La escritura para ensambles vocales presenta particularidades
técnicas que deben ser tomadas en cuentas a fin de obtener un resultado congruente
y satisfactorio. Dicho de otra forma, el resultado sonoro de un arreglo vocal
dependerá en gran medida del cuidado y atención que el arreglista ponga en los
detalles técnicos de este tipo de ensamble. A continuación, analizaremos las
implicaciones de la escritura de líneas melódicas en un coro a fin de escribir
música congruente con el formato.
Los desafíos más notorios a los que un arreglista de
formación instrumental tiene que enfrentarse al elaborar un arreglo coral,
especialmente la primera vez, se relacionan con el hecho de contar con un
número limitado de voces, cuatro en su mayoría, y la necesidad de crear
material fácil de leer e interpretar. A continuación, analizaremos las
principales implicaciones relacionadas con la escritura de líneas melódicas.
Según Michael Miller, el primer reto de la escritura para
ensambles vocales se refiere a la necesidad de adoptar un pensamiento horizontal
y vertical. ¿A qué se refiere esto? Cuando hablamos de pensamiento vertical,
nos referimos al hecho de llenar las voces de un acorde a lo largo de los
instrumentos o voces involucrados en el arreglo. Al observar una partitura,
donde los instrumentos y voces están dispuestos uno encima del otro en el
score, vemos que los instrumentos más graves están, usualmente, en la parte
inferior del score, y los más agudos hacia arriba. Por este motivo, al desplegar
las notas de un acorde, lo vemos de forma vertical desde las notas graves en
los instrumentos de la parte inferior del score, hasta las notas agudas de los
instrumentos de la parte superior.
Por otro lado, el pensamiento horizontal se refiere a la
capacidad de crear líneas melódicas “cantabiles” para cada instrumento o voz,
es decir, con una cualidad lírica y melódica evidente, incluso en las líneas
con una función armónica.
Hablando más enfáticamente sobre el arreglo vocal, cada
línea o voz va a ser cantada. El cantante tiene que interiorizar las notas
antes de cantar a fin de interpretarlas correctamente, por lo que su parte debe
usar intervalos que tengan un correcto sentido armónico y melódico. En la
práctica, significa que los cambios en la línea melódica deben guiarse más por
pasos que por saltos. Técnicamente hablando, significa priorizar movimientos en
segundas, terceras, cuartas y quintas, en el más extremo de los casos; evitando
los tritonos, sextas, séptimas e intervalos más largos. Este punto se aplica
especialmente en las líneas armónicas, debido a que la melodía principal, por
su calidad de melodía, acepta cierto nivel de libertad en términos de saltos de
intervalo cuando sea necesario.
Por supuesto, para un arreglista de trasfondo orquestal o
instrumental en general, asegurarse de que cada línea tenga una cualidad
cantabile y, al mismo tiempo, sea armónicamente congruente, es todo un reto.
Por esto motivo, es preciso practicar y analizar muchas obras vocales a fin de
desarrollar la habilidad necesaria para crear voicings apropiados para un
ensamble vocal.
Keynotes
- El primer reto de la escritura para ensambles vocales se refiere a la necesidad de adoptar un pensamiento horizontal y vertical.
- El pensamiento horizontal se refiere a la capacidad de crear líneas melódicas “cantabiles” para cada instrumento o voz, es decir, con una cualidad lírica y melódica evidente, incluso en las líneas con una función armónica.
- Para un arreglista de trasfondo orquestal o instrumental en general, asegurarse de que cada línea tenga una cualidad cantabile y, al mismo tiempo, sea armónicamente congruente, es todo un reto.
Reto
Busca y escucha al menos tres piezas corales, e identifica
segmentos donde se evidencie el uso de un enfoque melódico en la escritura de
una parte no asignada a la melodía. Puedes buscar y usar las partituras de las
piezas, si están a tu alcance.
Tiempo disponible: 30 minutos.
Conclusión
El enfoque melódico de las partes de un coro, o el
pensamiento horizontal, confiere al arreglo de una sonoridad congruente con
cualquier formato vocal. Además, permite crear música que al intérprete resulte
sencillo y satisfactorio ejecutar. De esta forma, obtenemos resultados sonoros
congruentes y nuestra habilidad para trabajar con ensambles vocales se
fortalecerá.