La creación de un arreglo orquestal
es una constante toma de decisiones orientadas a obtener el mejor resultado
sonoro. A continuación, estudiaremos algunos criterios que deben formar parte
del proceso creativo del artista, a fin de aumentar su éxito y el impacto
emocional de su trabajo.
Los intérpretes
Uno de los primeros aspectos a
considerar en la planeación de un arreglo es quién o quiénes interpretarán la
música. La calidad, competencia y pericia de los intérpretes muchas veces
define el tipo de arreglo creado. La escritura para un ensamble en particular
determina la instrumentación exacta que será utilizada. Por ejemplo, si creamos
un arreglo para una banda marcial de secundaria, sabemos que la instrumentación
utilizada es exactamente la del ensamble indicado.
Cuando el arreglo se realiza en
virtud de intérpretes específicos, y no de un ensamble, el arreglista puede
aprovechar de realzar las fortalezas de los intérpretes, al mismo tiempo que
evita o disminuye sus áreas de mejora. Por ejemplo, si escribimos el arreglo
para una Big Band donde el trompetista principal es un profesional competente,
capaz de ejecutar notas sumamente altas con pericia, podemos incorporar ese
rango en el arreglo, porque sabemos que ése intérprete será capaz de tocarlas;
lo mismo ocurre no solo a nivel de registro sino también de experticia técnica.
De igual forma, si se elabora un arreglo para coro con una sección de soprano
débil, el arreglista considera mantener su música dentro del rango práctico, el
cual sea fácil de cantar.
La edad de los intérpretes para los
cuales se escribe el arreglo es otro factor a considerar. Escribir para
ensambles de estudiantes no es lo mismo que hacerlo para agrupaciones
profesionales. Las agrupaciones de estudiantes o intérpretes muy jóvenes
usualmente manejan rangos muy estrechos, son menos capaces de interpretar
música a velocidades muy altas y pueden tener dificultades para ejecutar
pasajes rítmicamente complejos. Por supuesto, en la actualidad existe una
amplia variedad de intérpretes virtuosos de clase mundial que, a la vez, son
bastante jóvenes. A nivel coral, la edad puede ser un factor determinante. Es
recomendable que el arreglista converse con el director o encargado del coro al
cual escribirá, a fin de familiarizarse con los registros, fortalezas y
debilidades de cada voz, y si es necesario, de cada cantante.
El estilo musical
El siguiente factor a considerar al
momento de hacer un arreglo es el estilo musical escogido. En ocasiones, esta
decisión puede ser sencilla, especialmente cuando se arregla una pieza musical
existente. Por ejemplo, si se arregla el éxito de un artista pop, sabemos que
se espera que el resultado sea un género o estilo musical afín al original. Por
supuesto, más allá de la fidelidad de la adaptación a una canción exitosa, el
arreglista debe ser consciente de su margen de maniobrabilidad en cuanto al
enfoque requerido para el arreglo.
La importancia del estilo en la
elaboración de un arreglo orquestal radica en que cada uno tiene convenciones
propias. Por ejemplo, crear un arreglo en un estilo de música latina implica el
uso de ciertos ritmos e instrumentos de percusión propios del género musical.
Arreglar para un Blues requiere adherirse a la forma tradicional del Blues de
12 compases, así como sus respectivos acordes y escalas. La misma norma aplica
a cualquier género o estilo musical abordado. En cualquier caso, el arreglista
debe asegurarse de conocer lo suficiente el estilo musical en el cual va a
elaborar el arreglo, a fin de transmitir la esencia y el sonido correcto en su
obra.
La forma musical
Una vez decidido el tipo de arreglo
que será creado, necesitamos trabajar en las secciones o estructura de la
pieza. No existen reglas fijas sobre las secciones que un arreglo debe o no
tener para funcionar; se pueden modificar dependiendo del estilo musical, el criterio
del arreglista, el tipo de ensamble y el impacto emocional causado por la obra.
De hecho, la estructura de un arreglo suele ser uno de los rasgos
diferenciadores de un arreglista.
Pese a lo dicho, existen algunas
estructuras o formas comunes que han probado tener éxito a lo largo del tiempo
en muchos tipos de música. La mayoría de la música popular y Jazz sigue la
misma estructura verso-coro, donde uno o más versos están representados por la
letra A, cada repetición del coro por la letra B, y en ocasiones se añade un
puente o interludio representado con la letra C. Usando esta representación,
veamos algunos ejemplos de estructuras:
- ABA:
verso, coro, verso
- AABA:
verso 1, verso 2, coro, verso 3
- ABCAB:
verso, coro, puente, verso, coro
La forma que usemos en el arreglo
puede ser una variación de la estructura de la obra original. Lo anterior puede
responder a la necesidad de crear un arreglo más largo que la composición
original. Por ejemplo,
podemos tomar la clásica forma ABA y hacer leves ajustes para adaptarla a
nuestras necesidades. Las siguientes pueden ser algunas ideas:
- ABAB
para añadir una segunda vuelta del coro.
- ABABA
para repetir el último verso y coro.
- ABCA
para añadir un puente después del coro.
- ABACB
para añadir un puente después del último verso y entonces repetir el coro de
nuevo.
- ABACAB
para añadir un puente después del último verso y entonces repetir el verso
final y el coro.
- ABCAB
para añadir un puente antes del último verso y entonces repetir el coro.
- Intro-ABA-Final
para añadir una introducción y un final distintos a la estructura básica del
arreglo.
Lo anterior son solo
algunas alternativas posibles a partir de las formas básicas. El
compositor/arreglista tiene la libertad de armar la estructura que mejor se acople
a sus necesidades creativas.
Keynotes
- La calidad, competencia y pericia de los intérpretes muchas veces define el tipo de arreglo creado.
- La importancia del estilo en la elaboración de un arreglo orquestal radica en que cada uno tiene convenciones propias.
- La estructura del arreglo se puede modificar dependiendo del estilo musical, el criterio del arreglista, el tipo de ensamble y el impacto emocional causado por la obra.
Reto
Ingresa a YouTube y busca la interpretación de una
pieza orquestal por un ensamble o agrupación estudiantil. Luego, la
interpretación de una orquesta profesional de la misma pieza. Puedes usar las
siguientes sugerencias:
- Danzón número 2,
de Arturo Márquez
- Quinta Sinfonía,
de Ludwig van Beethoven
- Serenata Nocturna,
de Wolfang Amadeus Mozart
- Sinfonía número 8
“Inconclusa”, de Franz Schubert
Compara ambas versiones a nivel de afinación,
sincronía, ritmo, velocidad, técnica y sonido, a fin de visualizar las
diferencias existentes en una obra por la interpretación de dos agrupaciones
con niveles distintos.
Tiempo disponible: 1 hora.
Conclusión
La creación de un arreglo orquestal
es un proceso creativo lleno de decisiones tomadas a partir de criterios
específicos. Cuando identificamos dichos criterios, sacamos el máximo provecho
a los recursos a nuestra disposición, aumentando el impacto emocional de nuestro
trabajo.