a esto la Excusitis, la enfermedad del fracaso.
¿Por qué?
En una palabra: hábitos.
Algunas personas tienen hábitos que les impiden avanzar con su propio crecimiento personal y profesional. Dichos hábitos generalmente pertenecen a alguna de las categorías siguientes:
- Disciplina: querer hacer algo, y hacerlo.
- ¿Lo logras?
- Postergar: dejar para mañana lo que puedes hacer hoy. Mañana, mañana, mañana… nunca llega
- ¿Hiciste hoy lo que tenías que hacer? ¿Lo hiciste ayer y lo harás mañana?
- Perder de vista el objetivo: hacer resoluciones e ignorarlas, por la excusa que sea
- ¿Te fijas metas y las alcanzas? ¿O las abandonas en el camino?
- Ambición: tener un fuerte deseo por alcanzar un objetivo o una distinción
- ¿Quieres alcanzar tus objetivos? ¿Estás dispuesto a hacer “lo que sea”, o nada más lo que te quede cómodo?
- Pereza: no lograr que el cuerpo y la mente avancen al ritmo necesario
- ¿Te gustan los retos? ¿Te gusta pensar y hacer cosas? ¿O prefieres quedarte donde estás y “evitar la fatiga”?
¿Cómo prevenir el fracaso?
- Objetivos: ¿Qué quieres? ¿Por qué quieres ser exitoso?
Quieres ser feliz y trabajar en lo que te gusta, ganar más dinero, tener más tiempo para pasar con tu familia, recibir el reconocimiento de los demás, viajar, comprar una casa mejor para ti o para tus padres, tener el carro de tus sueños.
Cuando encuentres lo que realmente quieres, únicamente sigue saber cómo alcanzarlo.
¿Fácil? En realidad, sí. Sigue leyendo.
- Conocimiento: saber que estos hábitos son comunes.
Si tienes alguno de ellos, no estás solo. Las personas que no alcanzan sus objetivos también los tienen. Puedes reconocer un hábito, y abandonarlo cuando quieras. No necesariamente es tuyo, puede que “se te haya pegado”.
Si quieres ser un profesional exitoso, debes pertenecer al grupo de personas que tienen disciplina, hacen sus tareas prontamente, mantienen la vista en el objetivo y tienen ambición.
¿Fácil? En realidad, sí. Si tienes uno de estos hábitos, simplemente debes hacer el opuesto de lo que has estado haciendo. Ya sabes cómo se hace.
- Asociación
Si quieres pertenecer a ese grupo, simplemente debes pertenecer a ese grupo.
¿Fácil? En realidad, sí. El grupo es abierto a todos, y siempre recibe a las personas que se comprometen consigo mismas. Quienes pertenecen a este grupo incluso ayudan a los nuevos a empezar.
Buena, y mala noticia: este grupo no regala, no empuja y no obliga a nadie a formar parte de él. Solo tú puedes tomar la decisión. Tu futuro está en tus manos; cuanto antes entiendas esto, antes arrancarás y alcanzarás tus objetivos.
- Emulación: actuar como si ya fueras [disciplinado, comprometido, ambicioso, exitoso]
Si haces lo que harías si ya fueras quien quieres ser, ¿cuál es la diferencia? ¿Ya eres, cierto?
Simplemente sigue haciéndolo hasta que “se te pegue”.
¿Fácil? En realidad, sí. Haz lo que otros hacen, escoge tus modelos a seguir.
No necesariamente tiene que ser alguien que conozcas, ¡puede ser un super-héroe!
Puede ser incluso la versión de ti que quieres llegar a ser en 30 años… ¿cuál mejor super-héroe podría existir?
¿Cómo evitar el fracaso?
Esta es la parte más fácil. El santo remedio para todo. ¿Listo?
¡Aprendo algo nuevo cada día!
No “mañana”; no cuando no tengas nada mejor que hacer; no el fin de semana. ¡HOY!
Haz esto todos los días, y tu éxito está garantizado.
¿Qué hacen quienes no quieren hacer esto?
Quienes no quieren cambiar su situación y no aceptan la responsabilidad de su propio progreso, simplemente culpan a los demás, al país, a la situación y a la “crisis” permanente que existe en sus vidas.
¿Cualquiera puede ser el próximo Bill Gates, o el próximo Elon Musk? Posiblemente no.
Por otro lado, ¿dónde estarás en un año si aprendes algo nuevo cada día? De seguro estarás mucho mejor que ahora, esto es innegable.
¡Imagina donde estarás en diez años! De seguro estarás más cerca de tus objetivos que si no lo haces.
Y esa es tu única responsabilidad, lo único sobre lo cual tienes total control: lo que haces.