Aplicar correctamente las maderas en un arreglo no
depende solamente del registro del instrumento seleccionado, sino también de su
relación con el resto de la orquesta. Existen factores vitales como la ubicación
del registro, la conducción de voces y el balance orquestal, cuya consideración
permite al arreglista tomar las mejores decisiones a fin de obtener el
resultado sonoro deseado.
Los instrumentos de viento-madera
poseen una amplia diversidad a nivel de color, peso y balance, lo cual
representa una serie de retos para el compositor o arreglista. A diferencia de
las cuerdas y los metales, las maderas como conjunto no se mezclan bien, por lo
que, por ejemplo, al hacer una transcripción directa desde el piano puede ser
contraproducente. A fin de afrontar este desafío, es preciso considerar los
siguientes criterios:
- Ubicación
del registro
- Conducción
de voces
- Balance
dentro de la orquesta
A continuación, hablaremos de cada
uno de ellos.
Ubicación del registro
Dependiendo de la ubicación de las
notas en sus registros, algunos instrumentos de viento-madera serán más
prominentes que otros; algunos son más fuertes en su registro agudo, otros en
su registro medio y otros en su registro grave.
Cuando se orquesta a partir de una
partitura de piano, es vital considerar que las armonías del piano responden a
la comodidad en la disposición de los dedos del intérprete, por eso muchas
armonías son cerradas. Una transcripción literal de una partitura de piano
puede resultar en problemas de balance y orquestación en la sección de maderas.
Consideremos el siguiente ejemplo:
012-06_0305_ilu01. Melodía escrita
para piano
En la imagen vemos que instrumentos
como la flauta no podrían ejecutar las notas más bajas, debido a su registro.
Por otro lado, la flauta sí podría interpretar la melodía debido a que se
encuentra dentro de su registro. Sin embargo, aún la nota más alta se encuentra
en el registro grave de la flauta, el cual no es el más fuerte, por lo que
podría ser fácilmente superada por la armonía de otros instrumentos cuyos
registros medios y graves sean los más fuertes. En este caso, se podría mejorar
la presencia de la melodía colocando un instrumento como el clarinete doblando
la melodía, o elevándola una octava por encima, en un registro más potente para
la flauta.
Otra opción es asignar la melodía a
un grupo completo de instrumentos de la misma clase; por ejemplo, a los
clarinetes o a oboe, corno inglés y fagot. La opción correcta dependerá del
contexto de la instrumentación, es decir, la disposición de las voces y los
valores dinámicos. Aunque existen muchas posibilidades, en general, las
siguientes opciones o conceptos permanecen consistentes:
- El
sonido de la flauta en su registro grave y medio puede ser insuficiente; es
recomendable doblar con oboe o clarinete.
- El
oboe posee una buena proyección natural, se le puede dar la melodía o una línea
contrapuntística que destaque contra la melodía.
- Cada
grupo de color se orquesta con un sentido de equilibrio en sí mismo.
- Conforme
disminuye el tamaño del ensamble, se presta más atención a los instrumentos
individuales debido a que serán más evidentes.
Conducción de voces
Los instrumentos de viento-madera poseen
colores muy distintos entre sí, por lo que su implementación para llevar
armonías no produce un resultado tan homogéneo como en secciones instrumentales
con timbres similares.
Balance dentro de la orquesta
Aunque generalmente los viento-madera
pueden escucharse bien conjuntamente con las cuerdas, el balance con la sección
de metales puede ser un desafío significativo. Cuando se den estos casos, es
vital que la línea de cada instrumento de viento-madera esté ubicada en su
registro más fuerte. Por supuesto, parte del sonido de las maderas se mezclará
con los metales, pero las frecuencias altas se pondrán en relieve por encima de
la textura general.
Una forma de orquestar maderas y
metales simultáneamente es mediante la interposición instrumental, lo cual
consiste en crear espacios, brechas o ventanas en la instrumentación de la
sección de metales, de forma tal que se puedan colocar allí la música de las
maderas. El resultado es un intercambio antifonal entre las dos secciones
instrumentales que permite al oyente identificar las ideas musicales y colores
instrumentales de forma más clara.
Keynotes
- A diferencia de las cuerdas y los metales, las maderas como conjunto no se mezclan bien, por lo que, por ejemplo, al hacer una transcripción directa desde el piano puede ser contraproducente.
- Dependiendo de la ubicación de las notas en sus registros, algunos instrumentos de viento-madera serán más prominentes que otros.
- Aunque generalmente los viento-madera pueden escucharse bien conjuntamente con las cuerdas, el balance con la sección de metales puede ser un desafío significativo.
Reto
Busca y escucha el Segundo movimiento de la Séptima
Sinfonía de Beethoven. Puedes usar una de las siguientes opciones:
- Buscar
el score para leerlo al mismo tiempo que se escucha la música.
- Buscar
en YouTube una versión que muestre la partitura de forma simultánea a la
reproducción de la música.
Conforme escuches la música, presta
atención a las intervenciones de la madera y su relación con el resto de la
orquesta, enfocándote en los registros utilizados y la densidad del arreglo
instrumental. Toma apuntes acerca de los aspectos que logres resaltar de la
interacción de los instrumentos de viento-madera con el resto de la orquesta,
que pudieses aplicar en un proyecto personal.
Tiempo disponible: 30 minutos.
Conclusión
Obtener los mejores resultados sonoros
de la sección de maderas depende no solo de la ubicación del registro, sino
también de otros factores relacionados con la interacción con la orquesta,
tales como el balance general y la conducción de voces. Conforme el arreglista
considere estos factores en sus decisiones creativas, dispondrán del arreglo
instrumental necesario para obtener los resultados deseados.