Transcripción
Ringing Out
Otra práctica para la ecualización de sistemas de PA es la denominada ringing out. Esta consiste en aumentar la ganancia aplicada a los micrófonos en el escenario al máximo, con el sistema de PA funcionando, hasta que se produzca un feedback. En este punto, debe identificarse la frecuencia en la que se produce el feedback y atenuarla. Este proceso se repite hasta eliminar todas las frecuencias que produzcan feedbacks, las cuales no deberían ser más de seis, en un caso ideal.
Existen serias limitaciones y desventajas para este tipo de práctica. En primer lugar, la idea fundamental del ringing out es poder elevar el nivel del PA o los monitores en el escenario tanto como sea posible. Si bien esta práctica podría parecer la mejor opción para el ingeniero de monitoreo, podría haber alternativas más eficientes. Un ejemplo sería limpiar los bajos y medios bajos con filtros high-pass o paramétricos. Esto permitiría lograr mezclas de monitoreo más definidas, de manera que los músicos requieran menos volumen en sus monitores para escucharse claramente.
El ingeniero front of house debería evitar esta práctica, principalmente porque la atenuación drástica de frecuencias específicas causa un sonido poco natural. Además, la ganancia de los micrófonos y del sistema de PA no necesariamente será tan alta como en la prueba. Se busca que la mezcla suene bien, no necesariamente fuerte.
Además de producir ruidos molestos para el resto del equipo en el venue, esta práctica incluso es considerada como algo amateur por muchos profesionales del sonido en vivo. Por el contrario, se sugiere evitar feedbacks por medio del posicionamiento de los parlantes del PA, monitores y micrófonos, principalmente. Se debe evitar sacrificar la naturalidad del sonido simplemente para lograr un volumen más alto.
Otras opciones
¿Cuál es entonces una opción más apropiada para probar el sistema de PA y aplicar la ecualización necesaria? Pues bien, como mencionamos anteriormente, una opción eficiente es reproducir música pregrabada a través del sistema de PA, idealmente, de un estilo musical similar a la del artista, o incluso, grabaciones del artista mismo.
La principal ventaja de esta práctica es que se cuenta con un rango de frecuencias muy similar a la de los músicos en vivo. Es importante tener en cuenta que el rango dinámico podría ser diferente, ya que la música grabada habrá pasado ya un proceso de mastering. Las dinámicas, entonces, serían considerablemente diferentes a la de los músicos en vivo.
En todo caso, el ingeniero debe conocer a profundidad las canciones que utiliza para estas pruebas. De esta manera, le será más fácil identificar la influencia del venue y el sistema de PA en el sonido resultante. Por ejemplo, si identificamos que una canción se escucha levemente más oscura en un sistema de PA o venue específico, nos será fácil compensar las irregularidades del venue, añadiendo frecuencias altas con el ecualizador gráfico.
El canal en la consola al cual se conecta el reproductor de música no debe tener ningún procesamiento activado. Asimismo, el fader debe ubicarse en menos infinito, hasta que se haya verificado que la estructura de ganancia es la correcta, para evitar ruidos peligrosamente altos.
Se debe evitar el uso de reproductores digitales portátiles o de música en formatos digitales comprimidos. Por el contrario, es recomendable reproducir la música con un reproductor de CD o desde una computadora con una interfaz de audio profesional. La razón es que los convertidores D-A de una interfaz profesional son totalmente superiores a los de un reproductor portátil, en el cual la respuesta de frecuencias, rango dinámico y claridad en general se ve reducida.
Recordemos que, incluso esta práctica no es exactamente igual a lo que oiremos cuando la banda toque en vivo. Sin embargo, es un buen punto de partida.