Transcripción
Una dificultad presente para algunas personas, en fiestas o restaurantes
donde muchas veces se ambienta el espacio con música, es el sostener una
conversación con sus acompañantes. Para algunas personas la comunicación fluye
pues se escuchan perfectamente, y para otros, representa alguna dificultad ya
sea por la energía que debe ponerle a la voz para hacerse escuchar o, porque la
música enmascara las palabras de su interlocutor y no capta la conversación. Es
necesario indagar sobre las causas de esta falla en la comunicación. Puede ser
que el volumen de la música sea muy alto o que las personas tengan alguna
deficiencia auditiva que impida la comunicación.
La “audiometría” es una especialidad médica que permite evaluar la
capacidad auditiva de un individuo. Cuando se le hace audiometría a un
paciente, se le puede valorar la capacidad de percibir tonos puros de
intensidad variable, lo cual se llama “audiometría tonal” o se le cuantifican
los umbrales de reconocimiento de los sonidos del habla, prueba cuyo nombre es “audiometría
verbal”
En la audiometría tonal se emplean sonidos puros en un intervalo de
frecuencias que varía de 125 hertz hasta 8 mil hertz, siendo la intensidad del
sonido regulable en pasos de 5 decibelios hasta un máximo de 120 decibelios
para la conducción del sonido por el aire y de 40 a 70 decibelios para la
conducción del sonido por vía ósea
La valoración se hace en una cabina insonorizada y por medio de
auriculares. Se coloca una frecuencia de partida de 1000 Hertz y se varía la
intensidad desde cero, en intervalos de 5 decibelios, hasta que la persona
perciba el sonido de la señal. A partir de allí se explora hacia frecuencias
más altas y posteriormente, se exploran las frecuencias más bajas. Una vez
terminado este examen se procede a una valoración ósea sustituyendo los
auriculares por un vibrador que se coloca en la piel detrás del oído.
Como resultado de esta valoración se ofrece una gráfica llamada “curva
audiométrica”, donde la intensidad se representa en decibelios en el eje de las
ordenadas y las frecuencias en el eje de las abscisas, tal como se muestra en
la siguiente figura:
Figura 8.16. Audiograma
Se llama “hipoacusia” a las desviaciones de patrones promedio, obtenidas
previamente de personas con una audición normal, visualizándose esta anomalía
por distanciamiento de las curvas patrones. de allí la importancia de la
representación gráfica.
La “audiometría verbal” considera el reconocimiento de la
inteligibilidad de fonemas por medio de listas de palabras fonéticamente
equilibradas pronunciadas a diferentes intensidades. El resultado se expresa en
porcentaje de fonemas comprendidos. En esta evaluación, el paciente pasa por
tres fases:
- Umbral
de detectibilidad donde oye sonidos, pero no alcanza a reconocerlos
- Umbral
de audibilidad donde oye el sonido, pero no capta el significado
- Umbral
de inteligibilidad donde oye y comprende los sonidos. Es el nivel que interesa
medir.
La audiometría verbal se puede hacer por dos vías
1. A viva
voz. Se pronuncian palabras conocidas por el sujeto a diferentes intensidades
de voz y el paciente tiene que repetir lo que entiende y se le cuentan los
errores y aciertos.
2. Con
medio electrónicos. Se hace exactamente lo mismo pero el paciente tiene unos
auriculares por donde recibe las palabras
Una evaluación audiométrica es un poco más exhaustiva que esta
descripción, pero podemos decir que estos son elementos básicos para este tipo
de examen.
En conclusión, la audiometría permite evaluar las capacidades auditivas
de los individuos y determinar deficiencias o potencialidades.