Hablar de “disparar” sin pensar en armas de fuego y de “componer” sin pensar en música, puede que sea difícil, pero estos términos también son usados en fotografía. Cuando hablamos de “disparar” una fotografía, es presionar el botón mediante el cual se captura la imagen. Aunque la mayoría de las personas pueden disparar, esto no es garantía de que la fotografía sea atractiva, o de que comunique un mensaje. Claro está, es probable que en algunas oportunidades, una de las tantas fotografías tomadas de esta forma, resulte buena.
Hacer, tomar, crear o componer una fotografía, va más allá que solo disparar. La labor del fotógrafo es un arte que requiere técnica y práctica. Además, requiere tener un buen encuadre, un punto de interés, lo cual se obtiene con la debida observación. Normalmente, no es requisito poseer un estudio fotográfico con aparatos profesionales y ostentosos. Aunque la idea es tener el material necesario, es más importante conocer los principios y la técnica, al mismo tiempo que se desarrolla la práctica.
Las técnicas y la práctica ayudan a que la imagen pueda ser más real, pudiendo transmitir eternamente la misma sensación del momento en que se tomó. Por ejemplo, si estamos frente a una playa, estará presente el sonido de las gaviotas, de las olas, el calor del sol, el olor del agua salada y la sensación de arena en los pies, lo cual constituye en conjunto, algo único. Pero una vez que se toma la imagen, ¿el observador podrá sentir todo eso? Es difícil, pues las fotografías no vienen integradas con audio, olor y sensaciones, pero puede lograrse si se compone correctamente una fotografía. Así, se logra que el observador perciba esas sensaciones, solo con mirar la foto.
Existen algunos elementos que pueden ayudarnos en nuestra búsqueda de la fotografía perfecta. Serán mencionados brevemente, a fin de tener una noción general de ellos:
La luz: este, es un elemento natural que necesitamos para poder ver. Somos seres de luz, nos damos cuenta cuando de niños, tenemos miedo a la oscuridad, nos da miedo salir muy tarde o nos cuesta ver en la oscuridad. Incluso cuando vemos una película que es constantemente oscura, esto podría resultarnos incómodo. La luz, puede ser tanto una ventaja como una desventaja, y para saber en qué momento será útil y cuando no, debemos aprender a conocerla. Existen diferentes tipos de luz, por ejemplo, la luz del sol de mediodía, es diferente a la luz de la tarde y a la luz del amanecer; y esta luz es diferente a la luz de un flash o un bombillo.
Composición: como hemos dicho, existen técnicas y reglas que nos permiten mejorar nuestras fotografías. Esto no significa que obligatoriamente debamos usarlas todas, pues cometiendo errores o ignorándolas a propósito, podremos logar grandes fotos. La composición es lo que diferencia a alguien que dispara fotos, de alguien que hace, toma, crea o compone fotografías.
El ojo fotográfico: se trata de mejorar la habilidad de ver. Para desarrollarlo, se requiere técnica, aunque hay personas que nacen con la habilidad artística, y les resulta natural tomar una fotografía. En otras palabras, utilizan reglas sin saber que eran reglas, obteniendo un buen resultado. Dependiendo del ojo fotográfico pueden salir miles de fotografías de un mismo tema, y cuando vemos una imagen impresionante de un lugar que siempre hemos visto, podemos reclamarnos y preguntarnos, ¿cómo no había visto eso?
Edición: esta palabra suele causar escalofríos a muchos fotógrafos, pues la relacionan con “retocar” que es prácticamente volver una imagen artificial. En algunas ocasiones será necesario editar nuestras fotografías, eso sí, sin caer en el punto de lo artificial, siempre conservando la naturalidad de nuestra imagen para arreglar algunos detalles que se nos escapen.