Transcripción
A pesar de los resultados ofrecidos por el
experimento de 1996 que fue documentado por Bob Katz, numerosos ingenieros de
renombre sostienen que la información ultrasónica es importante en la
masterización. Para aclarar el asunto, Katz desarrolló las especificaciones de
una prueba, que podemos usar para identificar y decidir por nosotros mismos, si
la afirmación anterior es cierta.
Cambio
sonoro: audio en alta resolución
Esta prueba consiste en comparar 3
archivos, que Katz llama “generaciones”. La primera generación, es una
grabación realizada con una frecuencia de muestreo alta. La segunda generación
es una versión de la misma grabación, pero convertida a una frecuencia de
muestreo de 44.1 kHz, con dithering a 24 bits. Finalmente, la tercera
generación convierte el archivo anterior a la frecuencia de muestreo original,
aplicando el mismo dithering a 24 bits.
Figura 14.9. Prueba moderna
Para realizar la conversión de frecuencia
de muestreo, se debe emplear un convertidor de alta calidad. Katz recomienda el
software Saracon de Weiss Engineering.
Figura 14.10. Convertidor
de frecuencia de muestreo Saracon de Weiss Engineering
Es posible utilizar archivos de 96 kHz o
superiores en la primera generación. Antes de realizar la conversión para crear
la segunda generación, debemos medir el espectro del archivo de alta
resolución, para determinar si ofrece contenido de frecuencias por encima
de 20 kHz.
La
prueba: null test
Después de obtener los archivos de segunda
y tecera generación, la comparación entre ellos mediante “null testing” o pruebas de nulidad. Esto se logra cargando cada
archivo a la misma posición de inicio en el DAW, a fin de que estén
perfectamente sincronizados. Para realizar la prueba de nulidad, primero se
silencia uno de los canales para comparar los dos restantes invirtiendo la fase
de uno de ellos. Después se inserta un medidor FFT en el master, a fin de
obtener un análisis espectral del resultado de la suma de ambos audios. De esta
manera, es posible apreciar el resultado tanto auditiva, como visualmente.
Recordemos que, si los archivos de primera y tercera generación fueran una
copia exacta uno del otro, la prueba de nulidad resultaría en silencio absoluto,
de manera que si son versiones distintas de la misma grabación, lo que se
escuche después de invertir la fase en uno de ellos, es la diferencia entre
ambos.
Figua 14.11. Prueba de
nulidad - diagrama de flujo
Al realizar este tipo de prueba para comparar
la nulidad entre el archivo de primera y el de tercera generación, Katz
encontró que el medidor FFT revelaba un remanente ultrasónico que provocaba
ruido de dither en la banda audible por debajo de 20 kHz. Después, se
realizaron pruebas auditivas, después de las cuales, Katz y su colega Bruno
Putzeys determinaron que la diferencia entre el archivo de primera y el de
tercera generación es ínfimamente sutil y extremadamente difícil de
identificar.
Posteriormente, Katz escuchó el archivo de
segunda generación, aislado de los otros dos, y encontró que el sonido se
deteriora con la conversión. Este resultado es interesante porque el archivo de
segunda generación se utiliza para generar el de tercera generación, el cual es
casi imposible de distinguir auditivamente del archivo de primera generación.
Lo anterior, permite inferir que las frecuencias de muestreo bajas suenan peor
en comparación con las altas, debido a la manera en la que son reproducidas por
los convertidores DA. En otras palabras, el problema con las frecuencias de
muestreo bajas, yace, en la reproducción y no en la frecuencia de muestreo en
sí. Toda esta evidencia nos ayuda a concluir que el contenido ultrasónico de la
señal es irrelevante auditivamente cuando se cuenta con convertidores de alto rango
que proporcionen filtrado de alta calidad. Además, la diferencia audible entre
los archivos a 96 kHz y los archivos a 44.1 kHz es cada vez más sutil, conforme
avanza la tecnología de fabricación de convertidores digital-analógicos.
Entonces, ¿Cuál es la mejor frecuencia de
muestreo para trabajar audio profesional de alta resolución?
Es recomendable trabajar a 48 kHz, ya que
cumple con todos los requisitos. Proporciona un rango de gracia para el
contenido supersónico de banda inferior, si es que en nuestra opinión, dicho
contenido es importante. Además, es compatible con los formatos modernos de
audio para video, ofrece una experiencia auditiva casi equivalente a 96 kHz, y
al mismo evita la necesidad de consumir el doble de los recursos de almacenamiento
y transferencia de datos.
Reto
Realiza la
prueba de nulidad para comparar material de primera y tercera generación
empleando las herramientas que ofrezca tu DAW.