Transcripción
La gran mayoría del contenido espectral del bajo eléctrico se concentra entre los 41Hz y los 600Hz. No obstante, cerca de 1kHz, también podríamos encontrar armónicos que agregan brillo al bajo.
Una práctica común consiste en utilizar procesamiento paralelo en el bajo, con el objetivo de lograr un sonido definido y con suficientes frecuencias bajas. Esto se puede lograr con dos o más capas. Idealmente, una debe tener un sonido naturalmente definido y con suficientes medios y medios-altos que le aporten brillo y claridad. La capa que aporta el low end debe contar con abundantes frecuencias bajas, sin que el sonido sea muddy o poco definido.
Estas capas pueden lograrse de diferentes maneras. Si se cuenta con una grabación por caja directa o entrada de instrumento y otra grabación con micrófonos en el amplificador, es más probable que la primera grabación aporte la claridad, brillo y detalle, mientras que la segunda aporte el low end. Si se cuenta con una sola grabación, es posible duplicar la pista en el DAW y luego aplicar procesamiento diferente a cada una.
Es de vital importancia identificar cuánto low end debe tener una canción. Muchos ingenieros de mastering coinciden en que uno de los principales indicadores de una mezcla amateur es la falta o exceso de low end. Si una mezcla tiene falta de low end, muy probablemente se deba a que el sistema de monitoreo de quien mezcló la canción exagera los bajos. Por consiguiente, el usuario agregó menos bajos de los que debería, ya que en su sistema de monitoreo se escuchaba bien.
Lo contrario sucede si hay exceso de bajos. Probablemente, el sistema de monitoreo no era capaz de reproducir las frecuencias más bajas de manera eficiente, por lo que el usuario agregó más bajos de los que debería, hasta escuchar la cantidad deseada de low end.
Es de gran utilidad escuchar atentamente la referencia en nuestro sistema de monitoreo, para así poder identificar la cantidad necesaria de low end. Nuestra mezcla debería escucharse similar a la referencia en términos de frecuencias bajas, ni más bajos, ni menos.
Luego de comparar atentamente con la referencia, es útil realizar el siguiente ejercicio para verificar el nivel del bajo. Con todos los instrumentos sonando al mismo tiempo, se activa Mute en el canal del bajo eléctrico. Si es poco notorio cuando el bajo se interrumpe, probablemente su nivel es muy bajo. La mezcla debería perder casi por completo su peso y potencia cuando el bajo falta, sin llegar a sonar desbalanceada cuando el bajo suena.
Para agregar peso y cuerpo al bajo eléctrico, es posible aumentar alrededor de 80Hz o 100Hz. Si se desea darle más cuerpo sin aumentar frecuencias tan bajas, es posible aumentar alrededor de 200Hz o 300Hz. Este rango también permite que el bajo pueda escucharse en audífonos y parlantes pequeños, como los de una televisión, radio o carro. Estos sistemas no son capaces de reproducir frecuencias bajas, generalmente por debajo de 200Hz. Por lo tanto, si el bajo eléctrico no tiene suficiente contenido espectral en este rango, no se escuchará en estos medios.
Al aumentar alrededor de 600Hz a 800Hz, se puede aportar un sonido más medioso, nasal y definido, similar al timbre producido por la pastilla cercana al puente de un Jazz Bass.
Si el bajo fue tocado con una púa o con la técnica de slapping, podría ser beneficioso resaltar el rango alrededor de 2kHz, con lo que se puede aportar más brillo y ataque al bajo.
La ecualización con estos puntos de referencia puede ser aplicada tanto a cada capa individual, como a la pista de grupo que combina la señal de ambas capas. No obstante, es recomendable aplicar un filtro high-pass a la capa que aporta el brillo y claridad. Este filtro suele ubicarse, como mínimo, en 200Hz.
Audio 13.1. Bajo eléctrico original
Audio 13.1. Bajo eléctrico original
Audio 13.2. EQ Bajo eléctrico (capa 1)
Audio 13.2. EQ Bajo eléctrico (capa 1)
Audio 13.3. EQ Bajo eléctrico (capa 2)
Audio 13.3. EQ Bajo eléctrico (capa 2)
Figura 13.1. EQ bajo eléctrico (capa 1)
Figura 12.2. EQ bajo eléctrico (capa 2)