Transcripción
A estas alturas de nuestra formación profesional, es posible que hayamos enfrentado ya la difÃcil decisión de escoger equipo de audio, ya sea para grabación en el estudio o para sonido en vivo. Probablemente, hayamos dedicado mucho tiempo a leer reseñas de los dispositivos o pedir el consejo de otros. Si bien esto es algo positivo, no se debe perder de vista que la decisión final la tomamos nosotros, la cual debe basarse, principalmente, en nuestra propia evaluación crÃtica.
No es extraño encontrar reseñas, cuyo contenido nos parezca muy alejado del desempeño real del dispositivo que evalúan, cuando escuchamos nosotros mismos este dispositivo. Esto podrÃa ser para bien, o para mal.
Basarse únicamente en reseñas u opiniones de otros podrÃa ser contraproducente, especialmente cuando se trata de dispositivos polémicos o que despiertan opiniones encontradas en diferentes personas.
Para evaluar eficientemente un sistema de sonido, es de vital importancia contar con la suficiente experiencia y entrenamiento auditivo. Cuanto más agudo sea nuestro sentido auditivo, más fácilmente podremos encontrar las caracterÃsticas importantes del sistema que nos permitan emitir una evaluación.
Conforme un ingeniero de sonido progresa en su carrera y madura profesionalmente, es natural que sus opiniones, maneras de trabajar y escogencia de dispositivos varÃe. En muchas ocasiones, esto no necesariamente se debe a las mejoras tecnológicas en el equipo, sino en el cada vez más agudo sentido de la audición, desarrollado con la experiencia. De hecho, muchos de los dispositivos más respetados y cotizados en la actualidad son dispositivos electrónicos tan antiguos como el renombrado micrófono Neumann U47 del año 1949. Otro ejemplo es el Neve 1073 de los años 70, probablemente el arquetipo del preamplificador de estudio. Existen innumerables reproducciones y reconstrucciones modernas de estos y otros equipos electrónicos de audio que ahora son considerados clásicos.
Figura 1.5. Neumann U47
Figura 1.6. Neve 1073
Al evaluar un dispositivo de audio, se debe realizar al menos una prueba auditiva con una voz humana. Esta es la fuente de sonido a la que estamos más acostumbrados. Por lo tanto, seremos capaces de percibir los más sutiles cambios, más fácilmente. Es importante tomar en cuenta el rango de frecuencias de la voz humana. Si se desea evaluar la respuesta de frecuencias bajas de un parlante, por ejemplo, no solo se debe escuchar una voz humana, sino también realizar otras pruebas con instrumentos capaces de emitir las frecuencias que se desean evaluar.
Probablemente, una de las decisiones más crÃticas es la elección del sistema de monitoreo, tanto para el estudio, como en vivo, ya sea en forma de monitores o audÃfonos. El usuario debe escoger el dispositivo que mejor se acomode a sus necesidades y que cuente con la sonoridad que a este le resulte útil. Una caracterÃstica de un buen sistema de monitoreo es que las grabaciones, mezclas o másters realizados en él, se traducen apropiadamente en diferentes sistemas: en audÃfonos, en la televisión, en el carro, en un sistema de sonido casero, entre otros.
Una prueba recomendada para evaluar un par de parlantes o audÃfonos consiste en escuchar en ellos música que conozcamos, durante una hora. Si esto nos produce fatiga auditiva, probablemente sea acertado considerar otro sistema.
Contar con la guÃa de una persona experimentada que nos enseñe a escuchar cosas que antes eran imperceptibles para nosotros, es útil. Sin embargo, debemos evitar la expectativa de que nuestras escogencias de equipo sean compartidas y respaldadas por los demás. Diferentes ingenieros de gran renombre suelen preferir dispositivos diferentes, especialmente cuando se trata de monitores. Además, las elecciones de los ingenieros suelen ser muy diferentes a las de los músicos.