¿Cuál es la importancia del diseño de presupuesto en la
gestión inicial de producción de un evento?
¿Cuáles fueron las razones del inadecuado manejo
financiero en el Festival Fyre?
¿Por qué el público asistente del festival Fyre aportó su
dinero a ciegas desde el inicio de la venta de taquilla?
Presupuestos para el Festival Fyre
Uno de los más cotizados y
famosos eventos musicales de la historia fue el Festival Fyre, fue diseñado
para recibir a más de 4000 personas con la promesa de ofrecer instalaciones de
primera categoría, villas de lujo como alojamiento, comida gourmet preparada por chefs afamados, artistas de renombre mundial
y transporte aéreo a una de las islas más hermosas de las Bahamas. Todos los servicios
y las promesas tienen un costo realmente alto y para ello es necesario
proyectar presupuestos para garantizar un servicio de alta calidad y cumplir
con las promesas realizadas a los asistentes en la promoción.
La idea de los fundadores y
organizadores era realizar este festival para promocionar la aplicación Fyre, que
ofrecía la posibilidad de reservar talentos musicales en línea para eventos. Comcast
Ventures consideró invertir $25 millones en la aplicación Fyre, dinero que
McFarland aparentemente esperaba utilizar para el financiamiento del festival,
pero declinó días antes. McFarland había valorado a Fyre Media en 90 millones
de dólares y el festival tenía un presupuesto aproximado de 50 millones de
dólares.
Uno de los organizadores del
evento más tarde señaló que desde, al menos, mediados de marzo hubo problemas
con la planificación y en un momento se acordó cancelar directamente el
festival de 2017 para trabajar en su perfeccionamiento para el 2018. Dichos planes,
sin embargo, fueron revocados en el último minuto con la decisión de continuar
con el evento según lo planeado, uno de los organizadores declaró que lo harían
y se convertirían en leyendas.
Page Six reportó rumores sobre
la desorganización del evento y que la misma traía a los organizadores de
cabeza. Después que el acuerdo con Comcast fracasó, McFarland obtuvo algo de
financiamiento temporal para Fyre a través del inversionista Ezra Birnbaum, que
exigió a la empresa un reintegro de al menos 500 000 dólares americanos del
préstamo en un plazo máximo de 16 días.
Recaudar dinero - La pulsera digital
Con el fin de recaudar dinero
rápido para el evento, Fyre informó al público que ya había adquirido las
entradas que los gastos en el evento serían sin efectivo y tarjetas, por ello animó
a los asistentes a que pagaran cuotas de dólares por adelantado en una cuenta de
Fyre digital para cubrir las compras en el festival. Cada asistente sería
dotado de una identificación tipo pulsera inteligente, equipada con RFID para
usarla durante el festival. Dicho plan se llevó a cabo, a pesar que los
asesores advirtieran a McFarland sobre la inutilidad de las pulseras digitales
debido a la mala conexión Wi-Fi en el sitio.
McFarland, que firmó el correo
electrónico, sugirió a los asistentes que depositaran en esa cuenta, entre 300
y 500 dólares por asistente según cada día que planeaban asistir al festival.
Alrededor de $2 millones fueron subidos a estas pulseras digitales un 40%,
según una demanda presentada más tarde por Birnbaum, lo utilizó McFarland para
pagar el préstamo a corto plazo.
185-30_1403_ilu01. La Pulsera digital en el Festival Fyre
Stakeholders del festival
Con US$3 100 000, equivalentes
a unos $3 330 000 en 2018, en capital de riesgo y 25 empleados, McFarland
también fundó una compañía de tarjetas llamada Magnises en 2013 que prometió a
los miembros pagar una tarifa anual de $250 que podrían utilizarse en una gran
cantidad de ciudades y llevar sus vidas al siguiente nivel, incluyendo
conciertos solo para miembros privados, degustaciones con chefs notables y vistas
previas de arte en las galerías superiores.
El Washington Post informó que
algunos de los beneficios nunca se materializaron o estaban lejos de lo que fue
anunciado, Magnises se convirtió muy rentable en al año 2015. El Washington
Post también informó que McFarland tenía una historia de sobre-promesa en sus
anteriores negocios, entre ellos encontramos que McFarland vendió entradas VIP
para el musical Hamilton por $430 que fueron canceladas en el último minuto. En
una queja ante el Better Business Bureau, un cliente que buscaba un reembolso,
informó que no obtuvo respuesta a sus múltiples consultas durante un mes y
medio.
Celebridades promotoras del festival
El evento fue promovido en
Instagram por la socialité de la familia Kardashian, Kendall Jenner, a quien se
le pagó $250 000 y desde entonces eliminó el post; Bella Hadid, Emily
Ratajkowski, Hailey Baldwin, Elsa Hosk, Chanel Iman, Lais Ribeiro, Alessandra
Ambrosio, Shanina Shaik, Nadine Leopold, Rose Bertram, Gizele Oliveira, Hannah
Ferguson, otras actrices y personalidades de los medios de comunicación. Ratajkowski
fue la única actriz o modelo en usar el hashtag
#ad, sin embargo, también eliminó sus publicaciones para no exponerse.
185-30_1403_ilu02. Celebridades e Influencers que
promocionaron el Festival Fyre
Jenner y las otras promotoras recibieron
pagos para hacer los posts. La
Comisión Federal de Comercio señala que el hashtag
#ad sólo funcionaba si los posts fueron pagados y que el hashtag por sí solo no era un descargo de responsabilidad
suficiente. Algunas celebridades se han disculparon por participar en la
promoción, otras revelaron que donaron todo su pago a la caridad después de ver
las secuelas del evento.
Conclusión
Observamos que,
en el Festival Fyre, los organizadores obviaron el hecho de diseñar el
presupuesto en la gestión inicial del evento. Realizaron cálculos y
proyecciones fuera de lugar y extemporáneos en el mismo momento de los hechos lo
que trajo como consecuencia un colapso financiero que llevó a la quiebra y a
uno de los mayores fraudes de eventos musicales de la historia. La importancia
de diseñar un presupuesto real y detallado de todos los gastos proyectados del show musical en vivo es vital para la
salud, la transparencia y el bienestar del evento en beneficio colectivo de
todos los participantes del evento, empleados, contratistas, obreros,
proveedores, stakeholders, inversionistas, artistas y, sobre todo, del público
asistente al show.