Transcripción
Vivimos en un tiempo de transición, en el
que la normalización de volumen no es un estándar absoluto a nivel mundial, por
lo que existen numerosos riesgos competitivos de trabajar sin compresión
agresiva, especialmente en géneros como el Pop, el Rock y la Música
Electrónica.
Bajo tales circunstancias,
¿Qué argumentos usamos para convencer a
nuestros clientes de que no busquen aplastar sus producciones con
sobrecompresión?
Y en caso de que acepten, ¿Cuál es el nivel
PLR idóneo para trabajar en el paradigma de la normalización de volumen?
Estandarización
mundial: obstáculos
Existen varios obstáculos entre el
paradigma actual de normalización de volumen y el escenario ideal en el que
todo el mundo está estandarizado bajo dicho sistema.
La producción en formato CD aún no se ha
visto sujeta a ninguna estandarización de volumen, ya que lograrlo es complejo.
El sistema de reproducción normalizado tendría que analizar el disco para
determinar si su volumen es aceptable o si debe ser procesado antes de ser reproducido.
Por este motivo, los usuarios de iTunes podrían experimentar un volumen
inferior al comparar la música de su librería o la de iTunes radio con la
música de un CD siendo físicamente reproducido por la computadora, o inclusive
después de haberlo transferido a la librería.
De la misma manera, los reproductores de
Blu-Ray y DVD no se han alineado con el sistema de normalización de volumen Dialnorm de Dolby. Con la competencia
por el mercado como premisa principal, los fabricantes de reproductores
encontraron maneras de engañar al sistema de metadatos de Dialnorm para que sus reproductores pudieran alcanzar niveles más
altos de volumen.
Por motivos como estos, alcanzar una
estandarización mundiual de volumen es complicado. En las palabaras de Bob
Katz, “Estoy ansioso por que llegue el momento en que los discos físicos queden
obsoletos y que los consumidores solo puedan escuchar música reproduciendo archivos.
Los formatos CD, DVD y Blu-Ray son los únicos que ofrecen las circunstancias de
reproducción que motivan a los productores a competir por el álbum con mayor
volumen.”
Figura 6.17. Bob Katz -
Formatos físicos
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“Estoy ansioso por que llegue el momento en
que los discos físicos queden obsoletos y que los consumidores solo puedan
escuchar música reproduciendo archivos. Los formatos CD, DVD y Blu-Ray son
los únicos que ofrecen las circunstancias de reproducción que motivan a los
productores a competir por el álbum con mayor volumen.”
Bob Katz
Autor: Mastering Audio - The Art
and Science
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El desafío de abandonar los discos ópticos,
se encuentra en los mercados que favorecen el uso de los formatos físicos, ya
sea por costumbres de consumo, o por brecha tecnológica. Ejemplos de lo primero
son el caso de países como Japón, o el segmento mundial del mercado comprendido
por los consumidores audiófilos, quienes prefieren comprar música en discos.
Por otra parte, la brecha tecnológica existente en numerosos países del tercer
mundo, hace difícil, sino imposible, acceder a entretenimiento en línea; lo
cual provoca que la tecnología de discos ópticos continúe en auge.
Etapa
de transición
Mientras se vendan discos ópticos, y no
ocurra una transición mundial al estándar de normalización de volumen,
deberemos trabajar la masterización con un pie de cada lado de la línea
divisoria. Será necesario comprometer el
rendimiento óptimo de nivel del producto masterizado para sistemas de reproducción
no normalizados, a fin de ganar compatibilidad general en ambos sistemas, tanto
los normalizados por volumen como los que no se apegan a tales estándares. Esto
implica trabajar en un rango de PLR que no se acerque demasiado a la
sobrecompresión, para que el producto masterizado se traduzca apropiadamente
tanto en sistemas normalizados, como en sistemas no normalizados. Con esto en
mente, podríamos recibir quejas de nuestros clientes diciéndonos que el
resultado de la masterización no tiene suficiente volumen. Analicemos algunas
estrategias para persuadir a los clientes de no solicitar compresión agresiva
en la masterización:
● Primero, algunos clientes
podrían ser susceptibles a omitir el lanzamiento del material en CD y
reemplazar dicha estrategia por la distribución digital en línea. Como
ingenieros de masterización, podemos usar nuestra experiencia y criterio para
hacer dicha recomendación, aunque por lo general, para el momento en que un
proyecto alcanza la posproducción, esta decisión ya ha sido tomada
● Segundo, la mayoría de
consumidores en la actualidad no utilizan el reproductor de CDs de sus
automóviles. Inclusive, muchos vehículos y computadoras carecen de uno.
● Y tercero, un gran segmento de
los consumidores alrededor del mundo emplea reproductores portátiles con
servicios de streaming, como iTunes radio, los cuales aplican normalización de
volumen.
Nivel
PLR óptimo
El PLR promedio de muchas de las
grabaciones realizadas desde la época de 1950 está entre 12 y 14 dB. Esto nos
proporciona un dato importante respecto a las masterizaciones realizadas hasta
inicios de 1990, cuando los loudness wars
no habían tomado un curso tan agresivo. Dicho dato es el siguiente: aunque los
ingenieros tenían la opción de aumentar el PLR para ampliar el rango dinámico,
no lo hicieron. Esto significa que trabajaron de acuerdo a su percepción
auditiva para llevar las canciones a este rango idóneo del PLR, de entre 12 y
14 dB. Ese rango era el idóneo sin importar que la tecnología posteriormente
ofreciera mayores opciones de procesamiento dinámico. Por lo tanto, la
experiencia y trayectoria de muchos de los ingenieros de masterización más prestigiosos
de la historia, ingenieros como Bob Ludwig, nos indica que es recomendable
trabajar con un PLR de entre 12 y 14dB. Por supuesto, esta premisa no excluye
el uso del criterio auditivo, particularmente si lo hemos desarrollado con
cuidado y si lo ponemos en práctica en ambientes de monitoreo de alta
resolución. Sin embargo, debemos actuar con precaución para evitar exceder un
PLR de 10dB, para evitar el sonido sobrecoprimido y para que nuestros productos
masterizados mantengan compatibilidad con los sistemas de reproducción que
ofrecen normalización de volumen. Nuesto objetivo al masterizar siempre es el
mismo: producir audio cuyo rendimiento dinámico se traduzca de modo óptimo en
el mayor rango de sistemas de reproducción posible, sin embargo, es nuestra
responsabilidad dar seguimiento al establecimiento de nuevas normas y
estándares de normalización de nivel, a fin de que nuestros objetivos de
trabajo sean congruentes con ellos y a la vez garanticen la traducción óptima
del material en la mayor cantidad de sistemas posible.
Reto
Realiza una
masterización con el objetivo de obtener un PLR de entre 12 y 14 dB. Exporta el
resultado y reprodúcelo en iTunes activando Sound Check, a fin de compararlo
con otras canciones comerciales en tu librería.