Fotografiar paisajes no es muy complicado en cuanto a técnica, pero es necesario tener creatividad para lograr fotografías originales. Para ello, no solo el lugar será importante en nuestra foto de paisaje. También debemos cuidar al máximo el encuadre, la luz, las condiciones atmosféricas y las variaciones cromáticas qué estas dos últimas ofrecen. Un paisaje singular viene dado por el contraste de sus colores, la armonía de sus curvas, la convergencia de las líneas, la perfecta combinación de formas y colores, así como la repetición rítmica de sus elementos.
Las estaciones influyen poderosamente sobre un paisaje. En primavera, los colores son muy brillantes, mientras que en verano la luz es muy intensa. Por lo tanto, conviene aprovechar las horas de la mañana, cuando el rocío intensifica los colores, o también la última hora de la tarde.
En otoño, el paisaje asume tonalidades cálidas y doradas, pudiendo así realizar tomas espectaculares. Debemos tener en cuenta que, en esta época, los días son más cortos y la luz es menos intensa, por lo que una sesión para fotografiar paisajes debe planificarse muy bien. En los días de esta estación, los rayos de luz inciden en los objetos transversalmente, por lo que podemos jugar con los volúmenes y las texturas.
En invierno, debemos aprovechar aún más el tiempo, ya que las horas de luz son menores y las condiciones climáticas pueden afectarnos negativamente a la hora de tomar una foto.
Consejos
• Utilizar un objetivo gran angular: al capturar paisajes naturales, normalmente buscamos un encuadre lo más amplio posible. Para ello, necesitamos distancias focales pequeñas; por ejemplo, entre los 16mm y los 24mm.
Figura 13.15. Paisaje con gran angular
• Utilizar pequeñas aperturas de diafragma: para lograr un paisaje uniforme, debemos utilizar aperturas de diafragma pequeñas. Para paisajes, es recomendable utilizar siempre aperturas de f/11 o más.
• Utilizar un trípode: al tener el diafragma cerrado, la cámara tendrá menos luz. Por lo tanto, necesitaremos utilizar velocidades de apertura un poco lentas, lo cual hará que la foto salga un poco movida y borrosa. En este caso, es imprescindible usar un trípode, para asegurarle a la cámara la estabilidad que la situación requiera.
• Cada hora, un color diferente: hay que tener en cuenta la hora del día y la estación en la que fotografiaremos el paisaje. Es indispensable evitar las horas en las que el sol está alto, ya que los objetos en la escena carecerán de sombras proyectadas de forma lateral y darán la sensación de ser algo planos. Además, la escena carecerá de contraste y los colores no serán muy buenos.
• Uso de filtros: el filtro UV, además de proteger el cristal de nuestro objetivo, elimina los rayos ultravioleta. Con esto, obtenemos un color más agradable y con mayor contraste en la escena. El filtro polarizador juega un papel decisivo en algunas tomas paisajísticas, debido a la posibilidad de filtrar los rayos de luz y eliminar parte de su brillo. Así, un filtro polarizador nos permitirá eliminar reflejos indeseados del mar o de un río, obtener cielos de color más profundo, o eliminar los reflejos de la luz del sol sobre las hojas de los árboles para obtener verdes más profundos e intensos. Otra utilidad del filtro polarizador es la de aumentar el volumen de las nubes, dando la sensación de nubes más esponjosas y voluminosas
Figura 13.16. Paisaje con filtros
• Ley de tercios: debemos evitar situar el horizonte en el centro de la fotografía. Pero entonces, ¿dónde lo ubicamos? Básicamente, si el interés se centra en las nubes o el cielo, debemos situarlo en la línea de tercios horizontal inferior. Si el interés se centra en la tierra o el mar, lo situaremos en la línea de tercio horizontal superior, dejando algo de cielo en la parte superior.
Quizás la mayoría de nosotros ha hecho fotos de paisajes. Sin embargo, a veces se puede volver tedioso o monótono. Utilizar estos consejos nos ayudará a tener dinamismo en nuestras fotos paisajísticas.