Transcripción
Imaginemos por un
momento a un mecánico automotriz, el cual recibe diariamente nuevos encargos
por parte de sus clientes. Ahora bien, para llevar a cabo efectivamente el
trabajo en el tiempo estimado, debe ser capaz de llevar un estricto orden en
cuanto a piezas, herramientas, clientes y encargos. Por otro lado, en el
proceso de mezcla debe existir el mismo orden y metodología.
De hecho, muchos
ingenieros subestiman el poder de la organización. Es por ello que incurren
inevitablemente en errores tan simples como desactivar la ecualización de la
guitarra equivocada, o sobre comprimir un canal por error al no estar nombrado
y ubicado correctamente en el espacio de trabajo. Diferentes ingenieros
organizan sus sesiones de trabajo de modo distinto. Los pasos demostrados en esta
lección son una referencia generada a través de el análisis de varias fuentes
literarias.
Paso 1. Orden de canales
Para mezclar, lo
primero que debemos hacer es organizar los canales o pistas, y agruparlos por
su función dentro del arreglo y por familia de instrumentos. Por ejemplo, la
percusión queda de la siguiente forma: la batería organizada de bombo a
platillos de forma ininterrumpida. De igual manera, las guitarras con las
guitarras y las voces con las voces.
Figura 2.10 Organización de canales
Paso 2. Asignación de nombres
Al asignar nombres a
los canales debemos buscar usar abreviaturas, adicionalmente usar
características emocionales o símbolos que nos ayuden a identificar de una
forma más rápida el audio que se procesará. Dicha estrategia de los símbolos,
al igual que los colores, hablan más rápido que las palabras, por más
específicas que sean las palabras.
Figura 2.11 Asignación de nombres
Uso de colores
Una herramienta muy
efectiva para la organización es el uso de los colores de pista, una función
subestimada por muchos ingenieros. Separar las secciones de instrumentos por
medio de un código de colores es muy útil para ubicar cada sección rápidamente
dentro del sistema.
Pensemos un momento
en la constitución del proceso de mezcla. Además de ser una etapa técnica del
proceso de producción, también es un eslabón que promueve activamente la
imaginación. La organización agiliza el trabajo y promueve la creatividad.
Figura 2.12 Uso de colores
Paso 3. Grupos
El siguiente paso a seguir, es asignar a cada
grupo de pistas un canal auxiliar, el cual mostrará la ruta que llevará las
señales de dicho grupo por el canal donde se realizará la suma de señales. Lo
anterior sirve dos objetivos, manipular las señales de modo más efectivo, así como
también separar los procesos generales de los grupos que solo serán aplicados a
la señal individual.
De hecho, un
ejemplo perfecto para trabajar las señales en conjunto por medio de un auxiliar
es la compresión aplicada a la totalidad de la batería, pues sería problemático
tratar de aplicar ese tipo de compresión a cada pista individualmente, por lo tanto,
no se lograría el resultado esperado: el generar una unión más natural entre
los elementos percusivos.
Veamos la
diferencia mediante un ejemplo:
Figura 2.13 Grupos (antes)
Figura 2.14 Grupso (después)
Ahora escuchemos la
diferencia entre una batería comprimida a través del grupo y otra comprimida en
cada canal individual
Audio 2.1. Compresión - grupo
Audio 2.1. Compresión - grupo
Audio 2.2. Compresión - canales separados
Audio 2.2. Compresión - canales separados
En conclusión, la
organización dentro del espacio de trabajo es vital para agilizar y optimizar el
desempeño. Por consiguiente, el tiempo que empleamos en cada mezcla. Dicha
filosofía de trabajo también contribuirá en gran medida a la homogeneidad de
resultados sonoros, una de las características clave de un profesional de la
mezcla. Si seguimos dichos consejos y los incluimos en nuestros hábitos de
mezcla, seremos capaces de conseguir un uso apropiado del tiempo.