Transcripción
Si la intención de utilizar secuencias rÃtmicas de larga extensión es que tengan un desarrollo con una inclinación pronunciada, buscando un carácter melódico en vez del sentido estructurado conseguido al crear secuencias escalares, debemos utilizar los desplazamientos rÃtmicos y disrupciones rÃtmicas que permitan desarrollar variaciones de gran diversidad melódica.
Figura 14.3. Estructura rÃtmica de siete corcheas consecutivas desde el pulso uno
En esta imagen, observamos algunas de las diversas variaciones rÃtmicas que conseguimos cuando desarrollamos patrones rÃtmicos de siete unidades.
En el compás dos conseguimos una estructura rÃtmica en la que usamos el tresillo, pero aplicando el principio de disrupción en la continuidad de sus unidades para crear diversidad rÃtmica al momento de frasear. Su estructura es la siguiente:
• En el pulso uno tenemos un tresillo de corchea, con silencio en su primera unidad.
• En el pulso dos, tenemos un tresillo de corchea, con silencio en su primera y segunda unidad.
• En el pulso tres, observamos nuevamente un tresillo con silencio en su primera unidad, y
• En el pulso cuatro, tenemos un tresillo de corchea con silencio en su tercera unidad.
En el compás tres, desarrollamos una estructura rÃtmica de siete unidades, pero mediante el uso de la figura de la semicorchea, obteniendo como resultado, la siguiente estructura:
• Dos semicorcheas en el tiempo débil del pulso uno.
• En el pulso dos, tenemos una cuartina con silencio en su segunda unidad.
• En el pulso tres tenemos otra cuartina, pero con silencios en sus unidades dos y tres, resultando un silencio de corchea, y
• Silencio de negra en el pulso cuatro.
Figura 14.4. Frase musical de siete corcheas consecutivas desde el pulso uno
Para crear un efecto melódico y rÃtmico más diverso, combinaremos los patrones descritos previamente, haciendo uso nuevamente de una frase musical de dos compases que queda estructurada asÃ:
En el compás uno tenemos el acorde de A-7, con el siguiente contenido melódico y rÃtmico:
• En el pulso uno tenemos un tresillo de corchea donde solo ejecutamos su tercera unidad, representada por la nota Sol, séptima.
• En el pulso dos, tenemos un tresillo de corchea representado por las notas La, tónica del acorde; Si, novena del acorde y Do, tercera del acorde.
• En el pulso tres tenemos nuevamente un tresillo de corchea, representado por las notas Mi, quinta; Si, novena y Do, tercera, y
• En el pulso cuatro tenemos una corchea en su tiempo débil, representado por la nota La, que es la tónica del acorde.
En el compás dos conseguimos el acorde de D7, cuyo contexto melódico y rÃtmico queda de la siguiente manera:
• En el pulso uno, encontramos un tresillo de corchea con silencio en su primera unidad, representado por las notas Si, treceava y Do, séptima del acorde.
• En el pulso dos, tenemos un tresillo donde solo ejecutamos su tercera unidad y se encuentra representado por la nota Re como tónica.
• En el pulso tres, tenemos un tresillo de corchea donde ejecutamos sus segunda y tercera unidad, representadas por las notas Fa#, tercera y Mi, novena.
• En el pulso cuatro, tenemos las notas Do, séptima y La, quinta, representadas por un tresillo con silencio en su tercera unidad.
Escuchemos la siguiente frase para apreciar las sutilezas de ambos patrones:
Audio 14.2. Frase musical de siete corcheas consecutivas desde el pulso uno, nro. 2
Audio 14.2. Frase musical de siete corcheas consecutivas desde el pulso uno, nro. 2
Recomendamos tomar estos patrones como referencia para crear algunos propios, y adaptar el contexto melódico de esta frase a otro tipo de acordes y progresiones.