Examina los elementos cerebrales que participan en la ejecución vocal: factores neurológicos
Published On Jan-14-2020
La voz posee un mecanismo complejo para el habla y el canto. Cada
vez que emitimos un sonido vocal, aunque sea en menor proporción, la actividad
cerebral operante emite instrucciones precisas para que cada músculo,
articulación, respiración y el resto de los elementos participantes ejecuten la
acción sonora para que el discurso oral y la expresividad artística musical se
manifiesten mediante la fonación.
Factores
neurológicos en la fonación
Algunos estudios que se realizaron a la unidad motora
responsable de la fonación evidenciaron que, en el momento previo donde cada
ser humano articulará un fonema, su actividad cerebral aumenta en los músculos aductores
de los pliegues vocales. A cada expresión mínima de sonido vocal le antecede el
inicio de salida de aire llamado espiración, ella ejerce presión debajo en la
glotis para que se eleve, generando una sincronía prefonatoria voluntaria.
Sistemas de control
en la fonación
La fonación posee tres sistemas de control llamados ajuste
voluntario prefonatorio, modulación de afinación refleja y autocontrol acústico.
- Ajuste voluntario prefonatorio se ejecuta a través de los
músculos intrínsecos de la laringe, los músculos intercostales y los músculos
abdominales. Dicho mecanismo se puede percibir al poner la mano derecha en el
cuello, debajo de la mandíbula inferior o el hueso hioides, la mano izquierda
alrededor del costillar de ese mismo lado a la altura del torso y,
simultáneamente, la emisión sonora de un murmullo continuo con una duración
aproximada equivalente a la figura musical de una blanca.
- Modulación de afinación se refleja durante el proceso de
fonación y es intervenida por las terminaciones nerviosas de los
mecanorreceptores en los músculos intrínsecos de la laringe, en la membrana
mucosa o la mucosa subglótica y en las articulaciones cricotiroides y cricoaritenoides.
Su percepción opera cuando entonamos una nota con nuestra voz a capella o sin instrumento y luego anexamos
un piano para reproducir el mismo sonido y acompañarnos al escuchar la nota que
esté más cercana a nuestra entonación. Dicha acción produce la acción inmediata
del cerebro que opera en función de ajustar la voz de acuerdo a la referencia
auditiva producida por dicho instrumento.
- Autocontrol acústico permite que aquellos cantantes con poca
experiencia controlen su afinación de acuerdo a la referencia auditiva que
reciben del entorno acústico donde desarrollan el performance. Cuando el intérprete vocal es experimentado, el
autocontrol acústico es de menor valor pues su experiencia le permite
concientizar la retroalimentación sonora mediante sensaciones en el tracto
vocal, la vibración de los huesos de la cabeza, la boca y la cara. Cuando ocurre
la percepción del sonido a través de sensaciones físicas, entonces, el
intérprete tiene la libertad para cantar en diferentes espacios aun cuando la
acústica del lugar sea desfavorable.
Factores
fisiológicos de la fonación
También existen cinco factores descriptivos que permiten
evaluar la funcionalidad de la laringe:
- La potencia motora, producida por el flujo de aire en la
espiración se apreciar en el momento en que un individuo alza su voz al hablar
o la atenúa.
- La contracción de los crico-aritenoides laterales.
- La contracción de los músculos interaritenoides.
- El tono, dependiente del estiramiento, para alargar y
engrosar las cuerdas vocales, dicho factor contribuye a la entonación grave,
media o aguda de la voz.
- El registro es originado por el desempeño pasivo o activo de
los músculos en los pliegues vocales. A través del registro es posible inferir
la identificación de voces masculinas o femeninas.
La contracción de los cricoaritenoides laterales y los interaritenoides
es llamada compresión medial porque permite la aducción completa de los
pliegues vocales.
Conclusión
Aunque la
actividad neurológica ocurre internamente en cada individuo se puede apreciar
en los resultados manifiestos. Por ello, el cantante expresa una emisión de
sonido asertivo y afinado, articulado correctamente, con un autocontrol
acústico adecuado aunque sea principiante o un intérprete experimentado. Asimismo,
el productor musical también contará con la conciencia clara sobre su rol y la comprensión
sobre la operatividad de la voz y de los efectos neurológicos producidos en la
fonación.