Transcripción
La tensión y la resolución son aspectos importantísimos dentro de la música. Si uno de ellos no está presente, esta puede sentirse aburrida o poco interesante. Las causas que generan tensión y resolución pueden ser internas o externas, siendo internas cuando se producen cambios en la nota, ya sean de duración o tono; y externas cuando el cambio se produce en las dinámicas, el tempo, la articulación, entre otros.
Entre las formas de generar tensión y resolución, tenemos:
• Cambios de tono: consiste en la generación de una melodía donde la nota más baja y más alta estén claramente definidas. Dicho de otra forma, se produce cuando comenzamos una melodía, y esta va subiendo su registro progresivamente, hasta llegar a una nota “cúspide”. Luego, esta comienza a descender hasta llegar a una nota “piso”. De esta forma, al analizar la melodía, es posible identificar el contorno de su desarrollo. A medida que se busca la nota cúspide, se genera tensión, y a medida que se busca la nota piso, se produce resolución.
• Cambios de intervalos: como su nombre lo indica, consiste en efectuar un abrupto cambio de intervalo, lo cual genera tensión inmediata.
• Cambios de duración: si una melodía usa notas largas, y en posteriores variaciones usa notas más cerradas, es decir, de menor duración, se produce tensión. Si se usa el proceso inverso se obtiene, en cambio, resolución.
• Síncopa: el uso de síncopas genera tensión automática, al igual que los saltos de intervalo. Por oposición, se deduce que el no usar síncopas genera una sensación de resolución.
A la hora de formar una progresión, es importante que existan, al menos tres acordes. Esto se debe a que solamente es posible establecer una tónica cuando existen, al menos, tres acordes. La razón de esto es lo que llamamos “salida, anticipación y regreso”. Al establecer un acorde como tónica, el siguiente acorde debe generar una sensación de alejamiento, produciendo una salida. El siguiente acorde, debe anticipar la vuelta a la tónica, mientras que el último produce, efectivamente, ese retorno. Este concepto de la salida, la anticipación y el retorno, es la idea fundamental de los acordes primarios, o acordes con función tonal: el I, IV y V.
Los acordes primarios, o I, IV y V, pueden usarse para armonizar cualquier nota de la escala. Cuando se produce una salida, una anticipación, y un retorno, se forma entonces la progresión. Ahora, cada acorde presenta una función, la cual se puede resumir de la siguiente forma:
• Función tonal: tiene un sonido estable, indica la tonalidad de la progresión, y representa el punto de reposo.
• Función subdominante: prepara la progresión para el dominante.
• Función dominante: prepara a la progresión para regresar a la tónica.
En una progresión, la conducción de voces es uno de los aspectos más importantes, ya que de esta forma se sabe cuál será su sonoridad. Al estudiar este tema, es necesario visualizar cada nota del acorde como una melodía en sí. Es decir, si se tiene una progresión de cuatro acordes tríadas, en realidad, se tienen tres melodías superpuestas entre ellas. Por esta razón, existirían tantas melodías como notas tenga el acorde. La forma más natural y fluida de conducir las voces de un acorde es mediante el uso de inversiones.
Dependiendo de las notas en común entre ellos, cada acorde de la escala, o del campo armónico, tienen una función. Los acordes I, IV y V tienen función armónica, mientras que el resto tienen función sustituta. El grado II funciona como sustituto del IV, el VI y el III como sustituto del I, y el VII como sustituto del V. En ocasiones, dependiendo del contexto de la progresión, el III también se usa como sustituto del V.
Existen diversas formas de desarrollar una progresión a partir de los acordes primarios. Las más comunes son la estructuración de las funciones tonales, el desarrollo por concatenación o combinación, y el uso parcial de una progresión y sus posibles combinaciones.