Transcripción
Un gráfico de respuesta de frecuencias de un micrófono expresa el grado de consistencia del nivel de salida del micrófono a diferentes frecuencias. Por ejemplo: para una determinada presión acústica A, ejercida por una frecuencia B, el micrófono producirá un voltaje de salida C. Al variar la frecuencia B, es casi seguro que el voltaje de salida C también variaría, a pesar de que la presión acústica A se mantenga constante.
La respuesta de frecuencias es, sin duda, una de las especificaciones más importantes en un micrófono, pues esta es una especie de “ecualización natural” que tendrá una influencia considerable en la sonoridad final del micrófono. En la figura (5.1) observamos un gráfico de respuesta de frecuencias. El eje X expresa la frecuencia en Hertz, y el eje Y, la amplitud relativa en decibeles.
Figura 5.1: Gráfico de respuesta de frecuencias de un Telefunken M80
Como podemos observar, algunas frecuencias son atenuadas, mientras que otras son incrementadas. En este gráfico, la frecuencia de 90 Hz es atenuada alrededor de 10 dB. Por otro lado, la frecuencia de 10 000 Hz es incrementada aproximadamente 10 dB.
En teoría, un micrófono “ideal” es aquel que posee una respuesta de frecuencias totalmente plana, pues esto indicaría que responde a todas las frecuencias con igual eficacia. En realidad, muchos micrófonos de muy alta calidad tienen respuestas de frecuencias que distan mucho de ser planas. Esto se debe a que han sido diseñados para aplicaciones específicas. Por consiguiente, resaltan frecuencias importantes para dichas fuentes, mientras que discriminan aquellas que no lo son. Este tipo de respuestas de frecuencias se denominan tailored.
Un ejemplo de micrófonos con respuesta de frecuencias tailored es el Telefunken M80 (Figura 5.1), el cual atenúa frecuencias por debajo de 100 Hz, a la vez que incrementa aquellas entre 7000 Hz y 20 000 Hz, debido a que este micrófono fue diseñado, principalmente, para la captación de voces. La voz humana rara vez emite frecuencias por debajo de 100 Hz, por lo que atenuarlas es útil para la eliminación de ruidos. De forma similar, el incremento de las frecuencias entre 4000 Hz y 10 000 Hz favorece la inteligibilidad de las palabras.
Por otro lado, los micrófonos con una respuesta de frecuencias más plana son ampliamente favorecidos para aplicaciones en las que se requiera una respuesta extendida de bajos o altos, tales como amplificadores de bajo eléctrico, contrabajo, bombos, baterías, entre otros. Un ejemplo de este tipo de micrófonos es el Mojave MA-300, cuya respuesta de frecuencias observamos en esta figura (5.2).
Figura 5.2: Gráfico de respuesta de frecuencias de un Mojave MA-300
Junto al gráfico de respuesta de frecuencias, se debe especificar la distancia entre la fuente y el micrófono, utilizada durante las pruebas. De esta manera, es posible estimar la influencia del efecto de proximidad en micrófonos direccionales. Si no se especifica la distancia, es seguro asumir que las pruebas se realizaron a un metro de distancia. Algunos fabricantes incluyen distintas curvas de respuesta de frecuencias a diferentes distancias entre el micrófono y la fuente, lo cual nos permite identificar claramente la influencia del efecto de proximidad en la respuesta del micrófono (Figura 5.3).
Figura 5.3: Gráfico de respuesta de frecuencias a diferentes distancias.
Es importante tomar en cuenta que, muchas veces, los gráficos de respuesta de frecuencia son presentados de forma engañosa. Por ejemplo, al incrementar el rango de amplitud cubierto en el eje Y, la respuesta del micrófono aparentará ser mucho más plana de lo que realmente es (Figura 5.4).
Figura 5.4: Gráficos de respuesta de frecuencias con diferentes escalas en el eje Y
Algunos gráficos incluyen aproximaciones por cada tercio de octava, e incluso cada octava completa, lo cual resulta en una respuesta de frecuencias engañosa (Figura 5.5).
Figura 5.5: Gráficos de respuesta de frecuencias con aproximaciones en el eje X
Mediciones
Casi ningún gráfico de respuesta de frecuencias utiliza los datos originales obtenidos de manera experimental. Esto se debe a que, luego de obtener los datos del micrófono, se aplica una especie de “mascara” conocida como medición A, B o C (A, B, C weighting).
Figura 5.6: Respuestas de frecuencias de las mediciones A, B y C
Supongamos que un micrófono tiene una respuesta de frecuencias totalmente plana, como la que se muestra en la figura (5.7).
Figura 5.7: Respuesta de frecuencias perfectamente plana
Según esta respuesta de frecuencias, el micrófono capta todas las frecuencias con su amplitud exacta, sin modificarla de ninguna manera.
Si se desea aplicar la medición A en este micrófono. Primero, se toma cada uno de los valores en la curva de respuesta de frecuencias original del micrófono. Luego, se suman estos valores con los de la curva de la medición A. Como resultado, obtenemos una respuesta de frecuencias como la que muestra en la figura (5.8).
Figura 5.8: Respuesta de frecuencias totalmente plana, combinada con medición A
Si bien la respuesta de frecuencias real del micrófono era totalmente plana, la respuesta de frecuencias con medición A, hace parecer que el micrófono capta de manera deficiente las frecuencias bajas. El objetivo de las mediciones es emular la percepción de nuestros oídos con el desempeño del equipo al que se aplica la medición.
Generalmente, la medición A se utiliza en fuentes de baja amplitud, alrededor de 40 dB SPL, ya que se asemeja a la manera en que el oído humano percibe las distintas frecuencias en ese rango de amplitud. Al utilizar esta medición, el valor en decibeles se expresa como dBA, dB-A o dB(A).
La medición C se asemeja a la forma en que el oído humano responde a las distintas frecuencias a niveles mayores de amplitud, aproximadamente 100 dB SPL, por lo que es la más aplicada a las respuestas de frecuencias de micrófonos, pues ese es un nivel de amplitud cercano a los niveles en los que operará el dispositivo. Los valores en decibeles, utilizando esta medición, se expresan de la siguiente manera dBC o dB(C).