Transcripción
Es importante utilizar los ecualizadores gráficos en el drive rack con precaución. A continuación, discutimos cómo hacer un uso apropiado de estos dispositivos.
El objetivo principal al utilizar ecualizadores gráficos en el drive rack debe ser aplicar procesamiento sutil para que el PA en el venue suene de la manera que buscamos. Debe evitarse el procesamiento excesivo, ya sea que hayamos modificado la amplitud de una cantidad excesiva de frecuencias, que su amplitud haya sido modificada dramáticamente, o ambas.
Los cambios detallados o más drásticos deberían ser aplicados por medio de ecualizadores de fase lineal paramétricos o que permitan un manejo del espectro de frecuencias sin las limitaciones que presentan los ecualizadores gráficos. Una de estas limitaciones es el ripple effect o efecto de ondas. Este nombre proviene de la comparación con la superposición de olas que se da en cuerpos de agua, como un estanque.
Cada uno de las bandas del ecualizador gráfico consiste en un filtro notch o peak, el cual afecta un rango de frecuencias más ancho de lo que indica el valor en el fader. Por ejemplo, un filtro en 100Hz también afectará las frecuencias que rodean a la frecuencia central.
Figura 9.1. Ecualizador gráfico
Cuando se modifican dos filtros vecinos, ambos interactúan entre sí, produciendo una atenuación mayor que la deseada en una frecuencia intermedia entre las dos frecuencias centrales de los filtros vecinos, en caso de que estos estén atenuando; o bien, un aumento mayor del deseado, en caso de que los filtros estén amplificando. La ganancia de la frecuencia intermedia será inapropiadamente distinta a la de las frecuencias centrales, especificada por el usuario a través de los faders.
Figura 9.2. Ripple Effect
Otra limitación, estrictamente en términos técnicos, es que el ancho de banda de los filtros podría variar, dependiendo de si el filtro amplifica o atenúa, y de la magnitud del cambio. Podríamos descubrir que los filtros que utilizamos tienen un ancho de banda más amplio cuando aumentamos que cuando atenuamos.
Finalmente, y quizás la limitación más evidente de los ecualizadores gráficos, es que las frecuencias centrales de los filtros son fijas. Los ecualizadores más detallados tienen 31 bandas separadas por un tercio de octava cada una. Incluso en estos casos, podríamos encontrarnos ante el inconveniente de que la frecuencia que deseamos modificar no coincida con una de las frecuencias centrales de los filtros.
Sin embargo, existen ecualizadores gráficos con nueva tecnología, que incluyen control digital. Estos ecualizadores cuentan con la funcionalidad de ecualizadores paramétricos, simplemente que emplean faders adyacentes para controlar la ganancia de cada filtro, lo cual hace que la curva de ecualización, al menos aproximada, sea representada gráficamente por los faders. Podríamos denominar a este tipo de dispositivos, “ecualizadores paragráficos”.
Algunas consolas digitales cuentan con ecualizadores gráficos o paragráficos. Si bien estos son útiles y permiten abaratar costos, es necesario tomar en cuenta que, para usarlos, a menudo se perderá temporalmente el control directo de los faders de los canales, ya que estos pasan a controlar la ganancia de los filtros del ecualizador. Asimismo, si deseamos hacer un cambio rápido ante una emergencia como un feedback, seleccionar los controles pertinentes en la consola digital podría tomarnos más tiempo que si contáramos con un ecualizador paragráfico dedicado en el drive rack. La utilidad de los ecualizadores gráficos o paragráficos en las consolas es innegable, pero debemos estar conscientes de estas limitaciones en el flujo de trabajo.