Transcripción
Para estar en un
equipo de trabajo profesional, junto a ingenieros de mezcla, productores,
artistas, entre otros, es necesario conocer el lenguaje técnico que se maneja
con respecto al balance de frecuencias de una canción.
Por ejemplo, si
recibimos un proyecto de masterización, junto con solicitudes del cliente que
incluyen frases como, “sonar mejor que”, “competitivo”, “fuerte”, “impactante”,
entre otros adjetivos que no sugieren ningún aspecto concreto en términos
técnicos:
● ¿Cómo podemos interpretar esta
información?
● ¿Cómo podemos comunicarnos
mejor con el cliente y ofrecer los resultados que necesita, e incluso superar
sus expectativas?
Al trabajar en
masterización, la comunicación con el cliente es fundamental. Sin embargo,
existe la posibilidad de que el cliente no cuente con formación profesional en
el ámbito ingenieril. Por tal motivo, identificar sus requerimientos depende en
gran modo de nuestra capacidad de interpretar y comprender lo que el cliente
comunica.
El lenguaje correcto
Una de las
etapas más prominentes del proceso de masterización es la ecualización pues,
mediante ella, podremos crear un balance adecuado en las frecuencias
pertenecientes a una canción.
A través de los
años, entre los profesionales de la música se ha creado un lenguaje para
definir las carencias o excesos de frecuencias en una canción, con la finalidad
de identificar los requerimientos de los gerentes de cada proyecto.
Para
entender un poco más este lenguaje y la ubicación de cada adjetivo con respecto
a las frecuencias del espectro, revisemos la tabla extraída del libro Mastering Audio: the art and de science, de Bob Katz.
Figura
1.2. Tabla lenguaje de frecuencias
Generalmente,
incluso en el habla hispana, estos adjetivos los empleamos en inglés, aunque
algunos, como calidez, presencia y brillo, se pueden traducir y conservan su
significado. Al observar la tabla podemos darnos cuenta de que existe una gran
variedad de términos para referirnos a cada banda de frecuencias.
Por ejemplo, si
realzamos las frecuencias sobre los 16 KHz, obtendremos como resultado que la canción
demostrará tener un poco más de aire. Si por el contrario, realzamos las
frecuencias sobre los 500 Hz, obtendremos que la canción sonará más cálida, o
con más cuerpo. Por último, si realzamos un poco más abajo en los 125 Hz,
lograremos que la canción suene más impactante, gorda o llena.
Reconocimiento detallado
Pongamos esta
información en práctica. Escuchemos el siguiente audio e identifiquemos las
carencias o excesos de nivel en el espectro de frecuencias. Paso seguido
empleemos un adjetivo de la tabla anterior y finalmente especifiquemos la banda
de frecuencias sobre la que se debe actuar para realizar la corrección,
incluyendo una recomendación con la mayor cantidad de información técnica
posible.
Audio
1.1 . Extracto de una canción
Audio 1.1 . Extracto de una canción
Como acabamos de
escuchar, la canción presenta un exceso de decibeles cercano a los 8 KHz,
generando una sensación de abundante brillo. Para solucionar dicho exceso,
debemos aplicar un filtro en la banda identificada, reduciendo así 2 dB.
Escuchemos cómo sonaría con dicha modificación.
Audio 1.2
Extracto de una canción (modificado)
Audio 1.2 Extracto de una canción (modificado)
Como podemos notar, la frecuencia
identificada se ha atenuado un poco, quitando así el exceso de brillo y dejando
a su vez que otras frecuencias logren sobresalir. Esto genera un sonido más
cálido, permitiendo nuevas sensaciones en los oyentes.
Análisis
de sonoridad
En los audios
anteriores, analizamos que, gracias al conocimiento sobre la relación existente
entre la banda de frecuencia y el adjetivo utilizado para describir su
sonoridad, podemos identificar el rango de frecuencia sobre el cual debemos
trabajar, ya sea para resolver una carencia o un exceso.
Vale acotar que
el ingeniero de masterización no solo relaciona un rango de frecuencia con uno
o más adjetivos. Más allá de esto, es capaz de identificar con precisión la
banda de frecuencias que se debe
ajustar, así como el tipo de procesamiento necesario, que no necesariamente es
ecualización.
Para obtener un
resultado que aporte la mejora requerida, debemos primero identificar qué tipo
de modificación se requiere: ecualización, procesamiento dinámico, modificación
del espectro de amplitud estéreo, tratamiento de efectos de tiempo,
procesamiento para mejorar una imagen central difusa, o cualquier otro método
que aúne diversas herramientas de masterización. Solo hay una manera de lograr
identificar estos detalles: la práctica con ejercicios de escucha crítica como
el que recién realizamos, a fin de aplicar los cambios y analizar el resultado.
Al hacerlo,
desarrollaremos la experiencia y las habilidades necesarias para saber cuales
son las áreas de mejora de cualquier canción.
Al dominar el
lenguaje empleado en la masterización, podremos, no solo comprender con mayor
facilidad los requerimientos del cliente, sino que tomaremos decisiones con conocimiento
de causa, a fin de elegir las cadenas o métodos de procesamiento óptimos. Lo
anterior trae como consecuencia el manejo efectivo de nuestro tiempo y, además,
nos permite ser más asertivos a la hora de negociar con nuestros clientes,
ofreciendo resultados concretos.