Transcripción
La música grabada, un recurso que damos por sentado en la vida
moderna, no siempre estuvo disponible. No fue sino hasta inicios del siglo XX,
que se desarrollaron métodos de grabación y reproducción,
que permitieron al público tener acceso a música grabada. Durante toda la
historia de la humanidad, antes de este momento, para poder escuchar música era
necesario asistir a un concierto, escuchar un conjunto en vivo en un evento,
tocar uno mismo un instrumento musical, entre otros.
La grabación de audio vio sus inicios a mediados del siglo XIX, con
el fonoautógrafo de Édouard-Léon Scott de Martinville (Figura 6.1). Este
dispositivo, al cual se le atribuye la primera grabación de la historia, creaba
un patrón en una superficie de papel o vidrio, recubierta con negro de carbón
(Figura 6.2).
Figura 6.1. Fonoautógrafo.
Figura 6.2. Patrón creado
por el fonoautógrafo.
El fonoautógrafo
plasmaba las ondas acústicas en un medio visible para su estudio científico. No
obstante, era incapaz de reproducir el sonido grabado. Es decir, las grabaciones
eran únicamente para el estudio visual del patrón grabado, no para su
reproducción en forma de sonido.
No obstante, por
medio de técnicas modernas, ha sido posible reconstruir el sonido, con base en
los patrones creados por el fonoautógrado de León Scott. Escucharemos un audio,
reproducido en lo que hoy se considera como “la velocidad de reproducción
adecuada”. La grabación es la voz del mismo Édouard-Léon Scott, cantando la
canción “Au clair de la lune”.
Audio 6.1. Primera grabación de la voz humana: “Au clair de la lune”.
Audio 6.1. Primera grabación de la voz humana: “Au clair de la lune”.
Actualmente, se
considera que el primer dispositivo capaz de grabar y reproducir audio, fue el
fonógrafo de Thomas Edison, inventado en 1877 (Figura 6.3). Este creaba surcos
en un cilindro con superficie de lámina de estaño.
Figura 6.3. Fonógrafo.
Tanto el
fonoautógrafo como el fonógrafo, funcionaban bajo el mismo principio: el cono
recolectaba las ondas de sonido, de una manera similar a la que la aurícula del
oído humano recoge las ondas de sonido, y las direcciona hacia el canal
auditivo (Figura 6.4). La forma del cono concentraba las ondas en un área
pequeña hacia el extremo angosto del mismo, donde se ubicaba una membrana
llamada “diafragma”. El diafragma se movía de acuerdo a la fuerza ejercida por
la onda de sonido, lo cual a su vez movía una aguja o estilete que creaba
surcos en el cilindro o disco.
Figura 6.4. Diagrama de un fonógrafo.
Al reproducir el
disco o el cilindro, el proceso inverso sucedía: los surcos en el cilindro o
disco movían la aguja, la cual a su vez estimulaba el diafragma, cuyo
desplazamiento producía la onda acústica (Figura 6.5). Debido a que ahora, la
onda acústica viaja desde el extremo angosto hacia el extremo ancho del cono, su
forma característica causaba su amplificación. La utilización de cilindros se
extendió hasta finales de la década de 1920.
Figura 6.5. Reproducción de audio en un fonógrafo.
El método de
grabación y reproducción se basa en movimientos mecánicos, por lo que decimos
que es un método de grabación mecánico. La mayor desventaja de estos, es la
baja calidad del sonido.
Audio 6.2. Grabación hecha con un fonógrafo.
Audio 6.2. Grabación hecha con un fonógrafo.
Nótese que en
esta época no existían los micrófonos. Para grabar, los músicos simplemente se
ubicaban alrededor del dispositivo de grabación (Figura 6.6). Este período de
uso de dispositivos de grabación mecánica, se extendió hasta mediados de la
década de 1920.
Figura 6.6. Grabación con fonógrafo.