Transcripción
Para obtener un “buen sonido” en una presentación en vivo, se requiere una combinación del conocimiento técnico apropiado, equipo de buena calidad, experiencia, suficiente tiempo de preparación, una correcta preproducción, un recinto con buena acústica, buenos músicos y buenas canciones. Como podemos observar, muchos factores están fuera de nuestro control. Es, por lo tanto, nuestra responsabilidad como ingenieros de audio, verificar la correcta ejecución de aquellos factores que sí están dentro de nuestro control.
Muchos hemos asistido a un concierto en el cual el sonido resalta las cualidades de una buena banda, con buenos músicos y buenas canciones, logrando un espectáculo digno de recordar. Por el contrario, quizás también hayamos asistido a algún concierto de una banda que nos guste mucho, pero en el que el sonido era más bien un estorbo para nuestro disfrute de la música. Ya sea porque sonaba muy fuerte, con poca claridad, distorsión, o incluso una combinación de estos y otros factores.
El sistema de sonido tiene la capacidad de conectarnos aún más con el artista o, por el contrario, impedir la conexión emocional y el disfrute del espectáculo. ¿Qué es un buen sonido?
Existen varios aspectos que hacen que el sistema de sonido de un evento sea de “buena” calidad. Uno de ellos se refiere a qué tan “limpio” es el sonido, en contraposición con un sonido distorsionado.
Audio: Sonido limpio
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Audio: Sonido distorsionado
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Un sonido limpio suele aparentar ser menos ruidoso de lo que en verdad es. Una manera de identificar un sistema de audio que produce un sonido limpio, pero fuerte, es el siguiente: al escuchar el concierto, pensaríamos que nos será posible platicar con alguien al lado nuestro. No obstante, al intentar hacerlo, nos damos cuenta que debemos alzar mucho la voz para poder escucharnos.
A pesar de que un sonido limpio es claramente la opción de mayor fidelidad, más cercana al sonido natural, algunos prefieren un sonido distorsionado, especialmente en ciertos géneros musicales. Un ejemplo de esto son las bandas de indie-rock, quienes incluso en sus discos de estudio emplean mezclas sucias, y hasta distorsionadas.
Audición recomendada: “Reptilia” de The Strokes
Audición recomendada: “12:51” de The Strokes
Un sistema de PA que produzca un sonido sucio y distorsionado da la impresión de sonar más fuerte y más agresivo. Se ha observado que este tipo de sistemas de sonido activan regiones del cerebro asociadas con estados mentales instintivos más allá del control consciente.
Esto desemboca en comportamientos más agresivos, estados de alerta máxima y euforia en las personas. Probablemente, muchos desórdenes en eventos pudieron haberse originado debido al sonido extremadamente sucio del PA.
Cabe mencionar que la distorsión y “suciedad” del sonido de muchos sistemas de PA proviene de la operación incorrecta del sistema. Por otro lado, en las audiciones recomendadas que se mencionaron, la distorsión es controlada y lograda por profesionales con criterio y amplio conocimiento técnico.
Todos los profesionales de la industria concuerdan en que un “buen sonido” debe lograrse desde la fuente. Si la fuente de sonido es deficiente, ya sea por un mal micrófono, mal instrumento, mal posicionamiento de ambos, o incluso un mal músico, no existe ningún procesador capaz de “repararlo” y crear un buen sonido. Si la señal de audio ha sido degradada de alguna manera, cualquier procesamiento aplicado para repararla, tendrá daños colaterales.
Un buen sonido, tanto en el estudio como en vivo, comienza con un buen músico tocando un buen instrumento, captado por un buen micrófono en la posición apropiada, conectado a un buen preamplificador utilizando buenos cables. La cadena del flujo de señal de audio será tan fuerte como su eslabón más débil, el cual podría ser, incluso, un adaptador.