La correcta gestión de los ciclos de aplausos puede ayudar al
artista a crear ciclos más complejos, con dos o hasta tres de intensidad, lo
cual le permitirá a su vez proporcionar a su audiencia una experiencia
emocional inolvidable.
En todo espectáculo musical en vivo existen
“detonantes” de aplausos normalmente ubicados al final de un evento particular,
tales como una canción o una broma. En el ámbito de una interpretación musical
en vivo, existen dos tipos principales de finales que son comunes. Uno de los
más dramáticos finales es a veces conocido como el “final del basurero”. Ocurre
cuando los músicos tocan fuertemente el último acorde y lo sostienen en su
punto culminante mientras el baterista golpea repetidamente los componentes de
su batería. Su papel como el último gran acorde transmite a la audiencia una
sensación de finalización de forma inequívoca.
El segundo tipo de final es más complicado, y es
básicamente un final sorpresa. Sucede cuando la canción finaliza bruscamente
antes de que la audiencia siquiera esté preparada. Una vez que se han dado
cuenta del final de la canción, normalmente unos segundos después, aplaudirán
según el nivel de entusiasmo en el momento.
A fin de aumentar y mantener el interés, es
recomendable utilizar varios tipos de finales a lo largo del espectáculo. Al
mismo tiempo, es buena idea ubicar los finales sorpresa en momentos donde se
haya construido una sólida relación y conexión con la audiencia.
A continuación, analizaremos dos tipos de ciclos de
aplausos complejos: el ciclo doble y el ciclo triple.
Ciclo doble de aplausos
Un ciclo doble de aplausos se crea como resultado de la
interacción de dos espectáculos ocurridos de forma simultánea. Por ejemplo,
puede ocurrir cuando una canción emblemática del artista comienza justo después
de un pico de intensidad del círculo previo. La audiencia probablemente
comenzará a aplaudir de forma más fuerte tan pronto como la canción memorable
comience. Otra forma de lograr un ciclo doble de aplausos podría ser iniciar
con una canción diferente al final de un solo individual o mientras la
audiencia todavía está aplaudiendo.
185-05_0309_ilu01. Ciclo doble de aplausos
Ciclo triple de aplausos
Un ciclo triple de aplausos se produce bajo
circunstancias muy específicas, constituyendo un evento extraordinario. Un
ejemplo podría ser que, al final de una canción, la audiencia comience a
aplaudir iniciando el ciclo normal. En algún punto apropiado del ciclo, el
artista inicia la interpretación de una canción emblemática, generando el ciclo
doble. De repente, una superestrella de presencia reconocida en la audiencia
aparece sorpresivamente en el escenario justo después de que la canción
emblemática haya llegado a su punto más alto de entusiasmo. Como resultado, el
entusiasmo de la audiencia se disparará hacia extremos verdaderamente
frenéticos.
185-05_0309_ilu02. Ciclo triple de aplausos
Los ciclos de aplausos son producto de un flujo de
espectáculo adecuadamente diseñado. El proceso de la interpretación en vivo en
un espectáculo con una excelente selección de contenido, transiciones correctas
y manipulación apropiada de ciclos de aplausos puede mantener un elevado grado
de intensidad a lo largo del concierto. Si el artista lo logra, los asistentes
al concierto hablarán durante semanas o meses de la experiencia que vivieron
allí.
Keynotes
- En todo espectáculo musical en vivo existen “detonantes” de aplausos normalmente ubicados al final de un evento particular, tales como una canción o una broma.
- El final de basurero transmite a la audiencia una sensación de finalización de forma inequívoca.
- El proceso de la interpretación en vivo en un espectáculo con una excelente selección de contenido, transiciones correctas y manipulación apropiada de ciclos de aplausos puede mantener un elevado grado de intensidad a lo largo del concierto.
Reto
Investiga y busca un concierto o espectáculo musical
en vivo donde se hayan producido ciclos de aplausos complejos, e identifica sus
causas.
Tiempo disponible: 30 minutos.
Conclusión
Cuando la audiencia es llevada al límite de su
entusiasmo y compromiso, el resultado es una experiencia musical y emocional difícil
de borrar en sus vidas. Con práctica, constancia y disciplina, el artista puede
lograr este resultado mediante la correcta manipulación de ciclos de aplausos
complejos.