Transcripción
Para un director, una de las facetas más enriquecedoras de su trabajo es la oportunidad de conocer el trasfondo histórico, cultural o emocional de una obra musical. Precisamente, el conocer estos detalles es una de las características distintivas entre un director musical sobresaliente, y un director promedio. El saber qué se esconde detrás de una obra, o el por qué fue escrita, aumenta la comprensión de esta, así como también provee infinidad de detalles que permiten que, tanto el público como los intérpretes, puedan sentirse identificados con ella.
Con frecuencia, las obras musicales contienen información, o detalles de interpretación, que no están escritos en la partitura, o en un cifrado. Por ejemplo, la forma de tocar una sonora clásica no es igual a tocar una sonata romántica. O la forma de interpretar un Blues no es la misma para tocar Bossa-nova. Por esta razón, el conocer el género o periodo histórico de una determinada obra musical es de suma importancia para obtener una interpretación única.
En un mundo cada vez más globalizado, el conocer los principales términos musicales en diferentes idiomas es cada vez más importante. A través de la historia, el italiano se ha consolidado como el idioma musical por excelencia. Toda la música académica de tradición europea usa referencias en italiano. Por ende, la música popular usa algunos términos en italiano con frecuencia, tales como Coda. Los directores tienen la responsabilidad particular de interpretar las indicaciones del compositor para una obra. Dichos compositores provienen de muchas nacionalidades diferentes, por lo que las indicaciones pueden venir en español, inglés, italiano, alemán, francés, o el idioma materno del compositor.
El director es un líder. Por lo tanto, debe desarrollar aquellas habilidades que generen de parte de los músicos lealtad y respeto. Aunque muchos directores piensan que tanto la lealtad como el respeto se pueden obtener de manera despótica, existen otras formas más eficaces de lograrlo. Obviamente, es normal que un estudiante de dirección se sienta temeroso de erigirse como el líder de un conjunto de músicos. Por esta razón, es vital que desarrolle la auto-confianza necesaria para desenvolverse satisfactoriamente. Los músicos, y el público, saben cuando un director está nervioso, generando en ellos una respuesta poco clara, y a veces errática, a las indicaciones del director.
Aparte de todo lo que se ha dicho, el director debe recordar que es un maestro, por lo tanto, siempre está enseñando. No importa la edad o experiencia de los músicos, estos siempre esperan que un director aumente su conocimiento musical con algún concepto, historia, lección, análisis o perspectiva nueva. El hacerlo genera respeto y credibilidad delante de los músicos que se dirige.
Los ensayos constituyen el grueso del tiempo que un director pasa con sus músicos. Por lo tanto, el llevar un ensayo exitoso es otra de las características de un director sobresaliente. La forma de hacerlo es establecer prioridades y otorgar el debido tiempo para resolver un problema según las prioridades establecidas.
Aunque los principios estudiados son cruciales, la dirección es mucho más que esto. A pesar de todas las habilidades musicales y personales que tema, si el director no logra convertir su interpretación en algo único, se convertirá en un director promedio. Los directores destacados inspiran interpretaciones destacadas. Logran contagiar a los músicos, y al público, con su visión de la música. La persuasión y la paciencia son dos elementos importantísimos para lograr esto. En realidad, son importantes para lograr cualquier meta sobresaliente dentro de la industria musical.