Transcripción
En esta ocasión, se analizarán brevemente los aportes realizados por destacados directores musicales:
Carl María von Weber: además de compositor, también fue un destacado director musical. Fue el primer director que, más allá de solo mantener el tiempo de la orquesta, se enfocó en otros aspectos como el balance, el fraseo y el sentimiento de una obra. Con respecto al tempo de su ópera Euryanthe, Weber desarrolló una relación entre el tiempo de la obra y el sentimiento interno de esta. Esta relación sería posteriormente desarrollada por Wagner. La forma en que Weber concebía al director era como un intermediario entre los cantantes y los músicos. Esto se debe a que los instrumentistas solían ser meticulosos a la hora de medir un fragmento de música, mientras que los cantantes se decantan por una mayor flexibilidad. Esto colocaba al director en una posición intermediaria, estableciendo el orden en ambas partes, tal cual un árbitro.
Gaspare Spontini: se le reconoce tanto por sus aportes como su carácter a la hora de dirigir. Era sumamente meticuloso con los ensayos, llegando incluso a requerir de ochenta ensayos para montar una ópera. Consideraba importante la mirada del director, enfatizando que el ojo izquierdo debía estar enfocado en los primeros violines, mientras que el derecho debía estarlo en los segundos. Por esta razón, consideraba que los directores que usaban lentes eran “malos directores”. Otro logro importante consiste en la implementación de seccionales, los cuales son ensayos con secciones específicas de la orquesta, como los vientos y las cuerdas.
Félix Mendelssohn-Bartholdy: conquistó grandes logros para la figura del director musical. Fue quién consolidó el poder de los directores corales en el concierto, al establecer innovadores métodos de ensayo. Uno de sus primeros logros fue conseguir que los artistas siguieran al director. Al contrario de Spontini, quien para lograr esto usaba la intimidación, Mendelssohn apelo a la amabilidad. De hecho, entre los artistas que trabajaron con él se conservan anécdotas que evidencian una personalidad bondadosa. Otra de las razones por las que ganó respeto entre los músicos fue por su lucha para mejorar las condiciones laborales de éstos, lo cual se ve reflejado en las mejoras salariales y de pensiones que logró para sus músicos. Al mismo tiempo, aumentó la cantidad de ensayos requeridos para montar una obra, y convirtió a su orquesta, la Gewandhaus, en la mejor del mundo para aquel entonces. Al mismo tiempo, era reconocido por su increíble capacidad de detectar notas incorrectas. Se conserva una anécdota en la que, durante una gran presentación, con cerca de trescientos cantantes y más de doscientos músicos, detuvo la obra en un tutti, o fragmento donde todos los músicos tocan y cantan; para decirle a una de las cantantes que la nota que estaba cantando era fa, no fa#.
Franz Liszt: si bien es cierto que el arte de dirigir comenzó a tomar forma a nivel de técnica, orden y persuasión, gracias a la labor de Weber, Spontini y Mendelssohn; resultaba evidente la carencia de pasión y sentimiento en el oficio. Esta carencia fue precisamente el aporte de Liszt como director. Introdujo conceptos filosóficos, ante los cuales la técnica y el virtuosismo quedaban vacíos e inexpresivos. Liszt se enfocó en lo poético, y no en lo mecánico. Su frase favorita para resumir lo que no era un director era “nos somos pilotos remeros”. En su época, Mendelssohn y Berlioz apenas estaban estandarizando el arte de dirigir, por lo que las orquestas se desconcertaban por los inusitados movimientos de Liszt, debido a que no marcaba el compás, solo los acentos. Los gestos se basaban en curvas en el aire y fuertes golpes, al mismo tiempo que la batuta se movía agitadamente por todos lados. Si bien es cierto que esta forma de dirigir constituyó, en un comienzo, una distracción para la orquesta, se convirtió en la primera señal de transmitir a los músicos en sentimiento o matiz de una obra.
Se ha visto como el arte de la dirección fue tomando forma, tanto a nivel técnico como a nivel expresivo.