Transcripción
Todos los artistas se enfrentan en algún momento a la aspiración de firmar un contrato con una compañía discográfica major. Aunque esta pretensión se puede trabajar como un objetivo real, existen grandes barreras en contra. Veamos un par de ellas:
¿Cuántos demos recibe una discográfica major?
De 40 a 60 diarios. Esto acumula entre 300 y 400 semanales.
La segunda barrera es que las discográficas majors no escuchan el material recibido de nuevos artistas. Cientos de personas gastan su tiempo esperando una respuesta positiva que nunca llega. Entonces, ante una circunstancia tan abrumadora, el artista podría preguntarse:
¿Cómo presentar un demo, lograr que sea escuchado y que sobresalga entre todos los que se reciben?
Las discográficas majors sí escuchan parte de los demos que reciben: los que han sido remitidos a través de personal managers o abogados de industria establecidos en el negocio musical. Esta es la razón por la cual muchos equipos de trabajo buscan integrar primero a una u otra figura.
Además, el artista debe considerar a las discográficas independientes, que firman proyectos nuevos todo el tiempo y que están dispuestas a asumir riesgos financieros si el artista logra comprobar que el proyecto vale la pena en términos de rentabilidad e inversión de recursos.
Orden de contratación
La incertidumbre es parte de la ecuación para los que incursionan en la industria musical sin el conocimiento correcto. Para el artista que desea ese contrato con la discográfica major puede significar años de trabajo sin frutos, simplemente porque es necesario tener contactos para que el material sea escuchado, pero también es necesario que el material sea escuchado para conseguir dichos contactos. La clave radica en contratar un personal manager o abogado para que posicione el demo (figura 3.6.).
Figura 3.6. Estrategia: Contrato discográfico
Por este motivo, la mayoría de las veces el primer integrante del equipo primario es el abogado o el personal manager (figura 3.7.).
Figura 3.7. Orden de contratación.
Conseguir un personal manager posicionado puede ser complicado para un artista nuevo por el tiempo que debe dedicarle. Además, un manager de este tipo normalmente tiene una cartera de clientes definida y una agenda muy restringida. Por este motivo es más sencillo contratar un abogado, ya que dedica mucho menos tiempo por cliente y su responsabilidad es más puntual (figura 3.8.).
Figura 3.8. Orden de contratación
En este escenario se le contrata más por los contactos que tiene que por sus destrezas legales y el artista contratante debe revisar las referencias del abogado para asegurarse de que su demo no terminará en el basurero. Algunos abogados tienen la mala fama de aceptar una cantidad indiscriminada de demos. Naturalmente, los que envían estos abogados no son escuchados.
El tercer y cuarto profesional en ingresar al equipo es el agento o el productor musical, dependiendo del énfasis estratégico del artista: las presentaciones en vivo o la grabación de material respectivamente (figura 3.9.).
Figura 3.9. Orden de contratación (segundo integranrte)
Finalmente, el business manager es el último integrante en ingresar al equipo porque su labor radica en rentabilizar el negocio del artista. Para ese momento, ya el negocio debe ser estable y los artistas nuevos por lo general luchan por mantenerse a flote de manera que no tienen espacio en sus presupuestos para contratar al business manager. Recíprocamente, el business manager por lo general se muestra renuente a trabajar con un artista cuya base operativa no garantice el pago por su tiempo. Esta es la razón por la cual la mayoría de artistas no necesitan de todas las funciones del business manager al inicio de sus carreras y en su lugar contratan un contador.