Transcripción
Al inicio, es muy común preguntarnos cuáles
son las características de una mezcla que está lista para masterizar. Nos
hacemos preguntas como:
¿Cuánta compresión debo aplicar?
¿Es necesario equiparar el nivel de las
canciones?
¿Cuán importante es obtener niveles altos?
Analicemos estas y otras interrogantes
comunes, que nos pueden ahorrar tiempo y dinero al masterizar.
Preparación
de la mezcla: procesamiento
Al procesar la mezcla se debe evitar los
extremos. Por ejemplo, en la ecualización, un error común se denota en las
mezclas que son demasiado estridentes, o cuyo rango grave presenta una potencia
desmedida. En términos de masterización, es más plausible optimizar una mezcla
que presente ecualización carente, que una mezcla con excesos de nivel en
diferentes rangos de frecuencia.
Lo mismo sucede con la compresión. Una
mezcla que ha sido sobrecomprimida deja muy poco headroom para trabajar la
masterización, y en casos extremos elimina por completo la posibilidad de
masterizar el material. Por tales motivos, se recomienda aplicar la compresión
en las pistas individuales o en los grupos, pero no en el bus master.
Preparación
de la mezcla: nivel
En términos de la gestión de nivel, existen
tres detalles importantes:
● Primero: la congruencia de
nivel entre las canciones del mismo álbum. No es necesario equiparar el nivel
de cada mezcla, ya que este es uno de los objetivos de la masterización.
● Segundo, el nivel aceptable de
una mezcla terminada. No es necesario empujar los límites del rango dinámico.
El ingeniero de mezcla debe estar familiarizado con los objetivos del proyecto
en términos de volumen, y evitar aumentar el nivel final de cada mezcla por el
solo hecho de generar un volumen alto. La gestión final de volumen es otro
objetivo de la masterización, de modo que durante la mezcla, se recomienda
mantener un nivel de pico máximo de -3dB, y evitar que la relación entre los
picos y el nivel RMS sea inferior a 10 dB
● Finalmente, el tercer detalle
se relaciona con el control de nivel al inicio y final de cada canción. El
ingeniero de mezcla debe secuenciar la versión final de cada canción para
permitir un par de segundos de silencio antes del inicio y después del final
del sonido. Esto se debe a que los archivos con inicios o finales abruptos
pueden provocar problemas de secuenciación durante la masterización,
especialmente cuando se corta el final de una canción sin permitir que
transcurra el decaimiento natural de una cola de reverberación.
Preparación
de la mezcla: calidad de audio
El ingeniero de mezcla debe asegurarse de
exportar las mezclas a la más alta resolución posible. Esto incluye evitar
hacer conversiones de frecuencia de muestreo o resolución al importar los
archivos a la sesión de mezcla, así como exportarlos con las mismas
especificaciones de calidad de los archivos originales. Si la grabación se
realizó a 96 kHz y 24 bits, la mezcla se debe realizar y exportar con esas
especificaciones. Además, debemos evitar aplicar dither a la mezcla. Este
proceso no debe aplicarse durante la mezcla porque forma parte de la cadena de
masterización.
Hemos aprendido a sortear varios de los
errores más comunes que se cometen en la preparación de mezclas para el proceso
de masterización. Delimitar claramente estas especificaciones nos permite
aumentar las posibilidades de obtener un resultado profesional y competitivo
durante la masterización.
Reto
Prepara una
mezcla para masterizar infringiendo todas las premisas de este video: aplicando
ecualización y compresión exageradas, aumentando el RMS al máximo mediante
sobrecompresión y limitación en el master y cortando la cola de reverberación
al final de la canción. Posteriormente, realiza la masterización del material,
para experimentar las limitaciones provocadas por el irrespeto a las premisas
de preparación