Transcripción
La orquesta, tal y como la conocemos actualmente, empezó su lento desarrollo en el siglo XVI, donde existían agrupaciones musicales no estandarizadas en muchas de las cortes de Italia, Francia y Alemania. Conocer la historia de la orquesta es importante ya que es el modelo estético de donde obtendremos nuestras ideas de orquestación. El conocimiento de las grandes obras orquestales y la imitación de sus patrones es la base de la producción obras novedosas.
Podemos dividir la historia de la orquesta en dos amplios periodos: desde sus principios hasta la muerte de Bach en 1750 y desde la Escuela de Mannheim, Haydn y Mozart hasta el presente.
Durante el primer periodo la sección de cuerdas fue la primera en ser explotada debido al perfeccionamiento en la construcción de los cuatro instrumentos de la familia: violín, viola, violonchelo y contrabajo. No había un formato de vientos fijo, era una orquestación funcional que dependía de los ejecutantes e instrumentos disponibles. La ópera y el ballet cortesano contribuyeron considerablemente a la expansión del formato orquestal. Lully, ya en 1686, usó una orquesta de cuerdas, con flautas, oboes, fagotes, cornos, trompetas y timbales. A lo largo de su vida, Bach experimentó con nueva clase de combinaciones instrumentales, especialmente como acompañamiento para sus cantatas.
Figura 3.1. Ópera barroca con cuerdas e instrumentos de viento de Lully
Audio 3.1. Ópera barroca con cuerdas e instrumentos de viento de Lully
Audio 3.1. Ópera barroca con cuerdas e instrumentos de viento de Lully
La puesta en marcha de los conciertos públicos en el siglo XVIII fue el catalizador que permitió la creación gradual de una orquesta con secciones múltiples ya que nuevos empresarios comenzaron a invertir en espectáculos con más instrumentistas.
Durante la época de Haydn y Mozart se había aceptado que una orquesta, a diferencia de un grupo de cámara, estaba compuesta de tres secciones diferentes: cuerdas, maderas y metales. La orquesta sinfónica de la época todavía no tenía una sección de percusión independiente, pero en la opera pública se podían encontrar instrumentos como el redoblante, el bombo, el triángulo.
En la orquesta clásica, los timbales se clasificaban en la sección de metales, por razones de carácter, utilitario ya que los timbales tocaban invariablemente con las trompetas.
Figura 3.2. Sinfonía de Mozart
Audio 3.2. Sinfonía de Mozart
Audio 3.2. Sinfonía de Mozart
A partir del periodo romántico, la orquesta se amplió rápidamente. Para aumentar el registro de la sección de viento madera, se agregaron instrumentos auxiliares como el flautín, el corno inglés, el clarinete bajo y el contrafagot. Se importaron instrumentos provenientes de bandas militares como los trombones. En Francia, Berlioz formó orquestas muy grandes para ocasiones específicas en las que las secciones de maderas, metal y percusión habían aumentado su tamaño en relación del doble, y la sección de cuerdas se había agrandado mucho.
Figura 3.3. Sinfonía de Schubert
Audio 3.3. Sinfonía de Schubert
Audio 3.3. Sinfonía de Schubert
A finales del siglo XIX y principios del XX se llega a la gran orquesta, tal y como la conocemos hoy. Se instala definitivamente la sección de percusión con una multitud de pequeños y grandes instrumentos y se estandariza la inclusión de instrumento de teclado como el piano, y la celesta. La orquesta sinfónica actual tiene cuatro secciones instrumentales: cuerdas, maderas, metales y percusión. De igual manera los instrumentos electrónicos han ido entrando al formato orquestal, pero su desarrollo en partituras en limitado.
Audio 3.4. Cuadros de una exposición de Ravel
Audio 3.4. Cuadros de una exposición de Ravel
Figura 3.4. Cuadros de una exposición de Ravel
Para culminar, la orquestación forma parte integral del pensamiento compositivo, es decir, no se puede disociar una obra de su orquestación. Es de vital importancia el cultivo del oído interno escuchando obras orquestales siguiendo la partitura simultáneamente. De esta manera, los patrones gráficos de orquestación se irán grabando en nuestro subconsciente y nutrirán nuestra actividad creativa.