Transcripción
Anteriormente dimos un breve recorrido por la historia de la grabación. Conocimos el primer dispositivo capaz de registrar una onda acústica: el fonoautógrafo de Édouard-Léon Scott de Martinville (Figura 1.4). Asimismo, conocimos el método de grabación más moderno y técnicamente superior a los demás: la grabación digital en discos duros.
El fonoautógrafo tenía una gran limitante: no era capaz de reproducir el sonido grabado. De esto surge una pregunta de reflexión: ¿qué es la grabación realmente? El sonido, como fenómeno físico, desaparece unos breves instantes después de que la fuente lo emite, ya sea porque el sonido se aleja de nosotros o porque su energía ha sido disipada. La grabación consiste en transferir esa onda a un medio que permita posteriormente crear una onda de sonido similar a la original.
Nótese precisamente esto: la onda de sonido reproducida es similar, nunca igual a la original. Es imposible preservar la onda de sonido original de manera indefinida. Analicemos estas limitantes.
El fonógrafo creaba surcos más o menos profundos, dependiendo de la amplitud de la onda de sonido que movía el diafragma y, por lo tanto, el estilete. Así, cuando la onda de sonido tenía una amplitud muy alta, el surco era muy profundo y viceversa. De una manera similar, cuando la frecuencia de la onda era muy alta, los surcos ondulaban rápidamente (Figura 1.9).
Figura 1.9: Diagrama de un Fonógrafo
Luego, al realizar el proceso inverso, podía generarse una onda de sonido similar a la original. El diafragma se movía con una frecuencia y amplitud correspondiente a los surcos creados por la onda acústica original, creando una onda acústica “copia”. Esta copia no solo estaba limitada por las imprecisiones en la creación de los surcos, sino también por las imperfecciones técnicas del dispositivo. Analicemos ambas problemáticas.
Los surcos creados nunca eran una transformación perfecta de la onda acústica. Esto significa que su profundidad no era perfectamente proporcional a la amplitud de la onda acústica. Modificar la forma de onda implica una transformación de sus características sónicas llamadas “timbre”. Este comportamiento no lineal suele manifestarse como distorsión.
Adicionalmente, el sonido original proviene de muchas fuentes, no de un punto único. Por ejemplo, escuchamos un cuarteto de cuerdas frente a nosotros (Figura 1.10). Los violines se encuentran levemente a nuestra izquierda, uno más que el otro. La viola, por su parte, se ubica levemente a la derecha. Finalmente, el cello se encuentra a la derecha. Cuando el cuarteto toque, las ondas producidas por cada instrumento llegarán a nuestros oídos provenientes de puntos diferentes en el espacio.
Figura 1.10: Cuarteto de cuerdas
Imaginemos ahora que colocamos dos micrófonos para grabar el ensamble. Luego, reproducimos la grabación a través de un par de monitores estándar de estudio (Figura 1.12). Los sonidos captados por los micrófonos vendrán únicamente de dos puntos en el espacio: los puntos en los cuales se ubican los monitores.
Figura 1.11: Reproducción del material
Existen técnicas de grabación que hacen uso de ilusiones psicoacústicas para lograr una percepción de espacio similar a la que tenemos al estar frente al cuarteto. Discutiremos estas técnicas más adelante. Los fenómenos psicoacústicos referidos se estudian en el curso Teoría del Sonido. No obstante, no es posible recrear la sensación auditiva que provoca el estar frente a los cuatro músicos.
También existen limitaciones técnicas de los distintos dispositivos de grabación. Analicemos los de la cinta magnética, a modo de ejemplo. Todos los dispositivos de audio responden a las diferentes frecuencias de manera distinta. Algunas sonarán más fuerte de lo que deberían y otras, más suave. A esto se le conoce como “respuesta de frecuencias”, concepto que estudiaremos en las próximas lecciones.
En el caso de las grabadoras de cinta magnética, las frecuencias bajas y altas no eran transferidas con eficiencia, por lo que se debía emplear circuitos de ecualización para que el sonido mantuviera un timbre lo más cercano al original posible. Inevitablemente, este proceso modifica el timbre un poco.
Adicionalmente, la velocidad a la que giran los carretes de la máquina de cinta variaba levemente. Esto se traducía en pequeñas variaciones de afinación llamadas wow y flutter.
Todos los métodos de grabación tienen un cierto grado de inexactitud al registrar y reproducir una onda de sonido. Esto se debe a que no existe en el mundo real un transductor perfecto que convierta el 100% de la energía en otra forma, sin ninguna pérdida. En su tiempo, la cinta magnética ofreció resultados de mayor calidad, que preservaban el timbre de una mejor manera que los métodos de grabación mecánicos. En la actualidad, los métodos de grabación digital ofrecen resultados cuyas imperfecciones resultan imperceptibles al oído humano en la enorme mayoría de los casos.
No obstante, sabemos que la grabación nunca será capaz de reproducir perfectamente el sonido original, debido a las limitaciones técnicas, imperfecciones en la transferencia de energía, incapacidad de reproducir la proveniencia espacial de las fuentes, entre otros. Al menos, la grabación no será capaz de hacerlo con la tecnología actual. Por el momento, la grabación es únicamente un método de convertir energía acústica a otro tipo de energía, que nos permitirá crear posteriormente una onda acústica similar a la original.