Transcripción
El productor musical enfrenta numerosas situaciones apremiantes, al lidiar con el aspecto legal de su carrera. Veamos algunas representativas.
Supervisar al abogado
Se recomienda seguir de cerca la actividad del abogado, para asegurarse de que hace un uso efectivo del tiempo. En algunas ocasiones, los abogados retrasan las negociaciones o las prolongan, por insistir en temas que no son de mayor importancia. Dicha conducta la ejercen con el fin de aumentar las ganancias que perciben.
Iniciar el proyecto sin haber firmado
Algunas veces, el productor inicia su trabajo en el proyecto, sin haber firmado su contrato. Dicha situación implica que el productor acepta todos los puntos pendientes de la negociación del contrato, con lo cual se pone a sí mismo en una posición de desventaja, si surge algún problema durante la implementación del proyecto. El productor debe evitar esto a toda costa.
Revisar, revisar, revisar
El trabajo del abogado es sumamente importante a la hora de defender al productor de las consecuencias indeseadas que se generan al no revisar bien los contratos y acuerdos, antes de firmar. Examinemos un escenario para identificar momentos de riesgo, en los que los términos negociados pueden ser modificados por la otra parte.
• Al iniciar las negociaciones del acuerdo de producción, el productor o su manager discuten los términos básicos con el artista, como, por ejemplo, la cantidad de canciones, el monto del adelanto y otros aspectos importantes. Al finalizar, dichos términos son incluidos en un documento base, conocido como "deal memo".
Figura 8.10. Deal memo
• El memo se envía a la discográfica, cuyo representante lo revisa y responde. Luego, este envía su contrato de productor estándar, al cual, supuestamente, se le agregan los términos del memo. Este es el primer momento de riesgo. Al revisar, el abogado podría encontrar que las primeras páginas cumplen con lo establecido en el memo, pero el resto del documento podría redefinir total o parcialmente dichos términos, a través de lo que se conoce como deducciones o reducciones. Incluso, podrían existir errores o malentendidos, los cuales suelen ser a favor de la discográfica.
Figura 8.11. Envío del memo
Figura 8.12. Presentación de contrato
• Al identificar dichas incongruencias, el abogado del productor envía el contrato de vuelta a la discográfica, señalando lo que se debe corregir. Esto crea un ciclo de envío y respuesta entre ambas partes, que concluye cuando se genera una versión final con las correcciones marcadas. Esta etapa representa un segundo punto de riesgo, ya que cada revisión se debe realizar cuidadosamente, para descifrar las implicaciones de los textos modificados o agregados.
Figura 8.13. Revisiones
• Cuando ambas partes están satisfechas, esta etapa finaliza y se genera una versión final del contrato. Ambas partes reciben una copia de esta versión final, la cual firman. Sin embargo, este es otro momento de riesgo, ya que, en raras ocasiones, la discográfica, por error, altera los términos negociados, con consecuencias a su favor.
Este tema es algo polémico, ya que es incorrecto acusar a las discográficas de tener un trato poco ético en sus negociaciones contractuales. No obstante, numerosos abogados tienen experiencias similares constantemente. Veamos más allá de este escenario y consideremos que, en la industria musical, el productor se enfrenta regularmente a personas o entidades dispuestas a optimizar, a toda costa, sus beneficios contractuales. Por este motivo, es sumamente importante contar con un abogado astuto y que sea capaz de analizar, no solo lo que los contratos dicen, sino también lo que omiten, para inferir las mejores vías de negociación que se deben tomar.