En fotografía digital, pueden darse una serie de problemas conocidos con el nombre de artefactos. Dichos artefactos son producidos por la condición del elemento digital, la cual depende del circuito electrónico. Asimismo, se dan por las limitaciones que existen a la hora de diseñar sensores de imagen. Dichas limitaciones hacen referencia a la calidad del sensor y, especialmente, a su tamaño. El ruido, aliasing y el patrón Moiré son algunos de esos artefactos.
El ruido
El ruido de una imagen es el equivalente al efecto de “grano”, en una película. También se le conoce como efecto “sal y pimienta”. El ruido puede ser intencional o no intencional. Si no es intencional, puede dañar la foto. Cuando una fotografía tiene ruido, se refiere a la presencia de una serie de puntos en ella, que le dan la sensación de ser granulosa. Estos granos se ven con más claridad en las zonas oscuras de la imagen y en las que solo tienen un color.
Figura 4.5. Imagen con ruido aparente
El ruido aparece como una variación aleatoria en los valores de pixel de la imagen. Dicho efecto se produce en condiciones de poca luz, ya que los pixeles del sensor están diseñados para generar señales eléctricas y codificarlas, aunque no estén recibiéndola. En consecuencia, vemos unos granos en la foto, los cuales son esas señales parásitas que envía el sensor. El ruido en la fotografía digital tiene relación directa con el ISO que se está utilizando. Cuanto más aumentemos la sensibilidad, el sensor hará más esfuerzo por capturar la luz, y el grano será mayor, ya que las señales eléctricas tendrán más intensidad.
Figura 4.6. Menor a mayor ISO con ruido
¿Cómo evitar o reducir el ruido?
ISO: recordemos que ISO es la sensibilidad del sensor o película a la exposición de la luz. Lo más recomendable es utilizar la sensibilidad más baja, según nos permitan las condiciones de luz. Cuanto más bajo sea el valor ISO, menos ruido tendremos en nuestra foto.
Velocidad de obturación: Con esto, podemos controlar el tiempo durante el que la luz plasma la imagen en el sensor. Las exposiciones largas aumentan la probabilidad de que tengamos imágenes llenas de ruido. Lo anterior se debe a que el sensor se sobrecalienta e impide que se den los parámetros correctos de luminosidad.
Formato RAW: disparar en formato Raw no hará que la foto tenga más o menos ruido, pero sí facilitará las cosas al momento de hacer las correcciones en el ordenador. Los archivos Raw tienen toda la información en bruto de la imagen. Por lo tanto, no se pierde la calidad durante el procesado que hace la cámara con otros formatos.
Resolución: cuando es muy necesario tomar una fotografía con ISO alta, se recomienda bajar la resolución de la cámara. Cuanta más alta sea, más trabajo le costará al sensor interpolar la información, y el grano será más pronunciado.
Aliasing
La resolución de la cámara está directamente relacionada con el número de pixeles que el sensor pueda captar. Cuanto más alta sea la resolución, más pixeles tendrá la imagen. Como consecuencia, cuanto mayor sea la cantidad de pixeles que forman una imagen, más suaves serán las líneas que aparecen en ella. Cuando vemos los pixeles individuales que forman los bordes de los objetos, a esto se le llama aliasing. Este artefacto se nota cuando las fotos se toman con muy baja resolución. En la actualidad, las cámaras digitales disparan a resoluciones que hacen que el aliasing sea casi imperceptible. Además, casi todas traen incorporado un filtro llamado antialiasing, el cual suaviza los bordes de los objetos y funde los colores.
Figura 4.7. Imagen aliasing y con filtro antialiasing
Efecto Moiré o Muaré
El patrón Moiré debe su nombre a un tipo de seda con características muy similares a las que produce este efecto. El aliasing puede dar lugar a patrones Moiré. Dicho patrón aparece cuando el nivel de textura o detalle de una escena es muy elevado. Puede describirse como un efecto de percepción visual, el cual se da cuando observamos un conjunto de líneas o de puntos que se superponen unos con otros.
Hemos visto este patrón en fotografías o televisión. Lo apreciamos como unas extrañas ondas de color y tono, las cuales aparecen principalmente en superficies rayadas. Para comprender mejor esto, imaginemos dos patrones que se repiten, por ejemplo, unas rayas y el hueco que hay entre ellas. Si ambos patrones se repiten muy juntos uno de otro, nuestra vista lo interpreta como un tercer patrón diferente. En fotografía clásica apenas sucedía esto, pero en fotografía digital se da mucho, especialmente con aquellos sensores que utilizan el mosaico Bayer para producir el color. La razón de esto es que el espacio entre los pixeles de color puede llevarnos más fácilmente a tener este fallo de visión. Cuando los detalles de la escena no pueden ser recogidos con precisión por un pixel, se producen los errores. Dichos errores se manifiestan en forma de valores equivocados, tanto en la luminancia, como en la crominancia de los pixeles.
Los artefactos se presentan en la fotografía digital según la forma en que el sensor reaccione a los circuitos electrónicos. Probablemente, hayamos notado algunos artefactos en ciertas fotos; sin embargo, es probable que muchas veces estos no afecten tanto la imagen. En la actualidad, las cámaras digitales tienen herramientas para que dichos artefactos no estropeen la imagen.
Figura 4.8. Patrón Moire