Transcripción
La música es un arte sujeto a innovación constante. Es responsabilidad del compositor de canciones mantenerse en la vanguardia en sus composiciones, para que así estas puedan mantenerse vigentes aunque las tendencias del mercado vayan cambiando.
Es importante resaltar que si, al componer una canción, nos damos cuenta de lo anticuado y predecible que es nuestra melodía, debemos sentirnos bien, porque hemos llegado al punto en que, como compositores, somos capaces de reconocer los errores y mejorarlos. Cuando se llega a este punto, es la oportunidad ideal para experimentar con algunas técnicas para mejorar la melodía.
Por esta razón, estudiaremos algunas maneras de darle a nuestra melodía un sonido fresco e impredecible:
• En la década de los setenta y ochenta era común dejar al final de cada línea un espacio de entre tres y cuatro tiempos sin letra. Hoy día ya no es tan común. La tendencia es tratar de alargar las líneas para llenar la pausa creada al final de la misma. Esto se logra añadiendo unas cuentas palabras, o simplemente extendiendo las que ya están. Otra forma de hacerlo es mediante el uso de melismas, es decir, cantar varias notas con una misma sílaba o sonido. Se pueden probar diferentes opciones, desde alargar un poco la frase y dejar un corto espacio de silencio, hasta prácticamente llevar el final de una línea al comienzo de la siguiente.
• Es común y predecible el que todas las líneas de una canción tengan la misma longitud. Como lo que estamos buscando es causar sorpresa, podemos alterar la longitud de las líneas o la duración de estas para dar una sensación de frescura. Se pueden probar varias soluciones. Por ejemplo, si mi verso consta de cuatro líneas de igual duración, puedo modificar la tercera línea para hacerla más corta. También se puede tomar cada línea y que la primera mitad de ellas sea larga y la segunda mitad corta, o viceversa. Esto no tiene por qué alterar la letra, sino que se debe buscar la manera de que esta se ajuste satisfactoriamente a la melodía de la canción.
• Otra de las cosas que puede causar que la canción se vuelva predecible es el comenzar las líneas de una misma manera. Las canciones modernas mantienen a los oyentes interesados llevando la melodía de cada línea de forma diferente, aunque sea la misma melodía. Por ejemplo, una línea se puede comenzar a cantar coincidiendo con el tiempo fuerte el compás. La siguiente línea se puede entrar un medio tiempo antes, lo cual requerirá que se alargue alguna nota de la melodía para compensar la entrada prematura. Después, la tercera línea comienzo después de la caída del tiempo, por lo que habrá que cantar más rápido algunas notas de la melodía para compensar la entrada tardía. Estos pequeños cambios en la letra constituyen un elemento de suma importancia para que las melodías sean impredecibles y divertidas.
• Cuando todas las líneas tienen el mismo ritmo, la canción se vuelve predecible. Esto no sería un problema si se está escribiendo una tarjeta de felicitación, pero para una canción de éxito el ritmo debe ser diferente. Cuando se escriba una buena letra, no debemos preocuparnos por las rimas. El mensaje ya se ha dicho y se ha dicho bien, así que solo es necesario encontrar el ritmo adecuado para el mismo. Este ritmo debe ser emocionante, tener sus momentos de tensión y de relajación, así como pausas generadas de forma natural. Quizás sea conveniente repasar varias probabilidades melódicas antes de decidirse por una melodía la letra.
• Relacionado con el punto anterior, el observar con atención la relación entre las notas largas y las cortas en la melodía puede derivar en melodías memorables. Puede ser conveniente realizar diversas combinaciones entre notas largas y cortas hasta conseguir la melodía deseada para el género que se esté trabajando.