Un arreglo orquestal, tal como una receta de cocina, consta
de varias partes o ingredientes cuya mezcla o combinación produce un resultado
final. Al conocer dichos elementos, el arreglista tomará las decisiones
creativas correctas a fin de producir un resultado sonoro acorde a necesidades
o requerimientos específicos.
El “sabor”
de un arreglo depende de la forma en que utilicemos los siguientes elementos
clave:
- Instrumentación
- Textura
- Métrica
- Tempo
- Tonalidad
- Dinámicas
012-06_0407_ilu01. Elementos clave
del arreglo
Cada sección del arreglo puede
incluir elementos contrastantes en cada uno de los elementos mencionados al
mismo tiempo. Por ejemplo, una sección A podría incluir una instrumentación
relativamente simple con una intrincada textura rítmica, mientras que la
sección B, o coro, puede usar una instrumentación más sofisticada pero con
ritmos más simples. La idea es crear contraste entre secciones, con la
finalidad de mantener el interés del oyente a lo largo de la obra musical.
Instrumentación
La instrumentación seleccionada es
una de las decisiones más importantes tomadas por el arreglista/orquestador. En
la mayoría de los casos, la instrumentación general implementada está dictada
por el tipo de ensamble para el cual estamos arreglando. Sabemos, por ejemplo,
que una Big Band Jazz convencional tiene cinco saxofones, cinco trompetas,
cinco trombones y una sección rítmica. Al contar con una variedad de
instrumentos, no es necesario ni recomendable usarlos todos simultáneamente a
lo largo de todo el arreglo.
Los instrumentos seleccionados para
tocar juntos deben crear los diferentes colores de la paleta musical. Una
orquesta completa interpretando un pasaje en tutti, es decir, con todos los
instrumentos al mismo tiempo, ofrece un color muy diferente al de solamente
oboes y flautas juntas, por ejemplo. De esta forma, para producir diferentes
efectos, sonoridades, timbres y atmósferas, podemos combinar los instrumentos
en cualquier de sus posibilidades. Dependiendo del contexto y las necesidades
creativas, algunas combinaciones pueden funcionar mejor que otras.
Textura
Cuando hablamos de textura, nos
referimos a la sonoridad creada por los diferentes patrones y estructuras
rítmicas y armónicas. Hablando generalmente, las secciones adyacentes de un
arreglo deberían tener algún tipo de variación a nivel de textura, aunque
dichas variaciones o cambios tampoco deben ser demasiado exagerados, ya que se
corre el riesgo de perder coherencia y unidad en la obra musical.
A nivel rítmico, una textura suave es
aquella en la que se emplean ritmos simples y notas largas. En cambio, una
textura compleja es aquella que incluye muchos elementos como síncopas, notas
repetidas y de duración corta. Por otro lado, la textura armónica se refiere a
la cantidad de notas interpretadas simultáneamente por la orquesta; es decir,
la producción de unísonos, octavas y voces con distintas armonías. En este
sentido, tenemos texturas homofónicas donde todos los instrumentos están
tocando la misma nota, texturas ricas en armonías donde varios instrumentos
tocan diferentes notas del acorde, y
texturas contrapuntísticas basadas en el contraste entre melodías y
contramelodías.
Obviamente, podemos combinar
diferentes tipos de texturas rítmicas y armónicas en un arreglo orquestal. Por
ejemplo, un arreglo puede tener texturas rítmicas suaves, pero complejas a
nivel armónicos; o tener una armonía sumamente rica y una textura rítmica
simple.
Métrica
Por lo general, la mayoría de los
arreglos producidos durante la carrera de un arreglista usarán una métrica de
4/4. Por supuesto, lo anterior no quiere decir que este será siempre el caso;
dentro de un arreglo podemos variar la métrica a lo largo de sus secciones,
procurando no sobrecargarlo a fin de evitar la pérdida de coherencia. El cambio
de métrica puede conferir al arreglo un cambio de aire, un efecto de renovación
que puede ayudar a obtener un mayor impacto emocional.
Keynotes
- En la mayoría de los casos, la instrumentación general implementada está dictada por el tipo de ensamble para el cual estamos arreglando.
- Cuando hablamos de textura, nos referimos a la sonoridad creada por los diferentes patrones y estructuras rítmicas y armónicas.
- El cambio de métrica puede conferir al arreglo un cambio de aire, un efecto de renovación que puede ayudar a obtener un mayor impacto emocional.
Reto
Escucha tres obras instrumentales de tu preferencia, e identifica sus
principales características a nivel de instrumentación, textura y métrica.
Tiempo disponible: 30 minutos.
Conclusión
La obtención del resultado deseado en un arreglo
orquestal está determinado por la forma en que combinemos los distintos
elementos involucrados. La instrumentación, la textura y la métrica son elementos
importantes cuya manipulación se relaciona directamente con el impacto
emocional obtenido. Con práctica y paciencia, identificaremos distintas formas
de utilizarlos y crear experiencias significativas para el oyente.