Al entablar una
relación laboral, la meta del artista y el artist manager es la misma: el
éxito. Sin embargo, muchas veces dicha meta permanece lejana o inalcanzable
debido a la ausencia de un contrato que, de forma clara y concisa, refleje la
información necesaria para que la relación entre el artista y el artist manager
sea transparente, saludable y enfocada en las responsabilidades designadas.
Uno de los
peores errores que se pueden cometer en la industria musical es usar contratos prefabricados,
o peor aún, no usarlos del todo. Para Frascogna y Hetherington, la realización
de un contrato formal entre las partes antes de llevar a cabo cualquier otra
acción es absolutamente esencial.
La reunión
exploratoria es la primera oportunidad que el artista y el artist manager
tienen para fijar o externar sus condiciones, sentando así las bases de lo que
sea el contrato de management. Por supuesto, existen temas que, por defecto,
todo contrato contiene, tales como las áreas legales, financieras y de negocio.
Sin embargo, dichas áreas pueden desarrollarse y adaptarse tanto como las
necesidades lo indiquen.
Generalmente,
un contrato de management posee los siguientes componentes básicos:
- Responsabilidades del artist manager
- Rol del artista
- Longitud del contrato
- Compensación del artist manager
- Gastos del artist manager
- Procedimientos contables
- Contratos previos aún vigentes
185-03_0406_ilu01. Componentes
básicos de un contrato de management
A fin de
redactar el contrato y ofrecer asesoría legal, se precisa la colaboración de un
abogado especializado en la industria musical. El dinero que un abogado cobra
por hora debe considerarse una inversión, sus montos rondan entre los 150 y los
600 dólares por hora, dependiendo de su experiencia. Se recomienda contratar un
abogado competente que identifique las áreas de mejora y proponga asertivamente
las cláusulas o instrucciones necesarias para evitar problemas en la relación. Tanto
el artista como el artist manager deben sentirse tranquilos con el abogado
contratado. La falta de dicho profesional puede tener consecuencias
catastróficas.
Aunque,
debido a la naturaleza de la industria, los acuerdos de management pueden
variar mucho unos de otros, en general, mantienen la siguiente estructura:
- Autoridad de nombramiento
- Compensación del artist manager
- Exclusividad
- Términos, opciones, extensiones y periodos de ausencia
- Disputas
- Garantías del artista y cláusulas de indemnización
- Contabilidad y fideicomiso
- Cláusulas legales generales
185-03_0406_ilu02. Estructura básica
de un contrato de management
Dependiendo
de la naturaleza de la relación, dichos elementos pueden ser modificados,
extendidos o adaptados según se requiera. Debido a su experiencia en el medio,
el abogado puede agregar otros aspectos que, originalmente, no fueron
contemplados y que ayudan a evitar problemas futuros. A su vez, el abogado es
una fuente de consejos y asesoría legal siempre a la mano. Otras de las
ventajas de la intervención de un abogado son el rol de negociador que puede
asumir en caso de ser necesario y su talento o capacidad de redactar los
términos del contrato en un lenguaje entendible para las partes.
Keynotes
Misión
Según el contenido
didáctico, redacta un contrato de management. Compártelo con otros compañeros y
profesionales de la industria. Pide opiniones acerca de los puntos faltantes y
cree una nueva versión del contrato. Comparte el resultado final a través de
vKonnect y procure mantenerlo siempre actualizado según las sugerencias
recibidas.
Tiempo disponible: 3 horas.
Conclusión
Aun con
las mejores intenciones, la colaboración entre el artista y el artist manager
puede derrumbarse debido a los problemas surgidos por falta de un contrato
claro, o si quiera, de un contrato nada más. La importancia de este documento
es tal que su ausencia o redacción inadecuada puede ser la diferencia entre una
colaboración exitosa y un auténtico fracaso. Con perspectiva, inversión y
propósito, el contrato de management tomará el lugar que le corresponde en la
industria y permitirá a las partes concentrarse en sus responsabilidades
señaladas, evitando así los malentendidos y pleitos en los que ninguna de las
partes sale ganando.