Transcripción
Hasta el momento, se han dado indicaciones e ideas para la dirección tanto de orquestas como de bandas de conciertos profesionales. Sin embargo, en muchas ocasiones, el director podría tener la oportunidad de dirigir agrupaciones de jóvenes estudiantes. Al hacerlo, aprende que es un desafío totalmente nuevo, con complicaciones muy particulares, pero también con recompensas únicas.
Con el fin de que esto no se convierta en un gran problema para el director, éste debe recordar varias cosas. Primero, el músico siempre está adquiriendo experiencia al tocar, especialmente los músicos jóvenes. Cada nueva pieza que se va a trabajar con ellos trae consigo sus propios retos, así como numerosas oportunidades de crecimiento. Se presenciará constantemente cómo los jóvenes se enfrentan a desafíos que nunca antes habían visto, esperando siempre encontrar, a través del director, la forma para solucionar estos desafíos.
Esto significa, por supuesto, que el director debe estar siempre preparado para enseñar, de manera clara y concisa, los principios o elementos que algún estudiante pudiera preguntarle. En una situación escolar, por ejemplo, el director deberá estar preparado para explicar, de manera sencilla y directa, algún principio musical. En algunos casos, incluso debe enseñarles cómo interpretar la música en sus respectivos instrumentos musicales. Por esta razón, aunque no es requerido, suele ser muy útil que el director domine los principios básicos de algún instrumento. Sin embargo, las situaciones pueden ir más lejos. Si un trompetista pregunta por una digitación específica para lograr una nota, o el percusionista a cargo del redoblante quiere saber cómo lograr un redoble más cerrado, el director debe estar preparado para dar las respuestas indicadas. Esto forma parte de las cosas, que hacen que el dirigir orquestas o bandas de estudiantes se conviertan en un desafío y una oportunidad al mismo tiempo.
Conviene que el director domine el arte de comunicar conceptos complicados de una forma sumamente sencilla. Los ejemplos suelen ser excelentes para comprender conceptos muy abstractos. El director estará continuamente hablando de diversos estilos, géneros musicales, periodos, diferentes tipos de métrica, así como tonalidades y dinámicas. Muchas de estas cosas pueden no ser comprendidas con claridad, por lo que al utilizar ejemplos enriquecerá enormemente la experiencia educativa de los estudiantes. Al mismo tiempo, será divertido para el director.
Uno de los desafíos más grandes que se presenta al trabajar con ensambles de jóvenes, es la distracción. Los jóvenes se distraen fácilmente, lo que disminuye su atención y desempeño durante los ensayos y las presentaciones. En ocasiones, dichas distracciones se convierten en una verdadera competencia para las actividades musicales del ensamble. Esto significa, por supuesto, que el director tendrá que intervenir al respecto. Actualmente, existen muchas distracciones, especialmente a nivel tecnológico. Por ejemplo, es muy común que los músicos lleven y usen durante el ensayo sus smartphones, tablets, Ipads, videojuegos y otros artilugios electrónicos. Esto genera la necesidad de que el director atrape y mantenga la atención de sus estudiantes durante el periodo de ensayo. Incluso, se podría llegar al punto de confiscar un par de teléfonos durante la actividad, con el fin de enseñar la importancia de darle la debida atención al tiempo de ensayo.
Por estos motivos, muchos directores prefieren no trabajar con este tipo de ensambles. Sin embargo, los que lo hacen, ganan métodos de enseñanza y experiencia que les será de mucha ayuda en el momento de dirigir otros ensambles más serios.