Transcripción
Todos
podemos sentirnos atraídos e identificados por cualquier producto o marca que
veamos en una tienda o almacén, en el mercado. En ese instante, cuando estamos
invadidos por el deseo de adquirir algo atractivo a nuestra vista, pensamos que
es el momento perfecto para regalar a alguien, o a sí mismo, cualquier cosa.
Pero cabe destacar que existen muchas personas que, en dicho momento, pierden
el control de sus gastos y comienzan a generar compras en exceso y sin control.
Si esto persiste por mucho tiempo, pueden convertirse en adictos a las compras
sin parar.
A este
tipo de consumidores se les llama “compradores compulsivos”, ya que se sienten
sumamente capaces de malgastar mucho más de lo que poseen. Esta conducta llega
a tal punto de poner en riesgo su trabajo, amistades y familia, por causa de su
propia adicción a las compras y a la satisfacción que encuentran en ellas. Esto
acarrea graves consecuencias a las personas que la padecen. Lo más común entre
este tipo de consumidores son las deudas excesivas, ya que tienen falta de
control en los gastos. Incluso, puede llegar a acarrear divorcios e hijos
descuidados, debido a la incapacidad de cumplir con la manutención del hogar.
La compra
compulsiva se le puede definir como una compra crónica, repetitiva y
patológica, ya que puede ser generada por acontecimientos o emociones negativas,
las cuales la vuelven muy difícil de parar. Al final, solo se obtienen consecuencias
dañinas y nocivas. Es decir, la persona con este tipo de conducta se dedica a
comprar sin ningún control y con gran frecuencia, cosa que convierte en un
hábito o costumbre, ya que se siente solo, triste, decaído, enfadado,
decepcionado, entre otros factores.
Cuando
los consumidores compulsivos realizan compras, en el momento, sienten un alivio
de su ansiedad; pero al momento de la post-compra, empiezan a invadirles un
sentimiento de culpa y arrepentimiento. A menudo, este tipo de consumidores
ignoran o simplemente no reconocen su actitud compulsiva porque sienten y
piensan que es algo normal o simplemente se justifican con la expresión “nacido
para comprar” de forma bastante literal. No obstante, esta actitud está ligada
completamente a la salud mental del individuo, ya que las conductas compulsivas
suelen ser casi siempre inconscientes.
Los
consumidores compulsivos compran por el simple hecho de sentirse impulsados a
hacerlo y no por el hecho de que sea necesario o porque sea placentero. Es una
acción repetitiva, como un antídoto para la tensión, la ansiedad, la depresión,
la soledad, el desamor o el aburrimiento. Se vuelve una experiencia adictiva,
como si los productos controlaran a las personas.
Existen ciertos factores que causan la
adicción al consumo o consumo compulsivo:
·
Personalidad característica conocida como “caprichoso”, que
se tiene por perfil psicológico del adicto.
·
La insatisfacción personal, la cual es llevada a la
compra, debido a un estado propiamente depresivo.
·
La ingenuidad. Hay una falta de actitud crítica y
vulnerabilidad por los mensajes publicitarios.
·
Creencia en el prestigio personal, el status y la consideración social. Creen
que el tener una posición alta ante la sociedad, depende mucho de las cosas que
compran.
·
Atracción por tiendas y comercios.
·
Placer por tan solo observar los productos, aunque no
tengan nada que comprar.
·
Acompañar a otras personas a hacer sus compras, entre
otros.
Las personas más propensas a sufrir este
tipo de adicción son aquellas que tienen carencias afectivas o de autoestima.
Por medio de comportamientos incontrolados, utilizan la compra como vía de
escape para llenar esos vacíos emocionales, reemplazar y afrontar situaciones
emocionales de tristeza o depresión. Posteriormente, consiguen un estado máximo
de frustración y fracaso, el cual llega
a ser mucho mayor que el inicial.
En el caso de las mujeres, se presenta el
hábito a comprar ropa, zapatos, joyas, maquillaje y cualquier producto de
belleza que se encuentre en el mercado. En los hombres es común su preferencia
por comprar herramientas para el hogar, videojuegos, automóviles, entre otros.
En vista de todo lo mencionado, este tipo
de compra se desarrolla por dos mecanismos. En el primero, el hábito inadecuado
de comprar se adquiere principalmente a fuerza de repetir una conducta que, en
un principio, resulta ser agradable y placentera, y luego se hace de forma
compulsiva. En el segundo, dicha conducta se transforma en una manera de proceder
frente a los problemas personales.
Se considera que el mejor tratamiento para
la conducta de compra compulsiva son las terapias psicológicas. Esta es la opción que ha demostrado mayor
eficacia. Si no existe este tratamiento terapéutico, posiblemente los síntomas
adictivos vuelvan a aparecer; sin embargo, antes de esta fase, el problema
deber ser diagnosticado primero.