La ecualización es una herramienta de mucha utilidad
para brindar claridad al sonido de las maderas virtuales. Por este motivo,
analizaremos las principales pautas de ecualización necesarias para sacar el
máximo provecho a nuestras pistas de maderas virtuales.
La etapa de ecualización de
instrumentos de viento-madera es uno de los momentos más importantes para
otorgar claridad y separación sonora a la mezcla. Instrumentos como el
clarinete, el oboe, el clarinete bajo y el fagot a veces pueden fácilmente
solaparse con los demás, lo cual crea confusión y un sonido “enlodado”. Además,
la ecualización sirve para suavizar el timbre a veces penetrante y cortante de
algunos instrumentos como el oboe, el corno inglés y el clarinete.
El primer paso hacia una ecualización
exitosa de maderas es identificar cualquier resonancia indeseada que pueda
resaltar. Dichas resonancias son comunes en instrumentos de caña e incluso en
librerías basadas en samples, y puede estropear desde el sonido de un
instrumento hasta la mezcla completa del proyecto. A veces, estas resonancias
indeseadas son causadas por una ubicación incorrecta del micrófono o
condiciones acústicas adversas en el recinto. Para identificar estas
frecuencias indeseadas debemos usar nuestros oídos o un analizador de espectro;
generalmente, el oído es la mejor opción, aunque lo idea es usar ambas
herramientas si se desea confirmar la información de forma precisa.
La ecualización de maderas puede
variar ampliamente dependiendo del registro y la articulación utilizada. Por
este motivo, después de la secuenciación es útil insertar un ecualizador
multibanda en el canal donde la parte de maderas se ha secuenciado. A
continuación, reproducimos la pista en modo loop y configuraciones una banda
del ecualizador como el “pico”. Cualquier curva o recodo disponible servirá
para hacer un barrido sobre el rango de frecuencias completo. Debemos
asegurarnos de que el punto Q del pico del ecualizador tenga un valor alto.
Luego aumentamos entre 10 y 12 dB y barremos suavemente la frecuencia de esa
curva, comenzando desde los 20 Hz hasta los 20 kHz. Es posible que tengamos que
bajar el volumen para evitar daños en los altavoces. Ejecutando este proceso
nos aseguramos de identificar las frecuencias indeseadas.
Una vez encontradas las frecuencias
indeseadas, detenemos el loop de la pista y fijamos la ganancia con un valor
negativo, generalmente entre -3 y -4 dB será suficiente. Es preciso ser
moderado con esta técnica, de otra forma podemos afectar negativamente el
carácter del sonido del instrumento. Como cualquier proceso de ecualización,
siempre debemos comparar la señal ecualizada con la señal sin ecualización a
fin de identificar si estamos obteniendo un resultado adecuado. Repetimos el
proceso con cualquier otra resonancia o frecuencia que sintamos está
sobrepujando la señal natural del instrumento. Por supuesto, si deseamos una
doble verificación podemos insertar un analizador de espectro a fin de crear
una gráfica del rango de frecuencias utilizado en la pista.
Al combinar los resultados de la
ecualización por oído y el analizador de espectro, seremos capaces de
identificar y tratar adecuadamente las resonancias que estorban el sonido de
nuestros instrumentos de viento-madera. Tengamos en mente que podemos aplicar
estos principios en cualquier otra situación sin importar la combinación
instrumental utilizada.
Una vez que hemos tomado consciencia
de las frecuencias indeseadas en cada instrumento individual, es tiempo de usar
ecualización para balancear las frecuencias de la sección de maderas como un
todo. El principio es que cada sección instrumental del ensamble requiere un
determinado rango de frecuencia tal como cualquier otro instrumento. Mediante
la ecualización priorizamos las frecuencias más importantes al disminuir
suavemente las frecuencias que no pertenecen al rango del instrumento y que
pueden sobreponerse con los rangos de otros instrumentos. A continuación,
veremos los rangos de frecuencia más comunes de los instrumentos de
viento-madera:
- Piccolo:
entre los 500 Hz y los 4kHz.
- Flauta:
aproximadamente entre los 300 Hz y poco más de 2 kHz.
- Oboe:
aproximadamente entre los 250 Hz y 1.8 kHz.
- Corno inglés: entre los 150 Hz y 1 kHz.
- Clarinete: entre los 140 Hz y 1.8 kHz.
- Clarinete
bajo: entre los 60 Hz y 700 Hz, aproximadamente.
- Fagot: entre los 55 Hz y poco más de 500 Hz.
- Contrafagot:
entre los 35 Hz y los 280 Hz, aproximadamente.
En un arreglo para ensamble de
maderas completo, deberíamos usar ecualización para cortar frecuencias que
pueden ser abarcadas por otros instrumentos de madera y enfatizar aquellas que
resaltan específicamente al instrumento que estamos ecualizando.
En el caso de la sección de
saxofones, el rango de frecuencias se ubica aproximadamente de la siguiente:
- Soprano:
entre los 300 Hz y los 1.3 kHz.
- Alto:
entre poco más de 100 Hz y poco menos de 1 kHz.
- Tenor:
entre los 100 Hz y 600 Hz.
- Barítono:
entre poco más de 60 Hz y 450 Hz.
Al aplicar ecualización para
balancear el rango de frecuencias de la sección de maderas debemos evitar
pasarnos de la raya. En general, es mejor cortar frecuencias que darles
impulso, ya que corregiremos el sonido de forma más natural. Las decisiones de
ecualización deben ser las necesarias para obtener resultados sonoros
específicos; su abuso puede conducir a aumentar el carácter artificial del
sonido de un instrumento en específico.
Keynotes
- El primer paso hacia una ecualización exitosa de maderas es identificar cualquier resonancia indeseada que pueda resaltar.
- Como cualquier proceso de ecualización, siempre debemos comparar la señal ecualizada con la señal sin ecualización a fin de identificar si estamos obteniendo un resultado adecuado.
- En un arreglo para ensamble de maderas completo, deberíamos usar ecualización para cortar frecuencias que pueden ser abarcadas por otros instrumentos de madera y enfatizar aquellas que resaltan específicamente al instrumento que estamos ecualizando.
Reto
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Conclusión
Sin una adecuada ecualización, podríamos
desaprovechar el potencial de una pista virtual de maderas correctamente
secuenciada. Por este motivo, el arreglista debe conocer las principales
herramientas de ecualización a su disposición así como la forma correcta de
utilizarlas.