Hay personas que requieren desarrollar
su talento musical, sin embargo, carecen de maestros eficientes que puedan
contribuir con dicho desarrollo y esa condición les genera frustración o, en el
peor de los casos, al tener una mala enseñanza y un mal uso de su instrumento
vocal, pueden llegar a atrofiar alguno de los órganos que lo conforman. Por
estas razones, existen instructores conscientes, que manejan eficientemente
códigos de ética a través de principios que le permiten ejercer una enseñanza
asertiva.
¿Qué principios pueden regir
la relación entre el coach y el coachee?
¿Existen recursos
contribuyentes a la eficiencia en el tiempo de coaching?
Existen
recursos a la mano del discipulador contribuyentes a la formación de los
discípulos.
Principios para el coaching
vocal
Existen
principios que deben regir la enseñanza durante el coaching vocal, cuya
aplicación favorece la actitud y fluidez de la comunicación entre el coach y el coachee,
diagnostican y prescriben el tratamiento adecuado, trabajan en función del
manejo del lenguaje, en utilizar efectivamente el tiempo invertido, en la
medición de resultados y en la contribución al desarrollo de la conciencia
artística.
002-09_1103_ilu01. Principios de coaching vocal
Relación entre coach y
coachee
Muchos de los
discípulos dispuestos a ser entrenados gozan de habilidades en el arte de
cantar que le permiten participar de un coaching.
Sin embargo, también pueden mostrar deficiencias en alguna de las áreas
inherentes al canto, tales como respiración, entonación, proyección o
colocación. Estas afecciones pueden
manifestarse durante las sesiones de grabación, y a consideración del productor
musical, se solicitarán los servicios de un coach
contribuyente a la mejora.
En este sentido,
el coach debe evaluar qué áreas
específicas son las que abordará para contribuir a la mejora de la voz. Es necesario que el coach actúe con ética y muestre una actitud respetuosa en la
comunicación con los discípulos, independientemente de las deficiencias
iniciales que pueda presentar. Asimismo,
velará por hacerse entender, para que el discípulo pueda ser asertivo y
produzca los resultados esperados.
De igual modo, es
importante que el coachee esté al
tanto de su avance, para que esta sea una herramienta que lo motive a
esforzarse en su progreso, y que pueda considerar además, que el coach es su aliado y tiene como objetivo
el desarrollo de su talento. Estas
acciones permiten que la relación entre discípulo y discipulador se produzca en
un ambiente de confianza.
Diagnóstico y prescripción
La relación
asertiva que se genere entre coach y coachee también debe contribuir a que el
maestro pueda evaluar el desempeño del discípulo y diagnosticar cuáles son las
deficiencias que presenta, así como las áreas que deben ser mejoradas. Este diagnóstico permite que el coaching se encuentre enfocado. En este sentido, la
observación y audición permitirá al maestro hacer las sugerencias pertinentes
para el desarrollo del coaching al
observar las deficiencias relacionadas con las técnicas en uso por parte del
intérprete y la necesidad de cambio y mejora.
Durante este proceso,
el coach velará porque sus
observaciones se encuentren enmarcadas en la objetividad, y evite en todo
sentido, emitir diagnósticos de acuerdo a sus preferencias personales. De acuerdo a esto, el comportamiento ético
debe prevalecer en todo momento.
También, el coach debe transmitir el mensaje de
manera sencilla y entendible por el discípulo.
Es innecesario el uso de argumentos excesivamente técnicos si estos se
convierten en barreras para el aprendizaje.
Por último, las
comparaciones con el trabajo de otros intérpretes que de manera despectiva
hablan de lo que hace el discípulo, suelen ser inapropiadas y contraproducentes
para el entrenamiento, porque predisponen y obstaculizan el desarrollo. El vocalista debe ser persuadido para asumir
que posee talento y en la medida que se esfuerce, obtendrá resultados positivos
en la producción de su voz.
Manejo de un lenguaje específico
Aun cuando el
lenguaje a utilizar en la instrucción pueda ser sencillo, debe ser adecuado, a
fin de que el intérprete sepa de qué manera operan los órganos y músculos
involucrados en la fonación, incluída la respiración. De acuerdo a ello, el coach se enfocará en manifestar de qué manera el discípulo puede
usar su respiración eficientemente, cómo proyectar mejor su voz, la colocación
para la producción de palabras al cantar, de qué manera usar adecuadamente su
rango vocal y ejercicios para ampliarlo, así como su expresividad durante el performance.
Uso eficiente del tiempo
De acuerdo a las
necesidades que el coach considere
que deben ser atendidas para la mejora del talento artístico, el coaching debe ser distribuido en
sesiones y avanzar progresivamente. Esta condición infiere que los temas y
áreas a trabajar deben ser atendidas de manera específica y con un enfoque
preciso. La duración de cada sesión debe estar en el orden de 90 minutos cada
día, con una frecuencia que puede ser interdiaria o semanal, con un mínimo de
dos veces por semana. Por ello, debe
haber un planeamiento enfocado en las áreas a tratar en cada pauta y al momento
de su ejecución, el coach evitará desviaciones innecesarias o retrasos por
conversaciones extensas, alejadas del trabajo vocal específico.
Igualmente, si el
planeamiento de la sesión ha sido enfocada en un área, y esta ya ha sido
superada satisfactoriamente por el coachee
antes del tiempo pautado, se aprovechará entonces para proseguir al abordaje de
otro tema y avanzar. Sin embargo, cuando
la atención para el intérprete se realiza durante las sesiones de grabación,
estará enfocada solo en resolver las áreas que perjudiquen la ejecución del
proyecto.
Medición de resultados
Muchos discípulos
de canto se inquietan a causa del deseo que manifiestan por alcanzar los
resultados con prontitud. Sin embargo,
es importante que el coach les
advierta acerca de que el desarrollo de la voz es progresivo y al igual que los
músculos corporales, requiere un tiempo para su tonificación y fortaleza física. Aun así, en cada sesión debe estar presente la
inclusión de metas tangibles, que permita que el coachee pueda reconocer el avance alcanzado. De igual manera, el resultado de cada
grabación evidenciará el avance musical del artista.
Conciencia artística
Aun cuando la
aplicación técnica es necesaria para la ejecución del coaching, requiere de la sensibilidad musical, del dramatismo y de
la comprensión poética por parte del coach,
quien debe transmitirla para que cada sesión sea enriquecedora y productiva, al
responder a las necesidades de cada discípulo.
Conclusión
Muchos discípulos han
atribuido sus deficiencias en algunas áreas a la instrucción carente de
principios que les permitan su desarrollo.
Incluso, otros manifiestan frustración por sentirse limitados para
complacer las expectativas personales y subjetivas de su instructor. Sin embargo, cuando el coach maneja un comportamiento ético y responsable, ofrece una
comunicación adecuada y opera en función del trabajo en equipo, del beneficio
de su cliente y del alcance de resultados positivos en las metas que se han
trazado, entonces, el crecimiento puede producirse y el artista manifestará
mayor disposición para ser persuadido de los cambios que deberá tener en la productividad y proyección de su talento.