Transcripción
El pensamiento crÃtico se dificulta mediante ocho barreras, las cuales deben ser mitigadas, para evitar distorsionar el resultado. Dichas barreras son:
Cultura
La medida en que se puede pensar crÃticamente sobre las ideas que están en conflicto con las actitudes básicas y los valores, está inversamente relacionada con la cultura a la que se está arraigado. La familia y la zona geográfica donde crece cada individuo ejerce una influencia sobre nuestras creencias religiosas, estándares éticos, prejuicios y estereotipos, hábitos alimenticios, y visión de mundo. Los lugares en donde se trabaja durante la vida ejercen una influencia sobre nuestras formas de conducta, normas de vestir, ética profesional y actitud frente al trabajo.
Concepto de sà mismo
Es la forma en que nos vemos a nosotros mismos, nuestra inteligencia, nuestro atractivo, lo que somos y lo que tenemos. AquÃ, las personas usan de diversas formas sus atributos, sus pertenencias y sus valores, para definirse a sà mismos y formar su autoconcepto.
Defensa del ego
Es una estrategia psicológica de supervivencia que distorsiona la realidad, para protegernos de la ansiedad, la culpa y otros malos sentimientos. Se representa como sigue:
• Negación: es cuando nos rehusamos a aceptar una realidad desagradable. AquÃ, nos protegemos de una realidad desagradable, pero inhibimos nuestra habilidad de pensar objetivamente.
• Protección: es el mecanismo de defensa, por el cual vemos en otros una parte de nosotros mismos que no podemos aceptar y que no reconocemos. Vemos a los otros, no como ellos son, sino tal y como somos nosotros. Nuestro pensamiento sobre nosotros mismos y las otras personas es demasiado distorsionado.
• Racionalización: es el más grande inhibidor del pensamiento. Es el pensamiento distorsionado, que intenta justificar la conducta motivada por el interés propio o por los impulsos inaceptables. Es mentirnos sobre las razones reales para nuestras conductas y sentimientos.
Sesgos autogenerados
Si nuestros motivos son buenos, no necesitan ser racionalizados. Las acciones de otros pueden también amenazar nuestra autoestima. Tales situaciones, las cuales amenazan el ego, pueden llevarnos a sesgos cognitivos, o también llamados sesgos autogenerados. La mayorÃa de las personas tiende a ver lo que necesita y quiere ver. Esto, con el fin de mantener o fortalecer los sentimientos positivos sobre sà mismos.
Expectativas y esquemas
Muchas veces, se tiende a pensar el mundo en términos de lo que esperamos ver. Tendemos a percibir y pensar sobre los otros y las situaciones, en términos de las ideas que ya tenemos formadas sobre ellos. Dichas ideas son llamadas esquemas y se clasifican en dos tipos:
• Acomodación: renuencia a cambiar las percepciones e ideas, para acomodar los hechos.
• Asimilación: nuestras observaciones y pensamientos encajan dentro de nuestro esquema existente.
El estereotipo es un conocido esquema que influye en la forma que percibimos y pensamos. Los estereotipos tienen un poder de influencia y efecto en nuestro pensamiento. Además, son inexactos. Los estereotipos y los esquemas en general, a menudo, distorsionan nuestro pensamiento.
Influencia emocional
Las emociones afectan el sentido de lo que sucede a nuestro alrededor. Asimismo, son una parte importante del manejo del entorno. Algunas influencias emocionales son:
• Ira: puede ser una aliada potencialmente constructiva de la razón. Sin embargo, también es reconocida por sus influencias destructivas en el pensamiento racional.
• Depresión: los pensamientos irracionales están correlacionados con la depresión. Implica una tendencia a ver o exagerar el lado negativo de una situación y disminuir lo positivo.
• Miedo: puede impedirnos actuar de una manera asertiva. Está ligado a la inseguridad y esto, sin duda, afecta las decisiones por tomar en momentos clave. Como producto del miedo a equivocarse, se pueden dejar ir oportunidades importantes.
Disonancia cognitiva
Es el esfuerzo por una consistencia cognitiva. Lo anterior se refiere a una armonÃa entre nuestros diversos pensamientos, y la armonÃa entre nuestros pensamientos y conductas. En este estado, tratamos de cambiar nuestros pensamientos o nuestras conductas, para alcanzar la consistencia.
Estrés
La excesiva demanda sobre el cuerpo o la mente, usualmente, disminuye la habilidad de una persona para percibir soluciones alternativas a un problema. También, afecta la capacidad de buscar información relevante y ayudar a la toma de decisiones. Las personas bajo estrés no prestan atención a las consecuencias a largo plazo de las decisiones tomadas.