Los artistas con experiencia en el escenario saben que sus movimientos
tienen el potencial de aumentar o disminuir la intensidad de la conexión
emocional con su audiencia. Por este motivo, regularmente practica y estudia
sus movimientos a fin de identificar aquellos que resulten más eficaces, tanto
en él como en sus músicos acompañantes. De esta forma, se asegura de brindar el
mejor concierto posible.
La música
en sí misma es un poderoso estimulante para el movimiento, debido a la carga
emocional que conlleva su interpretación; incluso, muchos músicos sienten su
música en un plano físico. Por instinto, el intérprete realiza movimientos
relacionados o influenciados por la música que interpreta; a su vez, esto termina
por influenciar o surtir efecto en la audiencia. Es una cuestión de causa y
efecto, el artista siente su música y se mueve de acuerdo a ella, por lo que
transmite a la audiencia el deseo de hacer lo mismo. Además, desde la
perspectiva de la audiencia los músicos que se mueven con su música son mucho
más interesantes de presenciar.
Uno de los movimientos más comunes y
eficaces consiste en dirigir el micrófono hacia la audiencia, en un gesto
inequívoco de invitación a participar en el espectáculo cantando las canciones.
Con esto vemos que los movimientos adecuados no se refieren solamente a
aquellos directamente relacionados con el tempo o pulso de la canción; a veces,
basta con hacer ciertas indicaciones en determinados momentos. La idea es
interactuar con la audiencia, dirigir el espectáculo de forma tal que se le
permita disfrutar de una experiencia emocional.
Obviamente, el artista debe ser
consciente de la imagen que transmite a través de sus movimientos, los cuales
deben ajustarse al tipo de canción que se está interpretando. En ocasiones,
después de mucho movimiento en canciones de gran intensidad, se consigue un
efecto poderoso en la audiencia cuando el artista se queda quieto interpretando
una canción de intensidad baja. De esto deducimos que el movimiento no es la
respuesta a todas las situaciones; se requieren movimientos adecuados en el
momento adecuado. Un artista hábil en su gestión de movimientos puede capturar
a la audiencia sin necesidad de moverse del todo.
Una técnica efectiva para la
optimización de los movimientos del artista en el escenario es la grabación.
Cuando el artista se graba a sí mismo en sus ensayos o prácticas, puede
estudiar la efectividad de sus movimientos, ya sean laterales o atrás-adelante.
En los artistas que actúan acompañados de una banda o músicos de soporte,
incluso los movimientos que ellos realicen pueden contribuir al éxito o fracaso
del espectáculo.
Si el artista no está acostumbrado a
cantar o interpretar su instrumento al mismo tiempo que se mueve por el
escenario, es recomendable que practique. Solo de esta forma logrará
desarrollar la habilidad de moverse cómoda y naturalmente en el escenario
mientras realiza su interpretación. La idea es practicar incluso los gestos o
movimientos más incómodos hasta sentirse cómodos con ellos, con la idea de
transmitir seguridad y confianza al público. Por supuesto, lo anterior depende
mucho del nivel de intensidad de la canción y el género interpretado. Cada
estilo tiene su propio lenguaje, por lo que los movimientos adecuados en un
género pueden no serlo para otro. Incluso, es conveniente practicar movimientos
en situaciones donde existen numerosos factores que buscan distraer o
desconectar al artista de la tarea que está realizando.
Keynotes
- La música en sí misma es un poderoso estimulante para el movimiento, debido a la carga emocional que conlleva su interpretación.
- El artista debe ser consciente de la imagen que transmite a través de sus movimientos, los cuales deben ajustarse al tipo de canción que se está interpretando.
- Si el artista no está acostumbrado a cantar o interpretar su instrumento al mismo tiempo que se mueve por el escenario, es recomendable que practique.
Reto
Nombra uno o dos conciertos donde el artista haya
hecho una gestión adecuada de movimientos, pasando desde el entusiasmo en las
canciones de gran intensidad, hasta momentos calmados en canciones de corte más
íntimo, tranquilo y cercano. Expón los argumentos necesarios para justificar tu
selección.
Tiempo disponible: 30 minutos.
Conclusión
El movimiento en el escenario es un excelente complemento de
la música para la obtención de una conexión emocional con la audiencia y el
aseguramiento del mejor concierto posible. Con práctica, análisis y
autocrítica, el artista puede mejorar su desempeño en el escenario y adaptarlo
según el estilo musical abordado.