Transcripción
Estudiaremos el contexto histórico, así como las características musicales, de dos importantes estilos dentro del Jazz: el Swing y el Bebop.
En Estados Unidos, durante la Gran Depresión de 1930, la economía sufrió un duro golpe por la caída del mercado de valores. Este hecho, aunado al levantamiento de la ley que ilegalizaba las bebidas alcohólicas, contribuyó a que el panorama económico para los músicos se tornara difuso. Ahora las personas podían ingerir bebidas alcohólicas libremente en su casa sin tener que ir a un bar o local nocturno.
Figura 5.8. La Gran Depresión
A pesar de las circunstancias adversas, un grupo de músicos aprovechó la plataforma de la radio para convertirse en estrellas a nivel nacional. Ejemplo de esto es el clarinetista Benny Goodman, quien impulsó su carrera al popularizar una de las formas más conocidas del Jazz: el Swing.
El Swing es un estilo dentro del Jazz, caracterizado por su ensamble estrella, la Big Band, compuesto por variedad de instrumentos entre los cuales encontramos en la familia de los bronces a trombones y trompetas, en las maderas instrumentos como el clarinete, en las cuerdas el contrabajo, además de utilizarse percusión. También hacían mucho uso de diferentes tipos de saxofones.
Debido a su formato, las Big Bands generan un sonido potente, lleno de líneas melódicas y armónicas e interpretadas ya no por solistas, sino por secciones completas de instrumentos. El papel protagónico lo desempeñan las secciones. Esto da como resultado una sonoridad gruesa y potente.
Su orquestación toma importancia sobre la improvisación. Las estructuras, la armonía y el orden son muy importantes. Esto hizo que no fuera un género muy bien visto por otros músicos de Jazz, que no deseaban someterse a las “rigurosidades” de la música europea. Por otro lado, el Swing era música bailable, lo cual permitió que las Big Bands se convirtieran en las dueñas de los salones de baile estadounidenses.
Figura 5.9. The Glenn Miller Orchestra
Algunos exponentes destacados del Swing son: Benny Goodman, Glen Miller, Woody Herman, Coleman Hawkins, entre otros.
Audición Recomendada “In the Mood”, de Glen Miller
A diferencia del Swing, con sus grandes y estructuradas composiciones que hacían recordar la tradición de la música académica europea, el Bebop recurrió a una especie de caos. Las Big Bands fueron en declive a favor de la figura del solista, que cobraba importancia. Usualmente sus composiciones consistían en una línea melódica llamada head, que contenía el tema principal de la pieza. Los músicos tocaban este tema un par de veces, para luego improvisar los más variados sonidos.
Además, los tempos fueron más rápidos que en casi cualquier otro estilo de Jazz. Este factor acentuó la necesidad de encontrar nuevas herramientas de improvisación, lo cual derivó en el espíritu aventurero y osado del Bebop. En definitiva, este estilo marcó una época de exploración y atrevimiento nunca antes vista en el Jazz.
Entre los máximos exponentes de este estilo se encuentra Charlie Parker y Thelonius Monk. Su enfoque en la improvisación les permitió explorar melodías nuevas dentro de estructuras armónicas conocidas. El mejor ejemplo de esta dinámica lo podemos escuchar en Ornithology, de Parker. En esta pieza musical, el saxofonista crea una melodía completa sobre los acordes de una pieza llamada “How High The Moon”, compuesta varios años antes. La batería inicia la canción con un ritmo acelerado, el cual mantiene durante toda la pieza. Podemos escuchar también pequeños pasajes virtuosos en el piano, la guitarra, el clarinete y el saxofón.
Audición Recomendada “Ornithology”, de Charlie Parker
Gracias a lo estudiado, es posible apreciar parte de la naturaleza del Jazz: la búsqueda de un sonido propio. Los músicos comenzaron a desprenderse de barreras académicas, y a usar la improvisación para expresar un nuevo sentimiento.