Transcripción
Al trabajar en masterización la percepción
precisa del nivel es sumamente importante. En otras palabras, debemos tener una
noción muy precisa de la relación entre el nivel que escuchamos en los
monitores y el nivel resultante en la señal de audio que exportaremos. Ante tal
dilema, surgen dos interrogantes principales:
¿Cómo sabemos cuál es el volumen idóneo
para masterizar?
¿Cómo se configura una relación objetiva entre el nivel de salida de los
monitores y el nivel resultante del audio masterizado?
La respuesta se halla en la calibración del
sistema de monitoreo
Nivel
de salida: el dilema
En la figura, podemos ver un diagrama simplificado
del flujo de salida de un sistema de masterización. La salida del DAW alcanza
la consola, cuya salida controla el nivel de volumen de los monitores.
Figura 5.19. Flujo de señal
- control de nivel
Supongamos que iniciamos con la
masterización. Cuando la pista alcanza el coro de la canción, percibimos que el
nivel de los monitores no es lo suficientemente alto, por lo que aumentamos el
nivel de salida del DAW. Sin embargo, al hacerlo, escuchamos que el audio se
empieza a distorsionar y los medidores del DAW indican que se está produciendo
clipeo y un nivel RMS excesivo.
Figura 5.20. Aumento de
nivel - distorsión
Para solucionar la situación, procedemos a
reducir ese nivel de salida, y para compensar la falta de nivel que percibimos
en los monitores, aumentamos la perilla de volumen en el sistema de control de
monitoreo, con lo cual obtenemos el aumento de volumen que necesitamos para
poder continuar trabajando apropiadamente y sin afectar rendimiento dinámico
del producto masterizado.
Figura 5.21. Aumento de
nivel deseado
Hemos logrado nuestro objetivo. La perilla
de control de volumen del sistema de monitoreo nos permite modificar el nivel
que percibimos sin necesidad de cambiar los parámetros de procesamiento interno
de la masterización. Continuemos con el ejemplo. Supongamos que finalizamos una
canción y procedemos con la siguiente, que tiene más instrumentos, por lo que
el nivel de salida aumenta a un nivel incómodo para trabajar. Bajo la premisa
de no modificar los niveles de procesamiento, reducimos el nivel con la perilla
del controlalor de monitoreo, con lo cual surge una interrogante.
¿Cuál es la posición idónea de la perilla
de nivel del controlador de monitoreo?
Establecer el nivel de volumen idóneo para
trabajar es sumamente importante, ya que define nuestra percepción de nivel y
por lo tanto, nuestras capacidad de distinguir detalles, lo cual está ligado a
las decisiones de procesamiento que tomaremos.
Calibración
de monitores
El nivel RMS de monitoreo recomendado para
estudios de masterización es de 83 dB SPL. El propósito de la calibración es
definir una posición para la perilla de control de nivel de monitoreo, en la
cual se registre dicha magnitud en un decibelímetro, en la posición de escucha
de la estación de trabajo. Veamos cómo lograrlo en un sistema estéreo de dos
monitores.
● Primero, reproducimos ruido
rosa por la salida estéreo y modificamos su nivel para que en los medidores del
DAW o de la consola se registre el nivel RMS equivalente a la dinámica musical
“forte” que deseamos. De acuerdo al sistema K desarrollado por Bob Katz,
tenemos tres posibilidades: -20 dBFS para cine o música clásica, -14 dBFS para
música Country o Pop, y -12 dBFS para Rock,
Electrónica o cualquier proyecto con un rango dinámico estrecho.
● El segundo paso consiste en
ubicar el decibelímetro en la posición de escucha
● Para realizar la calibración,
debemos ajustar el nivel de salida del controlador de monitoreo hasta que el
decibelímetro muestre 86 dBSPL en medición lenta tipo C. Si apagamos uno de los
monitores, el nivel registrado en el decibelímetro debería ser 83dB SPL. La
posición de la perilla de nivel del controlador de monitoreo representa el
nivel calibrado del sistema, del cual debemos tomar nota o incluso identificar
visualmente en el controlador mediante una etiqueta, a fin de conservar la
posibilidad de modificar el nivel de monitoreo y poder volver a la posición
calibrada posteriormente.
Calibración
discreta
Otra manera más precisa de calibrar cada
monitor por separado, es emitir el mismo tipo de ruido rosa a través de un solo
monitor a la vez y modificar la perilla de nivel del monitor en cuestión o de
su amplificador, hasta que el decibelímetro muestre 83 dB SPL en medición lenta
tipo C. Paso seguido, apagamos ese monitor y repetimos la calibración en el
siguiente, hasta hacerlo con cada monitor del sistema. De esta manera, la
perilla del controlador de monitoreo se puede conservar en unity gain
y utilizar esa posición como la referencia calibrada del sistema de monitoreo
completo. Además, para calibrar el subwoofer, el procedimiento es el mismo:
apagar todos los monitores, encender el subwoofer y enviar ruido rosa a su
saluda. La diferencia es que la magnitud de calibración debe ser 79dB SPL.
Conclusiones
La premisa de este procedimiento de
calibración, es que cuando el nivel RMS de salida alcance la magnitud que
escogimos para la dinámica musical forte, cada monitor emita un nivel RMS de 83
dB SPL, y el sub emita 79dB SPL. En un sistema estéreo sin sub, la magnitud
alcanzada por la emisión de los monitores L y R equivale aproximadamente a 86dB
SPL en el sweet spot.
El objetivo de la calibración, es contar
con un mismo nivel de volumen de salida para trabajar la misma dinámica
musical, sin importar los cambios en el contenido del audio siendo reproducido.
De tal manera, al masterizar podemos aumentar o reducir el nivel de salida en
el controlador de monitoreo de acuerdo a las necesidades operativas de la
sesión, sin perder la posiblidad de retornar al nivel calibrado para continuar
trabajando. De tal manera, contamos con una referencia de nivel objetiva que
nos permite tomar decisiones de procesamiento sin importar las diferencias en
el contenido de frecuencias o densidad tímbrica de las canciones.
Reto
Calibra tu
sistema de monitoreo a los tres niveles recomendados: -20dB, -14dB y -12dB, y
compara el rendimiento dinámico entre estas tres posibilidades.