Transcripción
Para el compositor novato, la armonización de una melodía no debería ser complicado. Sin embargo, si es necesario tener presente algunas particularidades relacionadas con la escala, y los acordes que se pueden formar a partir de esta, es decir, el campo armónico.
Las notas de una escala son la materia prima para elaborar una melodía. Dependiendo de la tonalidad sobre la cual se esté trabajando, el compositor dispone de siete notas para formar una melodía. Claro está, nos referimos a las siete notas diatónicas de la escala. A partir de cada nota de la escala, es posible formar un acorde, el cual puede ser usado para armonizar cada nota. En el caso de la escala de Do mayor, cuyas notas son Do, Re, Mi, Fa, Sol, La y Si, es posible obtener siete acordes tríadas, los cuales son C, D-, E-, F, G, A- y Bdim. Estos siete acordes corresponden a cada uno de los grados de la escala, es decir, el I, II, III, IV, V, VI y VII grados.
Sin embargo, resulta interesante que todas las notas de esa escala pueden armonizarse perfectamente usando solo tres grados, el I, el IV y el V. Esto quiere decir que, si se toma como ejemplo la escala de Re mayor, es posible usar los acordes de D, G y A, para armonizar todas sus notas. Veamos un ejemplo:
Audio 6.5. Escala de Re mayor armonizada con I, IV y V grado
Audio 6.5. Escala de Re mayor armonizada con I, IV y V grado
Figura 6.5. Escala de Re mayor armonizada con I, IV y V grado
En más de una nota, la cantidad de acordes disponibles es mayor a uno. Por ejemplo, en la nota La, es posible usar el acorde de A o el de D para armonizar. Sin embargo, el aspecto a resaltar es la importancia de estos tres grados dentro del campo armónico. Por esta razón, los grados I, IV y V se conocen como acordes primarios, o acordes de función tonal.
Una progresión es una sucesión de acordes, la cual se dirige hacia una meta tonal definida. Una de las estructuras básicas más utilizadas en la formación de una progresión, es la llamada “salida, anticipación y regreso”. Cuando se habla de “salida”, se hace referencia al uso de acordes cuya sonoridad se aleje del acorde de tónica. La “anticipación” se refiere al uso de acordes que tengan la tónica en su tríada, sin ser, obviamente, el acorde de tónica. Por defecto, el “regreso” se refiere a finalizar con el acorde de tónica, produciéndose así la sensación de “regreso a casa”. Esta explicación puede verse reflejada en la siguiente imagen:
Audio 6.6. Salida, anticipación y regreso
Audio 6.6. Salida, anticipación y regreso
Figura 6.6. Salida, anticipación y regreso
Uno de los desafíos cuando se tiene una progresión es establecer la tónica. Obviamente, esto no puede hacerse si la progresión consta de un solo acorde. Lo mismo sucede si se trata de dos. Para formar una progresión de acordes se necesitan, al menos, tres acordes, los cuales proporcionen la salida, anticipación y retorno necesario para provocar una adecuada sensación de movimiento armónico. Esto nos enseña que la función de los acordes primarios no solamente es armonizar las notas de la escala, sino también proporcionar el movimiento armónico del que se ha hablado. El concepto de acordes de salida, anticipación y regreso, nos lleva a hablar de función tonal.
La función tonal no es otra cosa sino el rol que desempeña cada acorde dentro de una progresión, o un campo armónico. La función tonal se determina por el grado de la escala sobre el cual está construido el acorde. Es posible identificar tres funciones tonales:
• Función tónica: se caracteriza por su sonoridad estable. Además de indicar la tonalidad de la escala o progresión, determina el “punto de reposo”.
• Función subdominante: su función es preparar o llevar la progresión hacia el dominante.
• Función dominante: su función es preparar o llevar la progresión de vuelta a la tónica.
Cada uno de los acordes primarios, es decir, los grados I, IV y V, corresponden a una de estas funciones. El I grado tiene función tónica, el IV tiene función subdominante, y el V tiene función dominante. Es importante aclarar que una progresión no debe, necesariamente, llevar el orden de I, IV y V, sino que esto es una base a fin de comprender las implicaciones armónicas del uso de estos acordes.